Noventa minutos en la plaza de la vergüenza del Gran Canaria. Catorce días después de la certificación matemática del descenso más caro de la historia -75 millones de presupuesto, 36 operaciones, cuatro entrenadores, 18 fichajes...-, esta tarde vuelven los señalados (17.30 horas, beIN LaLiga). Del 22-A a la recuperación del honor. Con la consigna de ganar para extirpar el esperpento, el cuadro de Jémez se enfrenta a las sombras de un final cruento.

Ante un Getafe con diez bajas, los azulones sí escenifican el éxito de la gestión con Bordalás de emperador. Un recién ascendido que mira a Europa en este tramo definitivo del campeonato liguero (quedan nueve puntos en litigio). Desde la indiferencia -se espera la entrada más baja del curso, tras los 7.143 fieles del infame 22-A ante el Alavés-, solo vale el aliento del condenado. Vencer por el honor de la historia. Defender la penúltima plaza, desbancar al Dépor en la antepenúltima, terminar con un pleno de nueve de nueve. Motivos para un final de fiesta lastimoso en el caos.

Con baja de Dani Castellano por sanción, y los descartes de Tana y Hernán Toledo, Jémez recupera al delantero Expósito. Es la gran polémica de esta batalla, ya que el delantero tinerfeño podía haber sido solicitado por Juan Manuel Rodríguez para el encuentro de hoy ante el Recreativo. Las Palmas Atlético se juega la supervivencia en Segunda B, la UD: solo un botín de dignidad.

Momo, Emenike y Gaby Peñalba están lesionados. En el caso del alfil de Las Torres, tendrá el alta mañana y podría ser alineado ante Eibar y Girona. Pedro Bigas ya está recuperado de su lesión de rodilla pero carece de ritmo de competición.

Marcar es un suplicio

La UD contabiliza 23 tantos y es el menos realizador de Primera. Además, ha encajado 70 y es el más batido. En esa búsqueda del equilibrio, Jémez tratar de dinamitar una película incendiaria: trece jornadas sin ganar. Y la historia negra no perdona. La secuencia más diabólica aconteció en 1960, cuando Las Palmas alcanzó los quince duelos sin besar un éxito. En las últimas cuatro contiendas, solo un tanto de penalti ante el Espanyol en Cornellà. El más triste del pichichi argentino Jonathan Calleri (no lo celebró). Contabiliza ocho, y los cuatro últimos desde el punto fatídico. Le cuesta horrores marcar a una UD, que tiene en Chichizola a su mejor activo.

En esta descomposición imperial, el arquero argentino es un diamante. Recital tras recital. Ante el Espanyol regaló intervenciones de mérito y evitó una sangría. Igual que Raúl Lizoain ante el Betis.

El puzle azulón

El Geta de Bordalás lucha por una plaza en Liga Europa. El paraíso de Bordalás. El lateral derecho uruguayo Damián Suárez, el central Bruno González, el defensa Francisco José Molinero y los centrocampistas Sergio Mora y Faycal Fajr se encuentran sancionados. A ellos se unen cuatro futbolistas lesionados: los defensas Mathías Olivera y Leandro y los centrocampistas Mauro Arambarri y Markel Bergara. Otro futbolistas que era duda por molestias, el mediocentro francés Flamini, tampoco viaja, igual que el delantero francés Loïc Rémy, cedido por la UD -el pasado enero, tras ser descartado por Jémez-.

Bordalás ha tenido que tirar del filial y ha solicitado la presencia de Alberto, Miguel Ángel, Pape, Barri, Merveil y Calderón. Además, Alba, mediocentro del Juvenil A que dirige Iván Ruiz, está en la lista. ¿Y el once? Un experimento con Merveil, Barri o Miguel Ángel y la reconversión de Álvaro Jiménez o el excentrocampista japonés del Tenerife, Gaku Shibasaki para tratar de recomponer un puzle insalvable. Las penurias de un modesto al alza.

Las diferencias son crueles. Los madrileños tienen 27 puntos más y eso que ascendieron el pasado 24 de junio. En esa fecha, la UD esperaba por De Zerbi. Los azulones no se han distanciado ni un milímetro del libreto Bordalás. Contrastes, diferencias, criterio...Descendidos y en plena pasarela por el descrédito, el infierno pasa por jugar en el Gran Canaria. Volver al lugar del crimen, catorce días después del estallido del volcán. Salgan al césped y honren el escudo. Ganen como puedan ante un rival arrasado por las bajas. Noventa minutos y una condena.