El nuevo secretario técnico de la UD Las Palmas, Toni Otero, ya planifica la próxima temporada en Segunda División a pesar de que todavía no ha sido anunciado oficialmente en su cargo, algo que se producirá hoy si se cumple lo indicado por el presidente Miguel Ángel Ramírez. La firma de su contrato se espera para mediados de semana. En cualquier caso, el hombre que será la cabeza visible en la nueva dirección deportiva tiene ya sobre la mesa varios deberes que debe ejecutar a corto plazo.

El primero de ellos es la elección del nuevo entrenador, una vez se confirmó lo que hasta anteayer era un secreto a voces: que Paco Jémez no sigue el curso que viene. El único referente en su carrera es Luis Milla, al que escogió como técnico para el Lugo en la campaña 2015-16. Más allá de la elección del terulense, Otero tiene un gusto futbolístico en el que predomina el juego combinativo y de ataque más que de contención, por lo que se prevé que el nuevo jefe amarillo desde la banda cumpla con esas características.

Como la tardanza a la hora de contratar a un preparador se convirtió en el inicio de los males de la UD que han acabado con el equipo en la categoría de plata tras la peor participación de su historia en Primera, el club no tardará en anunciar al nuevo inquilino del banquillo una vez presente primero al secretario técnico que hará las funciones de Toni Cruz y Luis Helguera, que no siguen.

Una columna vertebral

Paralelamente, Otero trabaja también en la confección de la plantilla. Ramírez desveló que ya tiene a una serie de futbolistas contratados, pero que no puede decir quiénes son porque todavía están jugando sus respectivas ligas, sean de España o de fuera. Sea como fuere, la tarea que más urge a Las Palmas es crear un columna vertebral de jugadores en el césped, es decir, acometer los fichajes de un portero, un central, un mediocentro y un delantero de nivel.

La baja de Leandro Chichizola, el mejor fichaje de este curso y por el que la entidad no ejerció la opción de renovarle a cambio de un aumento salarial, obliga a reforzar la portería, toda vez que nunca se ha confiado en Raúl Lizoain como guardameta titular y tampoco se espera que ocurra ahora. Se trata de una posición clave que en los últimos años ha sido ocupada por hombres como el propio Chichi, Javi Varas, Casto o Barbosa.

Además, pese a que Ximo y Bigas tienen contrato, la UD busca un central que forme pareja junto a este último con el objetivo de reforzar una demarcación cuyos ocupantes la convirtieron en un desastre en el campeonato que acaba de concluir.

Otero también tiene claro que un mediocentro es fundamental, más todavía si se tiene en cuenta que ninguna de las incorporaciones que realizó el club para desempeñar esa función en el campo -Samper, Aquilani, Peñalba- ha conseguido suplir mínimamente a Roque Mesa.

El ataque y la cantera

Pero lo que diferencia generalmente a un equipo que está arriba, y a eso aspira Las Palmas, es un delantero goleador. Araujo cuenta como tal para el proyecto 2018-19, pero el nuevo secretario técnico quiere a un acompañante. Entre los primeros deberes de Otero se encuentran también las renovaciones de Momo, David García y Javi Castellano, a los que el club había comunicado su intención de ampliar sus respectivos contratos. Misiones todas ellas que deberá acometer a corto plazo.