La séptima edición de la Copa Mahou, octava si se suma la Copa de Canaria, como se llamaba el trofeo antes de que lo patrocinara la famosa marca cervecera, debe ser el derbi de la paz, como lo fue el de 2017 después de los incidentes, en forma de patadas, expulsiones y incluso sangre, que se habían producido en años anteriores. Es el deseo de todos, también el de Manolo Jiménez, técnico amarillo.

El sábado (20.30 horas, Televisión Canaria) afronta su primer clásico canario. "Para mí es una satisfacción contribuir en lo que debe ser una fiesta del fútbol canario. Desde que llegué a Canarias no escucho más que los problemas de los últimos años en este partido. Esto hay que erradicarlo", dijo.

"No hay que decir mentiras sobre este partido ni vender humo. Esto debe ser una fiesta entre dos equipos que van a intentar ser importantes en la categoría. Todo lo que no sea deportividad será contraproducente y no sería un honor jugarlo. Lo único que espero es que sea lo que debe ser, una fiesta del fútbol canario", insistió el preparador sevillano.

Debuta Rubén Castro

El de Arahal ha participado en un buen número de derbis a lo largo de su carrera, ya sea como futbolista o como entrenador. "Desde que llegué al Sevilla en juveniles, imagínate la cantidad de derbis que he vivido. Siempre ha habido un gran respeto y cordialidad entre los profesionales del Sevilla y del Betis, que dentro del campo lo dábamos todo. Los derbis son bonitos y difíciles de jugar porque implican mucho sentimiento, pero somos nosotros los que debemos dar ejemplo de cordura y deportividad", defendió Jiménez.

La cita del sábado servirá para volver a ver en escena a Rubén Castro, el último fichaje de la UD y que, llegado el día, llevará acumulados 10 días de entrenamientos. Jiménez no quiso confirmarlo, pero sí se refirió al delantero. "Se ha dilatado mucho su fichaje, ha llegado un poco tarde y físicamente está un poco más atrás que sus compañeros. Hay que tener paciencia, queda mucho para los partidos importantes", aseguró el técnico amarillo.

Los abonados que quieran acudir al campo de Maspalomas podrán entrar gratis y, además, retirar otra entrada sin coste. El resto, pagará entre 15 y 30 euros por ver la que puede ser la última Copa Mahou. "Estamos encantados con que se celebre este derbi. Siempre hubo buena sintonía y nuestra intención es la de seguir", Rafael González-Coviella, representante de la marca. Tendrá que volver a negociar con los clubes.