Choque, mando, personalidad, talento y jerarquía. Emerge la mejor versión de Vicente Gómez en agosto. Justo a tiempo. Se acabaron las imágenes de penumbra y depresión del último poeta del reinado 'setienista'. El renacentista está de vuelta. El centrocampista de 29 años del barrio de Schamann, en su novena temporada consecutiva de amarillo, firmó su mejor actuación del verano, el pasado sábado, en el estadio de San Fernando de Maspalomas ante el Marítimo de Funchal (1-0). En el sexto bolo se ganó la confianza de Manolo Jiménez, lo hizo a lo grande y de forma portentosa en un pulso de enorme carga física. No lo tiene fácil. Hay mucha competencia.

Tendrá que luchar con Rivera, Javi Castellano y Galarreta por portar el timón de un galeón indomable, que está obligado a convertirse en uno de los grandes conjuntos de la categoría de plata. Lo dicen los 12 refuerzos, la historia de la UD y la magia de Vicente Gómez. ¿Qué le ha pasado a este esclavo de la perfección? El descenso catastrófico del bloque legionario de Paco Jémez fue una tragedia personal para Vicente -fue el técnico que le hizo debutar de amarillo en la 2010-11-.

Sus lágrimas ante el Deportivo Alavés fue la imagen icónica de una temporada negra. Dejó pruebas sonoras, su voz crítica fue el mejor documento de la Apocalipsis. Mientras el resto se escondía detrás de la columna, Vicente habló alto y claro. "Los que hemos echado a la gente del estadio hemos sido nosotros con nuestro nivel (...) Después del segundo gol casi quería irme del campo; he pasado vergüenza". Dio la cara tras sucumbir, y ahora vuelve a ver la luz en busca de la gloria. Supera el fantasma de una lesión en la espalda y reclama protagonismo con su estilo de seda. El 1 de marzo, ante el FC Barcelona, firmó su penúltima gran actuación. Ante Busquets, ejerció de Busquets y arrancó un punto de orgullo ante el ejército de Messi en el Gran Canaria (1-1). No sirvió de mucho. Ahí se detuvo el reloj.

Tras una segunda vuelta deplorable, comenzó el calvario. Dejó la puerta abierta a una salida de la UD, en plena fuga de activos de cantera como Valerón -abandonó la entidad y su cargo de Capitán de Honor-, Simón (Deportivo), Raúl Lizoain (rescindió y busca equipo), Borja Herrera... "Estoy más receptivo a dejar la UD si llega una oferta interesante", expresó a este medio, el pasado 3 de julio. Fue un terremoto. Temblaron las oficinas. Elegante ante el Birmingham -festival goleador (4-1)-, goleador acrobático ante el filial y recuperado para la causa ante el Marítimo. Es solo pretemporada, es cierto, pero Vicente está de vuelta. La mejor noticia para una legión que trata de patentar al nuevo Viera.

El renacentista que cautivó a Del Bosque -estuvo cerca de ir a la selección en enero de 2016-, y trasladó su deseo de dejar la UD, afronta el tramo final de la pretemporada como una pieza indiscutible para Jiménez. Que suden Galarreta y Rivera, el de Schamann habla dentro y fuera del campo. Capitán y estandarte con 242 cartuchos de bala. Morir en el frente. Todo por el escudo que se arrastró en los campos de Primera. Con contrato hasta junio de 2020, su rendimiento aplaca los rumores. Jiménez está satisfecho. En un horizonte sin Viera, la otra V, está inspirado. Y el escudo recupera la sonrisa.