Puede que haya perdido cierto lustre en los últimos años, que para los más puristas y románticos ya no es lo que era. Que no estará Cruyff ni Pelé ni Messi. Puede que los grandes de España y Europa prefieran girar en verano, como si fueran bandas de rock, por otros 'festivales' donde suban su caché, que no su esencia. Puede que otras plazas, otros mercados, desde Nueva York a Shanghai, de Los Ángeles a Singapur, se hayan hecho con esa parte del pastel. Pero si hay un torneo que huele a fútbol de verano en este país, por encima de todos esos bolos galácticos que se emiten por televisión de madrugada, ese es el Trofeo Ramón de Carranza en Cádiz.

Justo por ahí derivó José María García, mito de la radio española, en la presentación de la edición 64 del torneo veraniego en el Ayuntamiento de Cádiz. "Hay que entender que el fútbol de verano se muere. Una razón es que los asiáticos y americanos han descubierto el fútbol y pagan mucho. Ahora las pretemporadas son viajar en lugar de trabajar, a excepción del Atleti, que trabaja mucho, pero tienen que hacer caja", señaló el veterano periodista. Y en esa línea de sudar y trabajar pisó la UD Las Palmas Andalucía. Solo queda poco más de una semana para que el conjunto de Manolo Jiménez acabe con los esbozos y dé lo mejor que tiene para estrenarse en Liga ante el Reus (domingo 19 de agosto, 21.00 horas).

En la atmósfera del vigente campeón -del Carranza, no dio la temporada pasada muchas alegrías más- se respira un ambiente de conformidad con el trabajo realizado hasta el momento, sobre todo en aquello que se refiere al mercado. La UD ha dado 12 altas en estos meses con el objetivo de revitalizar una plantilla que aspire al ascenso a Primera División desde el primer día. Precisamente, es eso lo que se quiere empezar a ver desde ya: mimbres que enredan bien entre ellos. En la última prueba frente al Marítimo portugués el pasado sábado, Las Palmas dejó atisbar qué quiere. La fuerza es la solidez del grupo, la solidaridad de un equipo que quiere empezar con buen pie.

Es justo la unión lo que se destaca desde dentro del propio grupo. Si se compara con el pasado año, la calidad de la pretemporada en sí y el grado de compromiso y vínculo que está generando el conjunto, el cambio es notable, deslizan. Todo con un capitán destacado: Manolo Jiménez. Pero también por la labor que están realizando algunos de los nuevos fichajes, líderes y gestores, como Juan Cala, Martín Mantovani o Nauzet Pérez. La sonrisa y la ilusión, después de una época tenebrosa, parece haberse instalado de nuevo en Las Palmas. Y eso ya significa un triunfo.

Las Palmas quiere resultados desde ya. Por encima de todo es eso lo que prima en la filosofía de Jiménez. El Cádiz, en la semifinal de este particular triangular por la Tacita de Plata, será la piedra de toque de estos días en el sur de la Península. Será con la noche, cuando baje el fresco y el termómetro (20.45 horas, una hora más en el resto de España, en directo por TVC), cuando el balón eche a rodar.

Detrás, en la final por el título, ya espera el Real Betis de Quique Setién. El morbo de la temporada está ahí. El reencuentro con el pasado más brillante de la UD lleva el sello del técnico cántabro. Pero las intrahistorias seguirían: Manolo Jiménez y Juan Cala, sevillistas hasta la médula, ante su gran rival, o Rubén Castro frente al escudo donde es leyenda -el isletero es el máximo goleador en la historia verdiblanca-. Una cita demasiado picante para perdérsela.

Ayer, cuando el sol dio tregua, Las Palmas se ejercitó en el Campo de La Juventud, en Jerez de la Frontera. Ahí regresará para jugar un partido amistoso el domingo frente al Jerez Industrial siempre y cuando cayese en la semifinal (10.30 hora peninsular). No es eso lo que quiere la UD Las Palmas ni Manolo Jiménez. Ganar, por encima de todo.

Valdrá el Trofeo Ramón de Carranza para empezar a desvelar ciertas incógnitas y ver por dónde pueden seguir los tiros de Manolo Jiménez de cara al arranque liguero. Entre esas dudas a despejar, una predominante: cómo resolverá el técnico sevillano la baja por lesión de Sergio Araujo -al menos, un mes fuera de circulación-.

También para comprobar qué rol le puede dar Jiménez a los dos últimos refuerzos en caer por Gran Canaria: Christian Rivera e Iñigo Ruiz de Galarreta. El primero ya tuvo algunos minutos frente al Marítimo, el segundo solo ha completado un entrenamiento con el grupo. Los dos centrocampistas que han llegado para hacer carburar la medular se consideran claves para el devenir de esta UD.

Delante, el Cádiz no pasa por sus mejores días. Álvaro Cervera, su técnico, mostró su disconformidad con lo que ha podido palpar esta semana. "Es de las pretemporadas que menos me han gustado. No estoy muy contento [...] No veo al equipo. Hemos ido a menos. Es mi sensación", sentenció ayer el técnico cadista. El Carranza cierra el telón previo al inicio del acto principal del año: la temporada. Y Las Palmas quiere que sea la lanzadera hacia cosas buenas.