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La contracrónica / 12ª jornada (UD-Dépor)

Héroes y villanos en el minuto 94 y 50 segundos

La UD dilapida un carrusel de contras y encaja, otra vez, de saque de esquina -La plantilla de los 19,2 millones entregó el balón y terminó con cinco defensas en el área de Raúl Fernández

Cala grita al colegiado Soto Grado. Quique Curbelo

La contratación de Manolo Jiménez y la inversión de 19,2 millones en un plantel de Armani marcaban a fuego una coordenadas. Era la implantación de un dogma. Precisión y rigor. Más allá de la estética de la 'era setienista', se fabricaría un arma de destrucción masiva con el sello de la 'J'. Made in Jiménez. Un artefacto llamado a la gloria. El paso de las primeras doce jornadas, y tras el tenebroso empate de anoche en el 95' ante un Dépor dominante, vuelve a cuestionar la idoneidad del estilo.

El cabezazo de Duarte, en el 94' y 50 segundos, prácticamente sobre la bocina, pone sobre la mesa un empate (1-1) vomitivo, ante un rival de altura. El estratega sevillano implantó tres sistemas tácticos diferentes, con tridente y sin tridente, con Tana y sin Tana, con Rubén Castro y sin Rubén Castro...Lo intentó de todas maneras, y una vez más, faltó precisión e instinto asesino en el último golpeo. Araujo volvió a fallar la más evidente ante Giménez, que suponía la sentencia.

La fórmula del 'paso atrás'

El portaaviones de los 19,2 'kilos' terminó con Javi Castellano y Timor, así como con Cala, Deivid y De la Bella de centrales. Todos en el área de Raúl Fernández. Con Lemos y Dani Castellano achicando toda el agua del Pacífico en los costados. El maldito 'paso atrás' de la UD, por defender el 1-0, salió rana bajo la visión de la cultura resultadista. Solo hay que esperar que termine el partido, para sacar la guadaña. Ante Reus, Extremadura, Nástic y Numancia funcionó como un reloj suizo. Ceder el protagonismo al rival y matar a la contra al enemigo. El Málaga de Muñiz también lo practica. Es el efecto diabólico del contragolpe.

Manolo Jiménez tiene un plan y lo ha cumplido a rajatabla. Le faltan muchos puntos, por culpa del azar y el VAR. También por prescindir de las bandas -Blum ya es un expediente X, Fidel Chaves se ha esfumado del planeta y Sacko es intermitente-. La UD se ha instalado en el desconcierto de la falta de resultados. Cuando no ganas, no vale tu propuesta. Es la diagnóstico resultadista. El nuevo credo.

De dominador a dominado

En ese 'planeta desconcierto', los amarillos laten en una ruleta rusa perversa. Pasan de dominadores a dominados con una facilidad peligrosa. La UD, un proyecto mayestático, ha dilapidado cuatro puntos en las dos últimas jornadas por su falta de determinación en las áreas.

Concesiones malditas en el jardín de Raúl Fernández -los tres últimos tantos encajados ante RCD Mallorca y Deportivo- y una dramática falta de precisión ante el arquero rival han erosionado la figura la Jiménez. Pero no se dice que el cuadro isleño llega vivo y se mantiene con dignidad en cada batalla -salvo el naufragio de Almería-.

Ayer, con el 1-0 de Galarreta, el carrusel de contras de la UD de Jiménez terminó convirtiéndose en una máquina de tortura. El festival del cianuro. No sabe la legión costalera cerrar los partidos. Con un Dépor abocado a brindar centros y más envíos a la desesperada, faltó el temple preciso de Tana para silenciar la guerra de los vientos. El baile de los artistas y pegada. Más pegada.

El tanto fatídico de Duarte (95') es la penalización a las carencias de un sello poliédrico. Debe definirse. Con el golazo de Galarreta, y tras ahuyentar los fantasmas del VAR, la UD supo resistir de forma estoica las embestidas obsesivas del bloque gallego de Vicente Gómez y Simón. Fueron una por una: Quique, Carlos, Caballo, Gil, Pedro...Del asedio a la decapitación. Final cruel. Jiménez era Dios hasta el minuto 93. Cruzado el 94', parece el diablo. Los resultadistas nunca se equivocan.

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