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El campo talismán / El reportaje

El regreso a un lugar amable

La UD vuelve el sábado al Martínez Valero, donde logró el ascenso a Segunda en 1996

Jaume García (izquierda), Santi Lampón (centro) y Juan Carlos Socorro (derecha) sostienen a Pacuco Rosales tras subir a Segunda, el 22 de junio de 1996 en Elche. LP / DLP

Hay estadios que se dan bien y el Manuel Martínez Valero, recinto donde la UD Las Palmas se enfrentará al Elche el próximo sábado (19.30 horas, LaLiga 123 TV/TVC), suele ser un lugar amable para los amarillos. Por lo menos desde que el antiguo presidente del club alicantino da nombre al campo -fue inaugurado el 8 de septiembre de 1976-, donde los isleños han ganado más partidos de los que ha perdido. Y, sobre todo, desde que el cuadro entonces dirigido por Francisco Pacuco Rosales lograra su cuarto ascenso de la historia, el de Segunda B a Segunda el 22 de junio de 1996.

"Nombrar ese campo es volver a celebrar el añorado ascenso del 96. Además, lo logramos con un grandísimo partido, con un 0-4, que no se logra en todos lados", recuerda con nostalgia el técnico grancanario. Sólo hacía falta un punto en dos partidos para subir después de cuatro temporadas en la categoría de bronce, pero la UD lo hizo a lo grande. Ese día, Orlando Suárez, Eloy Jiménez en dos ocasiones y Vicente Allende Chili fueron los goleadores.

"Fue un día espectacular. Teníamos la sensación de que íbamos ascender allí. El resultado fue muy contundente. Recuerdo con especial cariño el tercer gol -el segundo suyo-, que fue desde fuera del área, al palo largo. Fue muy bonito", comenta Eloy.

"Ese estadio siempre lo llevaré en la memoria, los recuerdos son inmejorables. Partíamos con mucha ventaja y aprovechamos nuestro gran momento y la euforia. Cuando empezamos a marcar los goles todo fue una fiesta, con toda la afición que fue al Martínez Valero y con todos los que se quedaron en Gran Canaria. Fue algo apoteósico", relata, por su parte, Orlandito.

Aquella victoria supuso la primera de la UD Las Palmas en el Martínez Valero, donde hasta ese momento había caído tres veces y empatado dos. Desde entonces, seis triunfos, dos igualadas y dos derrotas demuestran que el ascenso del 96 dejó algo especial en el verde alicantino.

La UD de antes y de ahora

Lo intenta explicar Pacuco, el entrenador que sacó a la UD del pozo hasta entonces desconocido para ella en el que se había metido cuatro años atrás. "Había una gran familia, una gran caseta. Estuvimos 10 días concentrados para la liguilla y se acentuó todavía más la camaradería entre todos", asegura el preparador.

"Teníamos un equipazo para lo que era la categoría, y si a eso le añadimos el estado de confianza que teníamos, se veía que lo íbamos a conseguir", sostiene el delantero de Hellín, que al igual que su compañero de ataque, piensa que el equipo, con el ascenso, se quitó una enorme carga de encima. "Era una necesidad porque habíamos fallado en años anteriores y teníamos una deuda con la afición", recuerda Orlando.

Cuatro campañas después, tanto Eloy como Orlandito pudieron celebrar, también frente al Elche, pero en este caso en el Estadio Insular, el regreso de Las Palmas a la máxima categoría tras su descenso en el curso 1987-88. Peor suerte corrió Pacuco, que fue cesado después de seis jornadas tras haber logrado el objetivo meses antes. En cualquiera de los casos, los tres han seguido muy de cerca la actualidad amarilla a lo largo de los años. También ahora.

"Hay una gran plantilla, pero todavía no se ha hecho un equipo. La UD no está dando lo que todos esperábamos de ella y encima en estos dos últimos partidos se ha dejado remontar", comenta el técnico. Yo creo que Manolo no ha terminado de confeccionar su equipo. A lo mejor cree que le faltan piezas, pero lo que vemos tanto en casa como fuera es que no se ha consolidado. Las Palmas tiene que estar arriba por obligación y para ello hay que ganar", añade.

Pese a todo, el grancanario asegura sentirse optimista, al igual que Eloy. "Tengo el convencimiento de que la UD tiene una gran plantilla y va a tener opciones de subir directo. Es verdad que este año hay muchos candidatos al ascenso y creo que va a ser una Liga muy abierta y con muchos cambios de situaciones, pero Las Palmas tiene un equipo muy compensado en todas las líneas y yo espero y deseo que al final consiga su objetivo", sostiene.

El delantero manchego va incluso más allá y sale al paso de los más pesimistas. "En el fútbol lo que importa son los resultados. El juego llegará. Yo recuerdo que en el año que subimos a Primera División -junio de 2000- estuvimos muy cuestionados en el primer tramo de campeonato. Se nos criticaba por no jugar bien, pero en el tramo final el equipo dio un plus y consiguió ascender antes incluso de que acabara la Liga", recuerda.

En la misma línea se muestra Orlando, quien considera que la UD de Manolo Jiménez tiene una base muy sólida. "La sensación es que el equipo ha ido un poco a menos, pero se ve que tiene mucho empaque. Desde que coja una racha buena de resultados, va a ser un equipo difícil de ganar. Tiene gol, solidez defensiva y capacidad de adaptación, y eso en una categoría complicada y dura como la Segunda División es importante", opina el isleño.

"Es verdad que no tiene ese juego brillante o esos 20 o 30 minutos de asedio a un rival, pero tiene un gran grupo", agrega, a lo que añade Eloy: "Tú puedes tener muy buen equipo, pero los rivales también juegan". El próximo en la travesía de la UD hacia el ascenso es el Elche, en el Martínez Valero, un lugar amable. Y con buenos recuerdos.

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