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El reportaje

El pionero Pepe Mel y el último día de gloria en Tenerife

El madrileño se convertirá en el primer técnico en vivir el derbi en los dos banquillos

Al primer derbi de la temporada 2001-02, disputado en el Heliodoro Rodríguez López, se dieron cita unos 2.000 seguidores de la UD Las Palmas, que llenaron la zona habilitada para los equipos visitantes y celebraron por todo lo alto la victoria de su equipo (1-3). El amarillo, ese día, brilló en Santa Cruz. juan santana

Es difícil encontrar un derbi canario como el del 22 de diciembre de 2001. La historia no pudo tener más ingredientes: un gol de un portero, apagón de media hora en el estadio, sangre y sudor, 2.000 seguidores visitantes en las gradas y un marco de Primera División. El 1-3 al final de los noventa minutos dejó la última victoria de la UD Las Palmas en el Heliodoro Rodríguez López, con un protagonista que dejará su sello en la historia de los derbis canarios el próximo domingo: Pepe Mel. Y es que nadie ha hecho lo que hará el técnico madrileño este fin de semana porque no hay ningún otro entrenador que sepa lo que es vivir un derbi canario en ambas orillas.

En la previa de aquel partido, si se rebusca en el papel amarillo de las hemerotecas, en la cabeza de Pepe Mel rondaban dos preocupaciones: el estado físico de Bruno Marioni, que finalmente fue titular y jugó todo el encuentro, y las posibilidades que daba a Fernando Vázquez -vio el partido en la grada por sanción- la irrupción de una nueva hornada de canteranos. Una lista de nombres que alumbraba Jorge Larena y continuaban Ángel López, Carmelo González y un hombre que 18 años después vuelve a aquel lugar: Rubén Castro.

"Los jugadores jóvenes de la UD Las Palmas tienen un futuro brillante, pero lo más importante es el bloque. Trabajan bien en defensa y cierran líneas de pase. Son un equipo muy complicado", aventuró Pepe Mel. Y tanto que lo fue porque la UD Las Palmas dominó aquel partido de cabo a rabo. Al minuto 11 ya ganaba por 0-1 con un tanto de Tevenet, que consiguió zafarse de Pablo Paz para batir a Sergio Aragoneses. El empate del Tenerife, tras la reanudación, obra de Lussenhoff, fue apaciguado por el tanto de Josico y el definitivo de Nacho González, guardameta amarillo, desde el punto de penalti.

Desde entonces, la UD Las Palmas ha visitado el Heliodoro Rodríguez López en ocho ocasiones con un bagaje paupérrimo, sin encontrar otra noche de gloria: solo tres empates y cinco derrotas, la última el año del ascenso (2-1). Ocho partidos sin ganar en Tenerife y casi 18 años de espera.Un apagón.

Pero para apagón el de aquel día en el Heliodoro. Atravesó Tenerife una borrasca desde el norte al sur de la Isla. Por la mañana, lluvia en Santa Cruz; por la tarde, inundaciones en el este y sur. Una avería eléctrica en el sur de Tenerife fue la causa del desplome de las torretas del Heliodoro Rodríguez López. Hasta media hora de retraso cuando solo iban 25 minutos de partido.

Las Palmas salió al campo con Nacho González; Ángel, Olías, Schürrer, Paqui, Edu Alonso; Jorge Larena, Samways, Josico, Pablo Lago; y Tevenet. En el envite también participaron Carmelo, Rubén Castro y Jayo. Una plantilla que vivía pendiente a su cuenta corriente. Los impagos y retrasos en las nóminas a los futbolistas, personal técnico y empleados del club empezaron a ser habituales. Una situación agravada con el descenso a final de temporada y que, un par de temporadas más tarde, acabaría con Las Palmas en Segunda División B, al borde de la disolución.

"Llevamos dos meses sin cobrar, salió la auditoría del club y somos conscientes de que hay problemas serios, tremendos. Nos hemos unidos en el vestuario y hemos dicho que somos los únicos que podemos sacar esto adelante", aseguró Luis García Tevenet en las páginas de LA PROVINCIA el día después del derbi. "Tenemos problemas serios, pero nos metió en el partido la afición. Es difícil sobrevivir sin cobrar. Esperemos que lleguen soluciones pronto", recordó Paqui en la misma sintonía que su compañero de vestuario.

Ampliación de capital

Las Palmas se marchó de vacaciones de Navidad cinco puntos por encima del descenso. En la junta de accionistas de final de año, la entidad aprobó una ampliación de capital de más de 4.000 millones de pesetas, con una deuda acumulada que superaba ya los 9.000. Esa temporada, la victoria en el Heliodoro Rodríguez López, quedó como uno de los pocos recuerdos salvables. Perdió el control en la segunda vuelta y cayó al pozo para iniciar la etapa más oscura de la historia amarilla, preludio de otro descenso a Segunda B.

En el partido de vuelta en el Estadio Insular, el Tenerife, que ya olía a Segunda, acabó con la UD Las Palmas (0-1) y se llevó por delante la fe del equipo amarillo por mantenerse en Primera División. Ahora la UD busca otro capítulo de gloria en Tenerife.

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