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Momo, la cantera y la regeneración

El adiós del '11', que desconoce su futuro, y los debuts de Carlos y Kirian, símbolos del cambio

El adiós más triste de Momo

Lo que sucedió en el minuto 68 del partido de ayer en Siete Palmas simbolizó el relevo generacional que habrá de marcar el futuro más próximo de la UD Las Palmas. En ese momento, Jerónimo Figueroa Momo, exhausto tras más de una hora de juego, caminó hacia el centro del campo, se bajó las dos medias, levantó los brazos y se despidió del Gran Canaria.

Él querría seguir, pero sabe que es casi una quimera. Por eso aprovechó el escenario para decir hasta siempre, por si no vuelve. El público, agradecido, le ovacionó, coreó su nombre y pasó página, pues ahora le toca poner el foco en los nuevos productos de la cantera, señalados como los protagonistas del porvenir.

A sus 36 años, y tras nueve temporadas y media en el club, divididas en dos etapas, el extremo soltó las lágrimas del adiós. Antes había recibido el abrazo de su amigo y compañero David García, que también termina contrato, pero al que las alabanzas de Mel, que además le ha incluido en el equipo titular en los últimos cinco encuentros, le auguran una renovación por un curso más.

Sin embargo, nada esta claro en una UD Las Palmas a la deriva desde hace meses. La continuidad del capitán y de Momo son sólo dos cuestiones a solventar cuando acabe la competición el domingo que viene -en Soria-. Entre otras también están la de cerrar definitivamente el nuevo contrato de Mel, la determinar el número de bajas que hay que dar para cuadrar los números, o la de seleccionar a los futbolistas del filial que formarán parte de la plantilla en la 2019-20.

Con lo debuts de Carlos González y Kirian Rodríguez ya son seis los jugadores que se han estrenado de la mano del técnico madrileño, que tiene muy claro que los canteranos conformarán una las tres patas del nuevo plantel. La utilización de los mismos, sin embargo, no viene motivada únicamente por la reducción drástica del presupuesto y el límite salarial, sino por la pura convicción de que a la UD le hace falta gente joven, con hambre y que sientan los colores.

Otros cuatro jugadores, Josep Martínez, Toni Robaina, Cristian Cedrés y Jesús Fortes ya superaron la barrera para llegar al primer equipo. Además, Fabio González, que ya había jugado dos partidos en el tramo inicial de la temporada con Manolo Jiménez, ayer tuvo la oportunidad de salir de inicio, por lo que la cifra de platanitos con lo que el preparador amarillo ha contado asciende a siete.

Dos fijos

De todos ellos, hay dos que se han ganado un lugar privilegiado en los planes de Mel: Josep y Cedrés. El portero, que acaba de cumplir 21 años, sólo lleva seis partidos con la UD y parece que lleva toda la vida. Con la presión que conllevaba estrenarse en el partido trascendental frente al Lugo, el valenciano cumplió con creces y desde entonces sus notas han sido de notable y sobresaliente. Además de un amplio repertorio de paradas, ofrece de las cosas más importantes para un equipo: seguridad.

El extremo, por su parte, fue el mejor ante el Almería. En sólo 13 minutos de juego ya había disparado dos veces a puerta, una de ellas al larguero, y brindado una asistencia de gol a Rubén, que disparó flojo a las manos de Fernando. El grancanario aporta todo lo que pide el técnico: verticalidad, velocidad, atrevimiento.

Ambos, siempre y cuando ningún otro club les fiche durante el verano, formarán parte de la plantilla del próximo curso, pero no serán los únicos. Como mínimo, todos los que han participado hasta ahora realizarán la pretemporada. Mel destacó ayer las actuaciones de Fabio y de Kirian. También la de Carlos González, aunque detectó cierta precipitación en el sureño.

En cualquier caso, la cantera, como casi siempre, pasa a la primera línea de fuego cuando peor van las cosas en el club, cuyo fracaso en su apuesta por buscar el ascenso a las primeras de cambio le obliga a soltar lastre.

Es el nuevo modelo de la UD Las Palmas. La despedida de Momo -sólo por si acaso- y los debuts de Carlos y Kirian simbolizaron ayer esa transformación. David García, por su parte, tiene cada vez más posibilidades de esquivarla, pero por méritos. Aún así, el cambio es ya una realidad. Es lo que toca.

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