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Málaga-UD / La contracrónica

La UD se lanza a una travesía guiada por la media inglesa

Da por bueno el empate en La Rosaleda y ante el Racing, en casa, deberá justificar el punto

Kirian, a la derecha, persigue y presiona la salida de balón del lateral derecho del Málaga, Cifu.

Kirian, a la derecha, persigue y presiona la salida de balón del lateral derecho del Málaga, Cifu.

Los inventores del fútbol, esos ingleses que optaron por dar de lado al rugby, inventaron una fórmula exitosa para que la aritmética competitiva permitiera a los equipos luchar por el campeonato liguero: ganar en casa y empatar fuera (eso sí, servía cuando el sistema de puntuación daba dos puntos por victoria). Pues bien, Las Palmas, por lo pronto con su visita a La Rosaleda ha dejado claro que se abona a este modelo.

El feudo malaguista no palpa el sabor de la derrota desde el pasado abril. Los boquerones, aunque con una plantilla distinta a la que el año pasado peleó por regresar a Primera, hacen de su estadio un bastión y la UD, con todos los problemas que arrastra en este comienzo liguero dio por bueno el punto obtenido ayer.

Eso sí, con la derrota en el estreno liguero ante el Huesca en el Gran Canaria, los hombres de Mel tienen ante sí un examen de esos parciales antes de llegar a las evaluaciones trimestrales, el próximo sábado contra el Racing de Santander en casa.

Porque con lo exhibido en el terreno de juego, poco se pudo intuir de que la UD amontonase fichas para apostar por una victoria sobre el tapete andaluz.

Las Palmas fue con una idea de ser un equipo compacto y fue lo que planteó ante un rival con el que parecía reflejarse ante el espejo. Escasa pólvora y poco riesgo en la parcela defensiva.

Tampoco es que Mel vendiera humo antes de viajar a la Costa del Sol. "Con lo que tenemos no nos da", espetó el técnico amarillo en la previa del encuentro y así lo demostró en La Rosaleda.

Fueron 22 minutos en los que Las Palmas estuvo por delante en el marcador tras el golazo de Rubén desde más de 30 metros, pero sin sensación de controlar la contienda. El aroma era más de que el tanto llegó fruto de la fortuna que producto de la idea de salir a la contra que tenía la UD para medirse al Málaga.

Mantovani, el ejemplo

De tener que destacar a un hombre que visitera la camiseta amarilla ayer, ese fue Martín Mantovani. Un ejemplo de que si el mejor jugador del equipo fue un central ante un rival que tampoco puso en aprietos a la Unión Deportiva, es que poco fútbol se entregó a los amantes del balón.

La papeleta del argentino se tradujo en la charla técnica que debió dar Mel en la caseta antes de saltar al terreno de juego. Solidez atrás y rezar con lo que pueda surgir delante.

Más pleitesía a la divinidad aún cuando ayer El Moña era lo único potable de lo que disponía el entrenador insular en ataque.

Mel dejó claro que tiene el partido del sábado marcado en rojo en el calendario a corto plazo el pasado viernes antes de coger el avión a Málaga. "Diferente va a ser la situación la semana que viene cuando juguemos en casa", explicó el madrileño.

Pues bien, más allá de los ajustes con el fair play financiero al que tiene que ceñirse el club, tiene por delante una semana para desmenuzar al Racing de Santander y comenzar a despejar incógnitas sobre si podrá competir en esta LigaSmartBank con lo -poco- que tiene, o saber si llegan las esperadas inscripciones de los jugadores que den ese plus necesario a la plantilla.

Siete días para inscribir a Drolé, recuperar a Cedrés, repatriar a Jonathan Viera, enconmendarse a Rubén y Pedri, y continuar con la solidez defensiva mostrada para seguir con la media inglesa y justificar el punto de ayer.

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