La inercias no fallaron. El Deportivo logró su sexta victoria consecutiva y la UD sumó su sexto encuentro sin ganar. Las Palmas, incapaz de crear peligro alguno, recibió un regalo de Somma en forma de gol en propia puerta que le sirvió para empatar en el tramo final (67'), sin embargo, no lo aprovechó. Una serie de calamidades atrás propiciaron el tanto definitivo de Bóveda para el Dépor (78'), que se había adelantado en el primer periodo por medio de Sabin Merino (18') en su primera aproximación en todo el partido, también por un fallo de marcaje y la candidez de Álvaro Valles. El cuadro hoy de rojo tocó y tocó sin casi inquietar a los locales, arropados por una grada entregada, y evidenció, más allá de las bajas, que ya no es una cuestión de actitud, que la tuvo hasta el final, sino más bien futbolística.

Pepe Mel cambió el dibujo a un 5-3-2 en defensa y un 3-4-3 en ataque, es decir, que copió a Fernando Vázquez. Ante la ausencia de extremos puros entre lesiones -Aridai, Drolé- y sanciones -Benito-, el entrenador apostó por tres centrales -Curbelo, Mauricio Lemos y Aythami- y dos carrileros -Srnic y De la Bella-, y por poblar el centro del campo, con Ruiz de Galarreta, Fede Varela, Tana y Pedri con libertad de movimientos por detrás de Rubén Castro. Funcionó en la vanguardia, pero no atrás, donde los zaguero hicieron aguas más por deméritos propios, con pases y controles malos, que por el acoso del rival.

Empezó mandona la UD, tal y como se esperaba, con la posesión del balón y profundidad en los carriles, aunque con poca precisión en el remate. De haber tenido mejor puntería podría haberse adelantado hasta en tres ocasiones en los primeros doce primeros minutos, pero volvió a pecar de cara al gol. La trilogía comenzó con una buena combinación por la derecha tras la que Srnic llegó a la línea de fondo y dio un pase atrás que Tana no alcanzó a controlar, aunque sí lo suficiente como para dejar la pelota a Ruiz de Galarreta, cuyo disparo flojo, aunque botó delante de Dani Giménez, detuvo el portero en dos tiempos (6').

La banda derecha era un filón para Las Palmas. Muy poco después otra triangulación entre Fede Varela, muy activo desde el principio, y el serbio acabó con otro centro hacia atrás del extremo. Rubén Castro, que en el área se desenvuelve como poco, intuyó que el balón caería por la zona y se anticipó a su marcador. Su chut, de primeras con la derecha, se fue demasiado alto (10'). Y sólo dos minutos después el propio isletero volvió a crear una oportunidad de la nada: resolvió un barullo dentro del área con un toque para abrirse un hueco y ejecutar, pero su tiro salió por poco a la derecha de la portería. Antes, en esa jugada, el VAR revisó una posible mano dentro del área de un defensa del Deportivo. Mano fue, pero determinó que no era penalti.

Luego, en cambio, Moreno Aragón si vio una que hizo Curbelo en el lateral derecho, muy difícil de ver, porque pocos la apreciaron, casi nadie. Pero como el VAR no entra en las faltas que no son dentro del área, mandó la decisión del madrileño. Fue fatal para la UD, porque de ahí partió el gol del cuadro gallego. Aketxe centró con la zurda al primer palo y Sabin Merino, que se encuentra en estado de gracia -cuatro goles en otros tantos encuentros-, se adelantó a todo el mundo, especialmente a Curbelo, para cabecear hacia abajo. El balón traspasó la línea de gol entre las piernas de Álvaro Valles, que probablemente pudo haber hecho algo más para evitarlo. En cualquier caso, la acción estuvo muy mal defendida. Era la primera aproximación del Dépor (18'), pero fue letal. Gol, 1-0 y a otra cosa.

Porque a partir de entonces, con Riazor en plena ebullición, el Deportivo jugó como más le gusta: con el marcador a favor, metido atrás, aumentando la presión sobre el rival, cerrando huecos y buscando la contra. Esa fue la receta que le llevó a ganar los cuatro partidos anteriores, ya con Fernando Vázquez en el banquillo -con Luis César Sampedro ganó el primero de la serie de cinco-, y la repitió en busca de un nuevo éxito. Le salió bien, porque Las Palmas hasta el descanso se perdió en una posesión estéril que sólo rompió Mauricio Lemos con un trallazo desde fuera del área que sirvió para demostrar que el equipo todavía estaba en el partido. El derechazo, tremendo, lo desvió Dani Giménez hacia el córner con una estirada quizá demasiado exagerada (40').

Para ese entonces Pepe Mel ya había reconvertido a su equipo. Regresó al 4-2-3-1 habitual en el minuto 32 con la entrada de Narváez, el enmascarado, por Curbelo, que había visto la tarjeta amarilla por la falta que originó el gol. Srnic bajó al lateral, Fede Varela al mediocentro para acompañar a Ruiz de Galarreta y Pedri pasó al extremo derecho, con Tana en la mediapunta y el colombiano por la izquierda. A priori, los ayer de rojo ganaban a la hora de generar peligro, pero lo cierto es que de primeras no lo creó. Era una cuestión que debía solucionar el técnico en el vestuario: cómo inquietar a un equipo arropadísimo por una grada entregada y muy cómodo en el terreno de juego.

Nada cambió. La UD se pasó el primer cuarto de hora tocando y tocando la pelota sin profundidad, sin encontrar espacios, sin abrir el campo, sin tirar desde lejos. No encontraba soluciones. El Deportivo, por su parte, seguía a lo suyo. De hecho, fue el primero en tirar en la segunda parte. Lo hizo Aketxe en el minuto 57, desde lejos, sin problemas para Valles. Respondieron Fede Varela y Tana con otros disparos desde muy lejos, sin trascendencia, pero la suficiente como para que Vázquez decidiera fortalecer el centro del campo con la entrada de Bergantiños (63').

El cambio de cromos dio inicio a un tramo fulgurante en el que el Deportivo pudo sentenciar el partido y acabó por meterse un gol en propia puerta. Gaku emergió para entrar como quiso en el área y dejar un balón atrás que Sabin Merino remató mal, extraño en él (64'). En la siguiente acción fue el propio japonés el que chutó desviado cuando tenía todo a favor tras una gran asistencia de Aketxe. Pero como esto del fútbol es tantas veces inexplicable, Las Palmas encontró el gol en la siguiente jugada. Una buena combinación por el centro acabó con una apertura de Varela a la derecha para la llegada de Srnic, que puso el balón raso en el área y Somma se encargó de meterlo en su meta. Era la única manera de que la UD viera portería (67').

De repente, Las Palmas había empatado. Su ceguera ante el gol la acababa de solucionar un defensa del Deportivo, pero lejos de tomarlo como una bendición volvió a hacer varias concesiones imperdonables que significaron el segundo tanto del Dépor. Primero por la pasividad a la hora de impedir a Mollejo llegar hasta la línea de fondo por la izquierda después de una pared, después por un resbalón de De la Bella que dejó sólo a Eneko Bóveda para que rematara de cabeza, y por último por la candidez de Valles al meter la mano para detener el balón, que venía fuerte, pero le pasó por el lado (74').

Quedaban algo más de 15 minutos y Pepe Mel dio entrada en la derecha a Pablo Haro por Rubén Castro, casi inédito, para pasar a Narváez, igual de desaparecido, a la delantera. Luego introdujo a Kirian, pero la UD no encontró el camino. Tampoco lo había encontrado antes del gol que le regalaron. Eso sí, murió con orgullo, atacando, pero sin veneno. Lo que hizo fue su Brexit particular en Riazor, que con más de 27.000 almas llevó a los suyos hasta su sexto triunfo consecutivo. Es el mismo número de encuentro que lleva Las Palmas sin ganar.

Ficha técnica.-

(2) RC Deportivo de La Coruña: Dani Giménez; Bóveda, Mujaid, Somma, Montero (Bergantiños, 63'), Mollejo; Peru Nolaskoain, Gaku; Aketxe (Vicente Gómez, 86'), Emre Colak; y Sabin Merino (Beauvue, 70').

(1) UD Las Palmas: Valles; Curbelo (Narváez, 32'), Mauricio Lemos, Aythami, De la Bella; Ruiz de Galarreta, Fede Varela (Kirian, 86'); Srnic, Tana, Pedri; y Rubén Castro (Pablo Haro, 78').

Goles: 1-0.- (18'): Sabin Merino; 1-1.- (67'): Somma, en propia puerta; 2-1.- (74'): Bóveda.

Árbitro: Moreno Aragón (C. Madrileño). Amonestó a los visitantes Curbelo, De la Bella, Pablo Haro y Srnic.

Incidencias: partido correspondiente a la vigesimosexta jornada de LaLiga SmartBank, disputado en el Estadio Abanca-Riazor ante 27.151 espectadores.