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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La contracrónica / UD-Málaga

¿Quiénes son los responsables?

Mel descartó la "mala dinámica" de su equipo antes de acumular diez jornadas sin ganar tras el empate ante el Málaga. Lesiones, matices futbolísticos... Pero faltan respuestas.

El carnaval estuvo presente anoche en las gradas del Estadio de Gran Canaria; en la imagen, una novia y un obispo muy particulares. QUIQUE CURBELO

Durante la semana se le cuestionó a Pepe Mel sobre su criterio en cuanto a la mala dinámica que atraviesa el equipo que dirige, impotente sin conseguir vencer a sus rivales desde el 15 de diciembre frente al Elche. 76 días de travesía por el desierto y que tras el empate 1-1 de ayer en el Gran Canaria, nadie sigue sin responsabilizarse de la situación actual, de resultados, de estado anímico, de problemas de lesiones musculares, falta de gol, reclamos al VAR..., y un sinfín de materias por analizar.

Que sí, que tal y como se comporta la tabla clasificatoria de la categoría en su más absoluta anarquía, la lectura positiva que se puede obtener es que la UD hoy, a falta de los encuentros de la jornada dominical, se encuentra a dos puntos de la zona de Playoff.

Pero más allá de las matemáticas, que son infalibles, lo que transmite esta UD es que es incapaz de arrojar una buena noticia desde que Jonathan Viera emprendiese su viaje de vuelta a China y los resultados del mercado invernal se hayan convertido en un virus en cuanto a producción.

Alguien tendrá que responsabilizarse de por qué Aridai y Fede Varela recaen en sus problemas musculares continuamente. Dos de los responsables de intentar hacer olvidar la influencia del Mago de la Feria empiezan a levantar sospechas sobre los motivos por los que no terminaban de cuajar en sus equipos de procedencia.

El argentino, que ayer ni tan siquiera fue convocado, fue reservado para que no terminase de romperse, y acumula 287 minutos de juego en 7 partidos. Al igual que el extremo de Lomo Blanco, que no pasa de los 222 minutos.

Mel ya dejó caer la piedra en la rueda de prensa posterior al partido. "Las lesiones de cirujano no se pueden controlar, pero si hay problemas musculares... es algo que hay que analizar", apostilló el técnico.

Pero tampoco se puede escudar el madrileño en la endeblez muscular de ciertos jugadores o tirar de la apuesta de un proyecto largo para escapar de la quema inmediata.

No cabe duda de que ayer el equipo intentó diferentes variantes en la zona de ataque. Imperó la anarquía en tre Aridai, Narváez, Pedri y Rubén para que se movieran con absoluta libertad en los dominios del Málaga con tal de agitar la defensa rival y aportar algo diferente a lo visto en las diez últimas jornadas en las que Las Palmas no gana.

Pero aunque el balón no termine de entrar, que Rubén no consiga materializar las oportunidades de las que disfrutó ayer ante Munir, o Pedri tenga que acumular kilómetros en su contador para defender la elástica nacional, es responsabilidad suya encontrar la tecla idónea con la que su equipo termine de despertar.

Porque obviar que la UD no está instalada en una mala dinámica ya es pasarse de listo.

Que el fútbol muchas veces se resuelve por cuestión de pequeños matices. Ayer mismo, si Munir no se hubiera disfrazado de Lev Yashin en los dos remates francos que tuvo el Moña para matar el partido, seguramente estaríamos hablando de otras cuestiones que giraran en torno a lamentos.

Pero hasta el momento, todo suena a excusas. Ya lo advirtió el presidente amarillo antes del duelo: "La guerra no es con el estamento arbitral, se hace en el terreno de juego con nuestros soldados", exclamó. Responsables es lo que empieza a faltar en este equipo...

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