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La crisis salpica a la dirección deportiva

Un terremoto en los despachos

En los últimos 680 días y tras el descenso (2018), la UD ha contado con cuatro jefes del área deportiva: Toni Cruz, Otero, Maiorino y desde esta semana, Luis Helguera

Miguel Ángel Ramírez -3ºd-, junto a Tonono 2ºd- y Otero 1ºd, ayer, en el palco del Anexo. A la izq. del presidente, Mel, Nicolás Ortega y Rafa Méndez. En el margen izquierdo, Juan Manuel y Álex Castro.

Miguel Ángel Ramírez -3ºd-, junto a Tonono 2ºd- y Otero 1ºd, ayer, en el palco del Anexo. A la izq. del presidente, Mel, Nicolás Ortega y Rafa Méndez. En el margen izquierdo, Juan Manuel y Álex Castro. PÉREZ CURBELO

En busca de un modelo de gestión del patrimonio futbolístico. Cuatro ejecutivos de rango en 680 días -1 año, diez meses y nueve jornadas-. Desde la certificación del descenso de la UD a Segunda (22 de abril de 2018), los rectores del ámbito deportivo han ido desfilando. Se busca la ecuación de la épica. Un baile de rostros: Toni Cruz, Toni Otero, Rocco Maiorino y desde el miércoles, Luis Helguera -exsecretario técnico de la entidad y que asumirá el rol de director deportivo-. Consumido el descenso a Segunda (22 de abril de 2018), se activó la marcha de Cruz. Fue director general Deportivo, secretario técnico y director deportivo. Generó valor e hizo malabarismos con la economía de guerra. Asumió el mando tras el despido del asturiano Nico Rodríguez (2015) -por negociar con el Sporting-, dos semanas antes del ascenso a Primera del 21-J.

Cruz purgó por los pecados de la 'era Emenike'. En el curso de la mayor facturación -75 millones en el informe contable-, la UD escenificó una hecatombe de proporciones bíblicas. Helguera, como secretario técnico, también hizo la maleta. Solo 28 días después de perder la categoría ante el Deportivo Alavés, se anunciaba el fichaje de Toni Otero. La primera revolución de urgencia.

De Cruz a Otero. El ejecutivo gallego, que llegaba tras su paso por el Barça, Lugo o Celta, dispuso de 19,2 millones de tope salarial y ejecutó la remodelación total: 20 fichajes, 26 salidas y tres entrenadores. De aspirar al ascenso a salvarse sin honra en Segunda.

En busca de un impacto internacional y para recuperar el aroma por la cantera, la entidad contrata a Rocco Maiorino (marzo de 2019) para recuperar la figura de director deportivo en el organigrama. El italiano tenía en su curriculum un paso de prestigio por el AC Milán. Tampoco funcionó.

Tras el verano del despilfarro (2018), la UD tuvo que escapar de la guadaña diabólica del mal salarial. La apuesta y venta de Pedri al Barça -dejó más de cinco millones- fue el salvavidas de la UD en el Pacífico. Maiorino -que solo fichó a Drolé pero fue clave en la transacción del infante de Tegueste al Camp Nou- mantenía diferencias con Mel y Otero. Se quedó solo. Pidió la cabeza del gallego, pero terminó saliendo por la puerta falsa del Gran Canaria.

La dimisión del ejecutivo italiano -338 días después de aterrizar en el cargo el 30 de marzo de 2019- vuelve a dejar en evidencia las carencias de la estructura deportiva. Le toca a Helguera y el futuro de Toni Otero -acaba contrato en junio- es una incógnita. El segundo ciclo del santanderino se fundamenta en el 'ingenio y la humildad'. Las premisas del cerebro que participó en las contrataciones de Prince Boateng, Mateo García o Mauricio Lemos. Tras su salida del Levante (2019), vuelve a Gran Canaria y a una UD famélica. Economía de guerra y un ideario casado con su cantera. Los mimbres para escapar de las llamas.

Un 'manager' en el banquillo

Un 'manager' en el banquillo

Cruz y Helguera ficharon a Setién. La reclamación de su cuota de poder del ahora preparador del Barça generó un cisma insalvable (2017). Ante ese divorcio, los ejecutivos se lanzaron a por la contratación del italiano Roberto De Zerbi -ahora en el Sassuolo de la Serie A-. Finalmente, el ganador del casting fue Manolo Márquez. El presidente Miguel Ángel Ramírez siempre apostó por Setién, intentó sin éxito la renovación hasta mayo de 2017. "Iba a convertirse en el técnico de la UD que más cobrase de la historia", aseveró.

La 'guerra fría' entre Setién y Cruz se equipara con el pulso entre Maiorino y Mel. La lucha de clases y la cuota de poder. El estratega siempre ha estado más próximo a Otero. Ayer, en el palco del Anexo de Siete Palmas late la prueba. El técnico presenció el partido del filial junto a Ramírez y Otero. Por su enorme trayectoria, de sobra es conocida la labor de Mel como secretario técnico. En el Betis, fichó a Rubén y 'parió' al máximo goleador de la historia verdiblanca. El futuro de Mel lo decidirá Helguera. Su primer cometido. El segundo pasa por seleccionar a sus compañeros de viaje. La figura de Otero se tambalea, pero tiene más vidas que un gato. Con la UD sedienta de victorias -diez jornadas sin vencer-, vuelve el baile de fichas en los despachos. Le toca a Helguera: humildad, ingenio y trabajo.

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