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El Molinón, el poder de un Sporting idéntico a la UD

Los dos equipos suman 38 puntos, tratan bien al balón y acusan una enorme falta de gol | El estadio gijonés, clave

El Molinón, el poder de un Sporting idéntico a la UD

Sporting de Gijón y UD Las Palmas, que se miden esta tarde (17.15 horas, Movistar Vamos) en El Molinón, parecen tener vidas paralelas. Las similitudes entre uno y otro van más allá del hecho de que ambos tengan los mismos puntos en la clasificación, 38, una cifra que les permite estar a tiempo de todo, de lo mejor y de lo peor. Ese número es lo que más les une, sin embargo, cuestiones como la falta de gol, el uso de la cantera o el estilo de juego -en el caso del cuadro local, desde la llegada de Miroslav Djukic al banquillo en enero-, acercan igualmente a dos equipos que ansían el despegue.

En lo que no se parecen es en la paciencia de sus dirigentes, mayor en el caso del de la UD, porque por primera vez en tres temporadas después no ha echado al entrenador que empezó el curso, Pepe Mel, que suma, como su equipo, diez jornadas sin ganar. El del club asturiano, en cambio, sustituyó a José Alberto López por Miroslav Djukic, lo que supuso un antes y un después.

Porque a pesar de que los resultados del Sporting son igual de irregulares que antes, los rojiblancos son otra cosa: demuestran tener una mejor salida de balón desde atrás, combinan hasta lograr los espacios y son enérgicos. Sin embargo, acusa una terrible falta de lucidez de cara a la portería contraria que le habría hecho tener más puntos. Como la UD.

En casa y fuera

Pasadas ya nueve jornadas desde la llegada del serbio al banquillo la conclusión principal es que El Molinón hace mucho bien al equipo. Los números hablan por sí solos: en casa, los asturianos han ganado tres de los cuatro partidos que han jugado -Elche, Fuenlabrada y Cádiz-. El otro, lo empató -Mirandés-. En cambio, fuera de casa bajan mucho sus prestaciones. En cinco salidas, el balance es mucho peor: cuatro derrotas -Zaragoza, Numancia, Tenerife y Ponferradina- y una victoria -Racing-.

Pero como hoy juega en su feudo se prevé que muestre su mejor cara. No importa cómo juegue el Sporting que su público y su estadio juegan. Mantiene El Molinón-Enrique Castro Quini ese viejo aura de campo de los de antes, de afición cerca del césped, de cánticos casi todo el tiempo, de presión al árbitro y al rival, de pasión, en definitiva.

Contra eso tendrá que jugar también Las Palmas, que el curso pasado, en un partido igualado, perdió porque el estadio de lo comió. En lo terrenal, Manu García, mediapunta cedido por el Manchester City, y Álvaro Vázquez, que ha ganado la partida a Djurdjevic en la delantera, suponen el peligro principal. Aunque el jugador del momento en Gijón es Pedro Díaz, un canterano que dirige al equipo desde el mediocentro y que es una pieza fundamental en los esquemas de Djukic, quien, por otra parte, recupera a Babin en el centro de la defensa.

Díaz es el representante de la cantera en el primer equipo. Como Benito y Pedri en la UD, por citar sólo a los más jóvenes. Arriba, la llegada del brasileño Murilo en el mercado de invierno ha dado al Sporting más chispa, pero sigue sin finalizar en gol. Es la carencia de un conjunto que, al igual que el amarillo, vive en el limbo, a la espera de que sus propios méritos o deméritos le alcen o le hundan. Pero tiene a El Molinón, que vale por uno o más.

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