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“Esto no significa que me vaya a relajar porque no tengo nada hecho”

El atacante de La Aldea muestra su “orgullo” por poder continuar en el club | “Las sensaciones después de la lumbalgia son buenas”, sentencia

“El primer día que salí de mi casa salí llorando hasta la Casa Amarilla. Ahora me pongo a mirar a los lados y la gente de mi quinta casi no hay nadie. Te llena de orgullo el trabajo realizado. Tanto yo como mi familia lo valoramos más, todas las curvas, todo el jaleo de allá para acá... [...] Algún entrenamiento me perdí porque no podía llegar a Las Palmas porque estaba la carretera cortada. Ahora son anécdotas bonitas. “Es un orgullo ser el aldeano de Las Palmas. Esto no significa que me vaya a relajar porque no tengo nada hecho. Es una oportunidad para seguir y devolverlo con trabajo y sacrificio”, apuntó.

Esa fue una de las reflexiones que dejó Benito Ramírez tras su renovación como futbolista de la UD Las Palmas. El jugador amarillo, a través de los canales oficiales del club, mostró su satisfacción y tranquilidad al finaliza su negocación para renovar como futbolista de Las Palmas hasta 2021. “Saber que me voy a quedar en casa en mi tierra, donde me quieren, con mi familia, te llena de felicidad. Estoy muy feliz”, sentenció.

Además, Benito aseguró que ya está recuperado de sus problemas lumbares que le han lastrado en este inicio de la competición. “Es verdad que tenía un problema en la espalda, empecé muy bien la pretemporada y la liga... Después llegó esta lumblagia que me ha tenido dos semanas fuera. Podía continuar, pero era mejor parar. No es que no jugara porque no había renovado”, aclaró.

En ese sentido, Ramírez aseguró que se siente “mucho mejor”, aunque “es una cosa tranquila”. “Espero arreglar el problema, porque no se quita en tres días. Hoy [por ayer para el lector] ya entrené y las sensaciones son buenas. Habrá que ir sin apurarse”, subrayó.

Por otro lado, Benito también recordó sus primeros días como jugador de Las Palmas cuando salió de La Aldea. “El primer día que salí de mi casa salí llorando hasta la Casa Amarilla. Ahora me pongo a mirar a los lados y la gente de mi quinta casi no hay nadie. Te llena de orgullo el trabajo realizado. Tanto yo como mi familia lo valoramos más, todas las curvas, todo el jaleo de allá para acá... [...] Algún entrenamiento me perdí porque no podía llegar a Las Palmas porque estaba la carretera cortada. Ahora son anécdotas bonitas”, recalcó Ramírez.

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