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Crónica del derbi canario

Ortolá es de La Isleta

Una pifia antológica del meta del CD Tenerife, tras un centro de Rober, resuelve el derbi del silencio (1-0) - Soberbia actuación de Valles en un final agónico - La entrega de Espiau y del bloque acaban con seis años de maldición

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Derbi UD Las Palmas - CD Tenerife Andrés Cruz

Del 'Vicentazo' al 'Ortolazo'. La UD, seis años después del último triunfo en un derbi con el agónico tanto de cabeza

del centrocampista, batió este domingo al CD Tenerife gracias a un desliz del meta Ortolá (1-0). En el minuto 48, un centro lateral

de Rober, sin apenas peligro, fue introducido en su portería por el arquero alicantino. Ortolá es uno de los nuestros y 

reside en La Isleta. Un pulso marcado por el dominio insultante del Tete en el primer acto, y ciertos minutos de esplendor

amarillo en el segundo gracias a las cabalgadas de Rober. Las entradas de Maikel Mesa, Eric Curbelo, Kirian, Aridai y Cedrés

brindaron algo de oxígeno para un sello generoso en la furia. Las intervenciones de Valles, una vez más, resultaron de oro.

Las Palmas sufrió y masticó el derbin del padecimiento. Con Espiau en la UVI -increíble en las labores de intendencia- y Álex Suárez con molestias, emergió una y otra vez la figura de Álvaro Valles. El delantero amarillo, tras completar dos maratones, se permitió el lujo de regalar otra carrera al reloj. En el último fotograma, remate de Álex Muñoz que se marchó por unos centímetros.

El derbi del silencio y de la decrepitud. Bajo el murmullo, la UD fue zarandeada una y otra vez por un Tenerife en su salsa. El conjunto de Fran Fernández llevó el peso del encuentro, supo qué hacer con la pelota y dispuso de las mejores ocasiones.

De los amarillos, solo un tiro de Enzo Loiodice. Los primeros segundos fueron un carrusel de adrenalina. Suso regaló sendas patadas a Benito Ramírez y Silva. No fue amonestado. Gozó del trato de favor del juez Arcediano Monescillo. El triángulo en la medular integrado por Folch, Zarfino y Vada fue la clave. Fabio y Ruiz no lograban superar esta línea de presión, una muralla de fuego. Bajo ese clima de temeridad, cada salida explosiva del 'Tete' -tanto por Suso por la izquierda como por Nono por la derecha- era una puñalada.

En este clásico del músculo, Fabio quedó unos minutos tendido en el terreno y tuvo que entrar Pepe Mel. Nono le ganó la posición a Álex Suárez y el tiro cruzado se estrellón en el cuerpo del zaguero. Cabezazo de Fran Sol y otra llegada de peligro de Alberto. Ruiz mutó su posición con Fabio para tratar de facilitar la salida de balón. La UD seguía inmersa en su particular laberinto.

Nueva acción para la polémica tras una entrada por detrás de Suso a Álvaro Lemos que se quedó sin amonestación. El asunto ya adquiría cuerpo de Salón Chistera. Superada la media hora, un centro de Vada fue cortado por Fabio desde el suelo. Arcediano Amonescillo decretó pena máxima, pero tras consultar con el VAR, modificó el veredicto. Acabó en saque de esquina. Minutos de desconcierto y otra llegada con serio peligro de Fran Sol. Respondió la UD con un disparo desde la frontal para Enzo Loiodice. Lo atrapó Ortolá, que tendría una aparición estelar en el segundo tiempo. 

En ese inicio del segundo tiempo, Espiau fuerza una falta lateral y desde un saque de esquina, la UD armó la respuesta perfecta. La más letal. Seis años después y gracias a un desliz de Ortolá, Las Palmas supo defender su renta desde la disciplina. Padecer, cambiando radicalmente la relación de los soldados -con Aridai y Cedrés abiertos en banda-, el cuadro local impuso su oficio. De Suso solo queda su juego sucio y marrullería. El fin de la maldición. Gracias a Ortolá, que ya es uno de los nuestros.   

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