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El discurso más hilarante de Mel

El técnico, 668 días y 78 partidos en el cargo, luce ingenio y crítica socarrona en sala de prensa - Su última perla: “Espero que este año 2020 se vaya a tomar por culo”

José Mel Pérez, máximo responsable técnico de la UD, con un gesto expresivo, durante una entrevista con este medio, en noviembre del pasado año.

José Mel Pérez, máximo responsable técnico de la UD, con un gesto expresivo, durante una entrevista con este medio, en noviembre del pasado año.

Las ocurrencias dialécticas del novelista. De la monja de clausura a las palmeras de chocolate de Santa Brígida. Histriónico, cómico, socarrón...Al más puro estilo Manolo Vieira, el estratega de la UD José Mel Pérez -668 días en el cargo y 78 encuentros dirigidos- cierra 2020 engordando su colección de frases memorables. Encara su tercer año en el banquillo y es una multinacional del ingenio. La última perla, en Vallecas, tras ser cuestionado por el año. “Solo espero que para Pepe Mel y Las Palmas, el 2020 se vaya a tomar por culo”. No se puede decir más claro.

En abril del 2019, con solo unas semanas en la Isla, recordó que en el universo del balón no hay lugar para el espionaje. “En esta profesión, el rival lo sabe todo de ti. Se entera al segundo. El fútbol es como una peluquería de señoras”.

Del primer ‘hit’ a un juego de palabras con la tecnología. Del bar al VAR. La infinita lista de tarjetas y penaltis en contra, le obligaron a alzar la voz. “El del VAR estaba de bares, aquí siempre pasa lo mismo. Cuando es a nuestro favor, no va. Se compró en un mercadillo”.

Tras acariciar el playoff en el tramo del poscovid, el novelista rehusó hablar de su renovación. “Mañana me voy de vacaciones con mi mujer. Que si no, me pone la maleta en la calle”. La falta de reflejos del meta Álvaro Valles, en el Cartagonova y Belmonte, encendieron la inspiración del entrenador madrileño, con más dos décadas en los banquillos. “La culpa es de todos. El portero tiene que gritar, no es una monja de clausura”.

El nivel físico de Curbelo lo atribuyó a la repostería satauteña. A la hora de analizar el penoso estado del césped, dejó otro titular evocando a Mourinho: “Es un puto desastre; no lo puedo entender. En la isla de al lado, una pradera”.

Tras el empate ante el Alcorcón, aclaró que el rival sí venía acelerados. “Con perdón por la expresión, tenían un palo metido en el culo”. Su obsesión, batir al Espanyol en la primera reválida del año. Desafía a un gigante de 45,3 millones de tope salarial. Con 143 victorias en Segunda, el novelista siempre tiene un plan y una frase bomba.

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