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Bochorno y ridículo

La UD dice adiós a la Copa ante el modesto Navalcarnero y la segunda línea queda retratada | El tanto madrileño llega en un desliz infantil (89’) | Fabio, expulsado | Clemente y Rober se salvan de la quema

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CDA Navalcarnero - UD Las Palmas (Copa del Rey) LOF

Una señora torrija. Adiós a la Copa bajo el desconcierto. Las cosas de la UD. El cuadro amarillo, que hace tres días trituró al líder RCD Espanyol de los 75 millones -el mayor presupuesto de la historia de Segunda-, fue zarandeada en un segundo tiempo infame por el Navalcarnero de Segunda B (1-0). El remate acrobático de Vavá Guerreiro (89’), que llegó precedido de un despiste en cadena, fue la sentencia y la última estación. La segunda ronda, el techo de la UD.

Tras un inicio esperanzador en el césped artificial del estadio Mariano González -remate de Aridai y cabezazo de Clemente que mandó fuera sin oposición-, el bloque de Mel saltó por los aires. Se descompuso con la roja de Fabio (57’) y recuperó parte de la dignidad con la entrada de Rober. El emeritense y Óscar Clemente son los únicos que se salvan de la quema. Eluden la guillotina. En el regreso del lateral diestro Ale Díez -el único motivo para sonreír-, Fabio, Pietro, Maikel Mesa, Clau... La lista de la sospecha es infinita. Activos que no dieron la talla y fueron superados por un pulso eléctrico.

En el caso del delantero italiano, solo picó un balón de cabeza, y dejó patente su falta de compromiso. Actitud poco honrosa. Su escasa movilidad no le ayuda, así como la falta de mordiente. Sin ese aliento de factores motivacionales, aclaró desde el primer segundo que la cita no iba con él. Con el cierre del mercado en el horizonte -31 de enero-, el esperpento del Mariano González lleva su nombre. Mel debe tomar nota.

Ausencias y lluvia pirotécnica

Con los ‘Sergios’ -Ruiz y Araujo- en la Isla, así como Javi, Dani, Álex Domínguez y Álvaro Lemos, era el día de la ‘unidad B’. De Valles a Pietro. Les tocaba emular el nivel galáctico del pasado domingo, cuando el líder periquito besó la lona. Pero sucedió lo contrario. Fantasmas macabros del pasado.

A los once minutos, Aridai Cabrera completó un tiro cruzado de quilates. En el 12’, cabezazo del lanzaroteño Coco, a la salida de un córner, que sorprende a Néstor. Y cerca de la media hora, tras intervenir Pietro, el balón vuela al segundo palo y Clemente solo tenía que acariciarla. Malogró un gol cantado. Pero despertó el Navalcarnero con un centro de Álvaro al área pequeña, que no encontró rematador de milagro ante Valles.

En el 41’, primera amarilla para Fabio -agarrón a Esnaider-. Las combinaciones en la medular del sureño con Mesa y Clemente dieron oxígeno. Con la segunda amonestación al centrocampista de Ingenio, a la UD le comenzaron a temblar las piernas. La aparición de Rober, dejó un control sublime, fue un salvavidas en mitad del Pacífico. Remate de Mesa y la consigna era llegar a la prórroga a cualquier coste. Aferrados al disparate. Hasta que llegó el zarpazo.

Guerreiro, con un remate acrobático, tras una penosa actuación defensiva, confirmó el peso del drama. Con un Pietro invisible, hay muchos rostros de la unidad B que quedaron retratados.

Se repite la eliminación del pasado año ante un conjunto de Segunda B, demostrando que no hay fondo de armario. La segunda línea amarilla merece un examen minucioso. La entrada de Rober resultó un empujón de dignidad. Le dio un sentido al juego, congeló el esférico, encaró y se alineó con Espiau para amenazar la meta de Néstor. Aridai se retiró lesionado y sigue sin explotar. Va un año esperando algo reconocible del fútbol que cautivó en su paso por el Mallorca -etapa que cerró con dos ascensos de Segunda B a Primera con Vicente Moreno-.

Una resistencia cómica

Cuando estaba todo listo para el tiempo suplementario, Guerreiro arruinó el plan. La secuencia previa es demencial. Las facilidades de la UD fueron sonrojantes. El escudo no merecía esta mancha. La ínfima aportación ofensiva isleña condena un planteamiento que solo tuvo colmillo de Rober. Un saque de banda lateral -que coincidió con la entrada de Benito Ramírez- fue un vaso de cianuro.

Ni la aparición de Kirian -un misil desviado- aportó el mínimo criterio. Bochorno desde la pasividad y el desánimo. Menudo regalo de Reyes. La tragedia de la segunda línea merece un doctorado. La Copa del desastre. Clemente encendió la luz. El resto, un agujero negro para deshonra de los fieles. Adiós sin un gramo de decoro.

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