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Activada la operación salida

La UD afronta la tarea de eliminar a varios efectivos de la plantilla en un mercado con pocos movimientos | Encontrar destinos supone el gran escollo l Rivera, el ejemplo

Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, y Nicolás Ortega, vicepresidente, en el Estadio de Gran Canaria el pasado 13 de diciembre. | | ANDRÉS CRUZ

Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, y Nicolás Ortega, vicepresidente, en el Estadio de Gran Canaria el pasado 13 de diciembre. | | ANDRÉS CRUZ

Con la eliminación de la Copa del Rey como excusa la UD Las Palmas afronta el mercado de invierno que se abrió la semana pasada con las salidas como objetivo principal, pero sobre todo por la necesidad de volver a soltar lastre económico para cuadrar el desfase –de alrededor de 2 millones de euros– que LaLiga le permitió tener en el coste de la plantilla en verano, como a todos, por los efectos negativos de la pandemia. Era la intención antes y después de la derrota de Navalcarnero, sólo que ahora, además, a nivel deportivo se encuentra en una situación de overbooking cuando sólo tiene que jugar una competición.

Lo dijeron el presidente Miguel Ángel Ramírez y el técnico Pepe Mel hace unos días: haber quedado fuera del torneo del KO significa que sobran jugadores. Esa realidad, demostrada además por la inoperancia de los que cayeron ante un equipo de Segunda B, se complementa, sin embargo, con otra que no es menos, la que asume el club en cada ventana de fichajes desde que fracasara en su intento de ascenso una temporada después del descenso.

Y esa tarea, tal y como sucedió en el mercado estival, se antoja otra vez complicada porque el fútbol está parado. Apenas hay movimientos de entradas y salidas porque la gran mayoría de los clubes está en una situación de austeridad en la que todos miden cada céntimo de gasto. Por eso, encontrar destino a los futbolistas de los que la UD se quiere desprender supone el principal escollo que deberá superar.

El número de salidas, por tanto, dependerá de las plazas que se puedan encontrar. El caso más evidente lo protagonizó Christian Rivera el verano pasado. Al asturiano, que habría dejado 1,5 millones si el Girona no hubiese dejado escapar la posibilidad de ascenso a Primera en su casa en la final del playoff frente al Elche, le buscaron equipo porque cuenta con una de las fichas más altas del plantel, pero no lo encontraron.

Ahora la tesitura es la misma: Rivera está en la rampa de salida, pero hallar un equipo que le quiera cuando sólo suma cuatro apariciones en LaLiga –dos empates y dos derrotas– es complicado.

Situación distinta es la de Maikel Mesa, a quien la UD también quiere sacar porque tiene igualmente un salario elevado en comparación con los nuevos, adaptados a la política de austeridad, y porque no cuenta para Pepe Mel, que habló con sus cambios en Mallorca: no entró. A priori, tiene más cartel que Rivera y podría volver a salir cedido –el curso pasado se fue al Albacete–.

Si bien el técnico no considera al centrocampista tinerfeño entre los “14 o 15” con los que se va a manejar, tal y como anunció el sábado y repitió el domingo, en esa nómina tampoco están ni Pietro Iemmello ni Aridai Cabrera, titulares en Navalcarnero y fuera de la convocatoria para Son Moix. En el caso del primero, cedido, el club trabaja para devolverle al Benevento; el segundo, que también se sale de la nueva filosofía salarial, tiene el mismo problema que Rivera: que alguien le quiera.

Además del asturiano, el club pretende las salidas de Aridai, Maikel, Raúl e Iemmello

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Además, desde la entidad amarilla tampoco descartan romper las cesiones de Tomás Cardona y de Jonathan Silva siempre y cuando sea viable, es decir, que Godoy Cruz y Almería, sus clubes de origen, lo acepten, algo que pasaría siempre que hubiese algún otro equipo interesado. Ninguno de los dos, incorporados el verano pasado por la dirección deportiva que encabeza Luis Helguera.

Por si fuera poco, la UD pretende desvincularse definitivamente del portero Raúl Fernández, que lleva meses de entrenamiento en el País Vasco pero que todavía no ha trabajado en el césped. La intención es llegar a un acuerdo con el jugador para romper el contrato que acaba en junio, pero si no hay equipo, será difícil. Ese es el principal escollo de una operación salida que ya está en marcha y que no tiene garantía de éxito.

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