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La UD, sobre un manto de nieve

Al equipo amarillo le ha tocado vivir en varias ocasiones partidos bajo condiciones extremas, como en el Santiago Bernabéu en 1980 o en el Carlos Tartiere en 1973

Pérez, portero de la UD, mira el balón entre la nieve que cayó en el Bernabéu en un Real Madrid-Las Palmas; Del Bosque -2º por la derecha-, entre otros. | | AGUSTÍN VEGA /DIARIO AS

Pérez, portero de la UD, mira el balón entre la nieve que cayó en el Bernabéu en un Real Madrid-Las Palmas; Del Bosque -2º por la derecha-, entre otros. | | AGUSTÍN VEGA /DIARIO AS

La UD tuvo que esquivar la nieve que trajo la borrasca ‘Filomena’ la semana pasada a España. Y le vino bien, porque históricamente ha sido un quebradero de cabeza para ella. Félix Marrero, histórico centrocampista amarillo, recuerda un partido en el Bernabéu y otro en el Carlos Tartiere en los que sus compañeros terminaron “congelados”.

La borrasca Filomena, la gran protagonista del arranque de 2021 que lleva el año de transcurso, ha golpeado a la población española dejando estampas pintorescas y muchas anécdotas y acontecimientos de diferente índole. El fútbol, como uno de los actores principales de la sociedad actual, no ha escapado a las garras de la tormenta y sus consecuencias. Pocos estadios de la geografía española se han salvado estos últimos días de verse cubiertos de un manto blanco como consecuencia de la nevada que ha caído en casi cada centímetro de este país.

Las Palmas, a pesar de jugar en Mallorca la pasada jornada, también se vio afectada por Filomena. Y no porque en el antiguo Son Moix –ahora Visit Mallorca Estadi– los operarios del feudo bermellón tuvieran que tirar de sal y palas para que reluciera el césped, sino porque la UD estuvo cerca de vivir una odisea para llegar al Archipiélago hermano.

Pepe Mel, en su comparecencia previa al choque, sembró el desconcierto al asegurar que el avión que debía llevar al equipo a Mallorca no había podido salir del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, inoperativo por la nevada, y que por eso quizá la expedición no podría partir. Finalmente, el chárter llegó desde Barcelona y la UD llegó en tiempo y forma.

el portero de la UD de la temporada 72-73, José Cervantes, mira a sus compañeros después de haber recibido uno de los tres goles que encajó ante el Oviedo en el Carlos Tartiere, nevado por completo.

Pero en el aeródromo de la capital española sí que se plantó la UD 31 años antes, con igualdad de condiciones meteorológicas, para afrontar la jornada 16 de la temporada 1979-1980 ante el todopoderoso Real Madrid. Líderes los blancos y Las Palmas en la quinta plaza liguera, el choque se esperaba como uno de esos complicados en el Santiago Bernabéu, a pesar de que el equipo entrenado entonces por el serbio Boskov estaba imbatido en su cancha.

Congelados en la ducha

Félix Marrero, uno de los jugadores con mayor planta e intimidación que han pasado por la historia del club amarillo tiene grabado a fuego aquel partido en Chamartín. “Es difícil olvidar el frío que pasamos aquel día en Madrid”, rememora con sorna el gladiador en la medular de aquella UD.

Félix: “Cuando empezó a nevar, Cunningham dejó de ser negro, todo estaba blanco”

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Entre las anécdotas que destaca Félix de la derrota por 3-1 “contra aquel Real Madrid del negrito Cunningham”, es que precisamente el inglés “dejó de ser tan negro cuando en la segunda parte empezó a caer la nieve, estaba todo blanco”, añade el exjugador.

“En un terreno de juego muy duro, donde los tacos ni clavaban y estabas todo el rato resbalándote, me acuerdo que le dije a Felipe que nos cambiábamos los guantes porque solo había quedado un par entre nosotros dos cuando los repartieron. Pasaron 20 minutos y le avisé para dárselos y me dijo que para qué, si ya estaba congelado”, comenta Marrero entre risas sobre las vivencias con sus compañeros de vestuarios.

Juani despeja un balón en el enfrentamiento entre Las Palmas y el Real Madrid en el Bernabéu en la campaña 1979-80, mientras se puede apreciar con nitidez los copos de nieve que caen sobre el césped del estadio madridista

También en la caseta fue donde tuvieron que “recuperar el tino”, después de meterse “un buen rato en agua hirviendo”, para quitarse la sensación de un frío al que el jugador canario nunca se ha terminado de acostumbrar.

Félix también recuerda partidos sobre la nieve, “duros de jugar”, como el que disputó la UD en Burgos y ante el Oviedo en temporadas anteriores.

Justo en el Carlos Tartiere en la campaña 1972-73 (la de la primera participación en la Copa de la UEFA), Las Palmas también tuvo que intentar sobrevivir sobre un manto blanco sobre el césped carbayón. “En Oviedo: ¿Fútbol o patinaje sobre hielo”, titulaba la edición de LA PROVINCIA de aquel 22 de enero de 1973.

El árbitro del partido, Tomeo Palanques, no suspendió el duelo a pesar de que césped presentaba unas condiciones malas para la práctica del fútbol. Situación propicia para un equipo del norte español, más acostumbrado a terrenos blandos por las lluvias que acostumbran a la zona. Las Palmas, caracterizada por un juego de técnica entonces, sucumbió por un amplio 3-0 entre la nieve y el patinaje artístico.

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