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Rivera se ve más dentro que fuera a semana y media del cierre

La parálisis del mercado mantiene bloqueadas las salidas en la UD, que busca reducir el plantel

El amarillo Christian Rivera, perseguido por Barbero, en el choque entre la UD y el Alcorcón esta temporada . | | ANDRÉS CRUZ

El amarillo Christian Rivera, perseguido por Barbero, en el choque entre la UD y el Alcorcón esta temporada . | | ANDRÉS CRUZ

Era la previsión y se cumple a rajatabla: habrá pocos movimientos en el mercado invernal y, de haberlos, serán tardíos. Los habrá, porque es seguro que Pietro Iemmello causará baja –él mismo dijo que tenía un “99%” de probabilidad de salir–, pero quizá menos de los que tenía pensados la UD Las Palmas, que no oculta su deseo de reducir la plantilla. A once días para que cierre la ventana –1 de febrero, incluido–, la entidad amarilla sigue sin movimientos en su plantel.

El motivo principal esgrimido por el club para sacar jugadores es que sólo tiene una competición tras la eliminación en Copa del Rey y que, por tanto, sobra gente, tal y como expresaron el presidente Miguel Ángel Ramírez y el técnico Pepe Mel. Sin embargo, la realidad es que la intención de los dirigentes desde el verano ajustarse cuanto antes a los topes salariales establecidos por LaLiga, que dejó espacio a los clubes para que los sobrepasaran ante la situación excepcional derivada de la pandemia de coronavirus.

En ese contexto, la prioridad de la UD es quitarse de encima a Raúl Fernández y Christian Rivera, dos de los tres jugadores con los salarios más altos, junto a Sergio Araujo. En el caso del portero, la entidad pretende alcanzar un acuerdo con él antes de que termine su contrato en junio, toda vez que continúa con su proceso de recuperación y no tendrá ficha; en el del centrocampista, su salida es complicada porque cobra mucho para una categoría como la Segunda y, además, sólo acumula cuatro participaciones en todo el curso.

Desde el entorno de Rivera aseguran que el asturiano está más dentro que fuera de la UD por el mismo motivo por el que finalmente se quedó el verano pasado: no tiene destino. Entonces, el Huesca, donde ya jugó como cedido en el curso 2018-19, apareció como la mejor opción donde recalar, pero se esfumó. Ahora, encontrar un equipo en un mercado prácticamente paralizado es todavía más difícil.

La UD Las Palmas vería con buenos ojos cualquier ahorro relacionado con el centrocampista, por lo que estaría dispuesta a compartir con el supuesto nuevo club del jugador lo que queda por pagarle. Sin embargo, el primer paso es que aparezca ese destino.

En cualquier caso, la entidad amarilla tiene garantizada la salida de Iemmello, cuya llegada en forma de cesión resultó ser un fiasco, y con ello ahorra la parte de la ficha que pagaba. Además, tiene sitio en la plantilla para llegadas tras los huecos que dejarán los operados Cedrés y Aythami. Pero las salidas están estancadas.

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