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UD Las Palmas

Lo mejor y lo peor

La UD, tras su racha sublime de tres victorias ante los ‘gallos’, suma ahora otras tantas derrotas consecutivas l Sus errores propios, denominador común en los tropiezos

Cardona, Álex Suárez y Sergio Araujo, entre otros futbolistas, defiende una jugada a balón parado por parte del Almería.

Cardona, Álex Suárez y Sergio Araujo, entre otros futbolistas, defiende una jugada a balón parado por parte del Almería.

La UD Las Palmas vive en una montaña rusa. Una atracción. Es capaz de estar en subida con tanta violencia como de caer con vértigo. Sin término medio, ha pasado de sus mejores días a los peores en la temporada en menos de un mes. Una muestra de la complejidad de la Segunda División, pero también de los males propios del equipo.

La UD tenía motivos para asomar el pecho. Puede que no para sacarlo demasiado en una categoría donde cualquier domingo te lo pueden hundir. Pero lo cierto era que en su bote tenía tres victorias de mérito, de pedigrí, de corona de laurel. Dejó la UD por el camino al Espanyol, Mallorca y Leganés para enganchar por primera vez en la temporada tres triunfos como tres soles. Hasta que febrero enredó a Las Palmas.

En su irregularidad la UD es regular. Una paradoja, un contrasentido. Después de enganchar nueve puntos, tras alcanzar su excelencia esta temporada, Las Palmas ha pasado a su punto más bajo del curso con tres derrotas consecutivas. De un pleno de nueve tantos de nueve posibles a la miseria de la nada.

Almería confirmó que la UD, con la versión que ha mostrado desde que se asomó al segundo mes de 2021, no va a otro sitio que no sea el de la mediocridad de la categoría. Plana, volvió a dirigirse a la soga, a enfrentarse a su verdugo sin ni siquiera ser empujado a ello. Subió los escalones a la plataforma, puso su cuello sobre la cuerda y accionó la palanca ella misma. Nadie le presionó.

En el último minuto de la primera mitad, todo cambió para la UD: penalti en contra y partido al traste. Las posibilidades para Las Palmas se redujeron de forma seria. Un contacto justo para que el penalti no tuviera más discusión en las pantallas del VAR que el de corroborar la visión del árbitro. La salvación para la UD no estaba en Las Rozas ni en el cielo. Juan Villar no falló y el partido parecía una redifusión.

Mel optó por reforzar la medular en Almería y todo iba según el plan hasta el penalti

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¿Por qué? Porque basta repasar cómo se han sucedido estas últimas tres derrotas de la UD. En Anduva, para que Cristo González pusiera el balón por la escuadra y le diera el 1-0 al Mirandés, Álvaro Lemos regaló un balón al cuadro burgalés para que montaran una jugada fugaz. Siete días más tarde, Javi Castellano se enredó en la salida de la UD desde atrás para darle al Sabadell una oportunidad única para marcar. No lo desaprovechó. Y menos cuando jugaba desde el minuto 33 con un hombre más por la expulsión del guardameta Álex Domínguez, una doble tragedia.

La condena de la UD ayer fue, una vez más, ella misma. Se rompió con el penalti y su planteamiento dejó de ser útil. Mel apostó por una pareja que no suele cuajar en el centro del campo: Javi Castellano y Fabio. Todo con Sergio Ruiz como cemento. Abandonó la idea de trabajar con dos puntas para escorar a Sergio Araujo, el hombre boya de la UD. Con más oficio que fútbol, la historia no iba del todo mal para el equipo amarillo hasta ese momento de drama. Un penalti, un gol en contra y en casa de un aspirante al ascenso.

La vida le dio otra oportunidad a Las Palmas, que seguía haciendo aguas por el costado izquierdo. Se asomó el 2-0 y aún así Rafa Mujica le daba a la UD motivos para volver al partido un minuto: el que pasó de su gol al tercero del Almería. Las bajas, el VAR, el árbitro, el rival... “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”, escribió José Ortega y Gasset. Una circunstancia que ahoga a la UD, que debe mirarse a sí misma y reflexionar.

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