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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La crónica

La UD pierde la vergüenza en Castalia

Los amarillos sucumben (4-0) ante el conjunto blanquinegro en una noche negra en Castalia ante el colista -El 1-0 llegó en un penalti inexistente -Araujo fue expulsado -Díez falla un penalti

Mateu hace el 1-0 de pena máxima.

Castalia entra en el museo del horror. Montilivi -Jémez se llevó un (6-0) el 13 de enero de 2018-, El Molinón -(4-0) antes del parón por la pandemia- y el feudo del colista (que ahora salta a la penúltima plaza). Entra el VAR y la desidia, la UD del novelista José Mel Pérez, con diez desde el minuto 27 por la expulsión de Sergio Araujo, fue zarandeada y humillada por un conjunto que parecía moribundo en la previa. Pero cuando se trata del cuadro grancanario, el monarca de la irregularidad, puede pasar de todo. Y no hay límites. Hasta ser arrollada sin un gramo de decencia. Hay nombres y apellidos. Esto dejará huella.    

Para ser acribillados por el último hay que irse del partido tras una controvertida decisión arbitral. A los 19 minutos, un envío lateral del Castellón impactó en el codo de Javi Castellano -un sospechoso habitual en esto de los penaltis como aconteció ante el Almería- y Sánchez López decretó pena máxima tras ser reclamada su atención por el VAR. Restaba una hora y diez minutos de duelo. Marc Mateu no perdonó: 1-0.

En el siguiente fotograma, de nuevo el colegiado, se ‘inventa’ una amarilla para Sergio Araujo. 180 segundos después, al Chino se le cruza un cable y compra todas las papeletas para irse a la calle. Entrada por detrás sobre Rubén Díez. A la media hora, la UD había firmado su esquela. 

Cabe seguir con la crónica del hundimiento. Un calvario rutinario para la UD de las mil caras. Entre el VAR y la desidia. Otra mancha en el escudo. Castalia, el tanatorio de una UD con parálisis. Con Araujo en la grada, restaba una hora en el infierno albinegro. Mel dejó a Mujica como único punta con dos líneas de cuatro. Las debilidades del bloque de Garrido quedaban en evidencia al mínimo intento amarillo por bajar la pelota. Pero se empeñó Las Palmas en tirarse por un balcón. Cinco amarillas, un carrusel de despistes y ninguna presencia ofensiva ante el meta local Óscar. Los de Mel estaban dispuestos a suicidarse. Costase lo que costase. Prueba de ello fue la amarillo que vio Mujica. Una patada sin justificación, que le llevó directamente a la ducha. Había que hacer algo. Orquestar un plan para evitar el bochorno. Mel agitó su varita mágica y completó dos movimientos. Fabio y Edu Espiau saltaron al terreno de juego por Dani Castellano -que ya estaba amonestado y era un coladero por la autopista zurda- y Rafa Mujica. 

Si Araujo se cansó de hacer su trabajo y optó por desertar, lo del atacante del Leeds United fue una ausencia por desesperación. Desquiciado, apenas dejó constancia de su habilidad en el área. Pasó de puntillas. Arrollado por el empuje del Castellón, que tenía el partido donde quería sin gastar una caloría. La peor de las pesadillas. 

El novelista movió ficha y lo hizo con inteligencia -ahora puede sonar a disparate-. Con una línea de tres centrales -Álex Suárez, Javi Castellano y Eric Curbelo-, Ale Díez y Benito Ramírez quedan como extremos. Puñales al rescate. En esa fase inicial del segundo acto, la UD movió el esférico con maestría y comenzó el asedio. Con un retoque, el encuentro cambió de color. No se apreciaba la ausencia de Araujo. Pero la dignidad tenía fecha de caducidad: 13 minutos. Dos estornudos. 

Desliz de serie 

A la jaimitada de Araujo, pues Ruiz no quiso quedarse atrás. Regalón un balón de chocolate suizo a un Castellón que se lanzó a la yugular de Álex Domínguez. 

Hurto en la fase inicial de elaboración, contra y el 2-0 de Jorge Fernández. La resurrección fue un espejismo. A la desesperada, en plan kamikaze, Mel recurrió a Kirian Rodríguez y a Jesé (60’). La voluntad y el coraje del exjugador del Madrid y PSG fue la única nota positiva. El orgullo regresó, en este partido de sensaciones y registros bipolares, y tres disparos inquietaron al arquero Óscar. Abiertos en canal, cada contra del Castellón era una bala en el tambor del revólver. Jugar a la ruleta rusa con un sanguinario colista. Sediento de venganza. Sin contemplación.

En ese ida y vuelta, Rubén Díez hizo el tercero y el cuarto (70’ y 81’). Entró Cardona por Eric Curbelo con todo el pescado vendido. Ni el árbitro ni las bajas -Maikel Mesa, Clemente, Rober, Álvaro Lemos...- valen de salvavidas. Lo inadmisible es bajar los brazos, dejarse llevar por la corriente. Pudieron ser cinco y seis. Lo mismo aconteció ante el Almería hace dos semanas en el estadio de los Juegos del Mediterráneo.

Cuando la UD luce su candidez en el jardín de Álex Domínguez, una condición que se empeña en sacar a relucir -como ocurrió ante el Mirandés en Anduva o contra el Sabadell en Siete Palmas-, el bloque isleño no tiene perdón de Dios. Puede pasar cualquier cosa. Aún se podía bajar otro piso.

Caricatura

Gozó de otra oportunidad Rubén, pero Álex Domínguez lo despejó tras no controlar de forma precisa el centrocampista, pero lo conseguiría con un registro combinativo de lo más primitivo con Marc Mateu. Conviene detenerse en la facilidad pasmosa que tenía el bloque de Garrido para fusilar al meta catalán de Las Palmas. 

Algo insospechado, como el desenlace de la acción de la pena máxima del lateral extremeño Ale Díez. Gálvez arrolló al jugador amarillo y el defensa reclamó el balón para ajusticiar a Óscar. Como si fuese un partido de infantiles. Yo lo recibo, yo lo tiro. 

Jesé también hizo amago de ejecutarlo. Las miradas ardían. Mel miraba al tendido. Un escudo en llamas. No había rastro del amor propio. El meta orellut evitó el tanto rechazando el disparo del lateral diestro. Volvió a entrar el VAR para sopesar repetir el esperpento, pero hubo algo de piedad. 

Queda el desaliento. De Montilivi a Castalia. Una pasarela para l deshonra. Literatura de terror. La capacidad productiva de Stephen King bien vale para este equipo. De susto en susto. Capaz de ridiculizar a los tres transatlánticos de la categoría de plata y de arrastrarse ante un Castellón de Champions. Blanditos y tiernos. El sábado, ante el Rayo, hay que lavar el escudo. Jabón Lagarto para un plantel que desertó en la batalla. Señor Mel, tome buena nota. 

Ficha técnica:

4 - CD Castellón: Whalley; Moyano (Carles Salvador, m.86), Víctor García, Iago Indias, Delgado; Bodiger, Señé, César Díaz (Arturo, m.60), Marc Mateu (Zlatanovic, m.86), Rubén Díez (Gus Ledes, m.86) y Jorge Fernández (Gálvez, m.74).

0 - UD Las Palmas: Álex; Ale Díez, Dani Castellano (Edu Spiau, m.45), Curbelo (Cardona, m.74), Álex Suárez; Javi Castellano (Kirian, m.59), Sergio Ruiz, Benito Ramírez, Pejiño (Jesé, m.59); Araujo y Mújica (Fabio,m.45).

Goles: 1-0 Marc Mateu (penalti, m.18); 2-0 Jorge Fernández (m.57); 3-0 Rubén Díez (m.69); 4-0 Rubén Díez (m.80).

Árbitro: Rafael Sánchez López, perteneciente al comité murciano. Amonestó a Moyano y Iago Indias por el CD Castellón y a Curbelo, Dani Castellano, Pejiño y Mújica por la UD Las Palmas. Expulsó por doble tarjeta amarilla a Sergio Araujo (m.26)

Incidencias: Partido disputado a puerta cerrada en el estadio Castalia con 11ºC de temperaturas.

  

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Liga Smartbank: CD Castellón - UD Las Palmas Efe

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