No lo confesó en su comparecencias de hace unas semanas, pero quienes le conocen mejor aseguran que tenía unas ganas enormes de jugar el próximo fin de semana del 27 y 28 de marzo en el Heliodoro Rodríguez López con la camiseta de la UD Las Palmas en un partido oficial. Lo hizo en el único amistoso de la pretemporada pasada e incluso marcó un gol que desató la polémica, pero por un motivo u otro no había podido hacerlo en Liga. Y tampoco podrá participar en unas semanas, casi con toda seguridad, porque se rompió el sábado en el partido frente al Rayo.

Maikel Mesa tiene, como mínimo, una microrrotura en el isquiotibial de la pierna izquierda. Hoy mismo se le practicará una resonancia magnética que confirmará el alcance exacto de la lesión, sin embargo, las primeras exploraciones ya aventuran que al menos deberá estar parado alrededor de un mes. Eso significa, por tanto, que el tinerfeño está casi descartado para participar en el derbi canario en su tierra.

Sufrió el percance en el tramo final del choque, cuando luchaba por ganar un balón. Sintió el pinchazo de inmediato y se llevó la mano a la parte de atrás del muslo como acto reflejo: era la señal definitiva. El centrocampista levantó la mirada, miró al banquillo y se acercó para que el fisioterapeuta Juan Naranjo le pusiera un vendaje –como refleja la imagen contigua– y pudiera continuar hasta el final, porque ya no quedaban más cambios. Por eso acabó el encuentro como delantero centro.

Pepe Mel reveló en la rueda de prensa posterior al encuentro que el jugador se había “roto”. Lo hizo en base a los primeros pronósticos médicos sobre el estado del ‘8’ y que se confirmaron un día después, a falta de conocer el grado de la rotura en la prueba de hoy.

La fatalidad vuelve a llegar a Maikel Mesa justo cuando atravesaba su mejor momento desde que recalara a la UD Las Palmas en el verano de 2018 procedente del Nàstic de Tarragona. Acababa de sumar su cuarta titularidad en seis partidos –en Almería fue suplente y en Castellón no jugó por sanción– y el propio técnico había expresado que el futbolista se encontraba en un gran estado de forma, pero una nueva lesión le lastra otra vez.

Maikel tenía especial ilusión por jugar en el Heliodoro después de que el pasado 5 de septiembre marcará un gol de penalti al Tenerife –suponía el 1-3 definitivo–, se besara el escudo de la UD en el campo del Tenerife y desatara la furia de un sector de la afición chicharrera que incluso le amenazó en las redes sociales.

Mesa nunca ha escondido su amor por Las Palmas y siempre ha restado importancia a la forma de celebrar sus goles –los celebra de la misma manera en cualquier campo–, y quería participar en el gran derbi más allá de cualquier polémica, sin embargo, la más que posible rotura muscular que sufrió el sábado pasado le impedirá, una vez más, estar en el Rodríguez López. En tres temporadas, ninguna participación, salvo milagro. Es la cruz de Maikel.