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Los traspasos más sonados de la historia amarilla

Gerardo, el escudero del ‘Pelusa’

El lateral de la UD fue vendido al FC Barcelona por 55 millones de pesetas en 1981, movimiento récord para la época | Compañero de Maradona, ganó siete títulos de culé

Gerardo Miranda Concepción posa con las elásticas de la UD Las Palmas y con la del FC Barcelona, con el diseño Meyba, icono vintage de la década de los ochenta.   | | JUAN CASTRO

Gerardo Miranda Concepción posa con las elásticas de la UD Las Palmas y con la del FC Barcelona, con el diseño Meyba, icono vintage de la década de los ochenta. | | JUAN CASTRO

El vuelo millonario de Pedro González ‘Pedri’ al Camp Nou -la UD percibió siete millones y está a la espera de cobrar cinco más, según la última revisión del presidente Miguel Ángel Ramírez-, tiene un precedente mágico en la figura del incombustible Gerardo Miranda Concepción (Nuakchot, Mauritania, 64 años). El exjugador amarillo de Las Chumberas fue traspasado en 1981 por 55 millones de pesetas al FC Barcelona. Conquistó siete títulos de azulgrana y fue el escudero de Diego Armando Maradona. Si Pedri es el alumno aventajado de Leo Messi, Miranda formó parte del Barça del ‘Pelusa’ para alcanzar los 223 duelos en un ciclo de siete campañas.

Gerardo Miranda, en su etapa azulgrana, junto a Diego Armando Maradona. | | LP Paco Cabrera

Fue dirigido en el gigante azulgrana por Udo Lattek, José Luis Romero, el campeón del mundo con Argentina César Luis Menotti, Terry Venables, con el que alcanzó su mejor nivel y se coronó con una Liga, y Luis Aragonés. En las vitrinas del exjugador de la UD (199 duelos de amarillo en dos periplos), el citado título doméstico, dos Copas del Rey, dos Copas de la Liga, una Supercopa y la Recopa.

Si la venta de Pedri fue un amor a primera vista (2019) tras un partido de pretemporada en el Marbella Center -y que puede generar hasta 25 millones de beneficio por las cláusulas de rendimiento del infante de Tegueste-, lo de Miranda disparó la cuota del suspense. Un fichaje detectivesco. Cuando estaba cerrada su venta al Real Madrid, con los billetes listos para emitir, la operación dio un giro radical para acabar en la Ciudad Condal. La insistencia de Molowny por verlo de blanco se vio al traste por el menudeo de cinco millones de pesetas. El club merengue no colmó las expectativas de Jesús García Panasco, el cerebro de la operación, y el polivalente futbolista isleño acabó de azulgrana. José Luis Núñez estuvo más rápido e implacable por el pulmón de Las Chumberas.

De Schuster a Butragueño

La sapiencia de Miguel Muñoz -lo dirigió durante dos temporadas en Las Palmas- le hizo dejar el extremo para acabar como un lateral todoterreno. Un pura sangre. Coraje, valor y un chut de acero -hizo 19 goles en su carrera, cinco de azulgrana-. El dato de los 55 millones supuso todo un acontecimiento, el techo de los traspasos a principios de los ochenta. Miranda portó el récord de la mayor transacción de la UD y unas semanas después, pero aún con licencia federativa de amarillo, alcanzó la condición de internacional.

En el curso 1983-84, compartió vestuario con Maradona y Schuster. Producto de las siete campañas de azulgrana, alcanzó la consolidación como uno de los mejores defensas del campeonato.

«Jugué de todo, menos de portero. ¿Maradona? Jamás he visto nada igual, cada día te sorprendía con un gesto, un regate. Era algo impresionante; amaba el fútbol como nadie», mantiene este referente de rigor, que alcanzó los 284 duelos en la máxima categoría. Cumplidor en las todas las posiciones de la defensa, en 1988 regresó a la Isla como un galáctico.

En la selección nacional se reencontró con Miguel Muñoz y vivió el nacimiento de una estrella llamada Emilio Butragueño. ‘Oa, oa, oa...el Buitre a la Moncloa’, fue el grito de guerra de la afición de España tras el 18 de junio de 1986 tras el (1-5) a la potente Dinamarca en el estadio de Querétaro. Miranda lo vio por la televisión.

El lateral derecho jugó su último partido de internacional el 25 de septiembre de 1985 ante Islandia (2-1) en Sevilla. Con el escudo de su corazón, puso el punto y final en el Insular y con derrota ante el Sestao (0-1) -mayo de 1990-.

Contundente en la marca, insuperable en el juego aéreo y con un rifle de mira telescópica en la bota, puede presumir de batir al Real Madrid en el Camp Nou. Fue su estreno de realizador como azulgrana en un once con Urruti, Alexanco, Tarzán Migueli, Julio Alberto, Schuster, Carrasco, Rojo, Esteban Vigo y Archibald.

Eterno por una Recopa (1982), padeció el particular ‘Cordobazo’ del Barça al perder la final de la Copa de Europa ante el Steaua en los penaltis. Atleta del rigor, sueños y lágrimas del escudero de Dios.

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