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La encrucijada del lateral zurdo

La UD Las Palmas arranca sin un carrilero puro en el costado | La reconversión de Benito Ramírez en ese puesto se asienta | El curso pasado se cambió el plan para ese puesto

Benito Ramírez roba un balón a Pejiño, durante el entrenamiento del pasado viernes en Barranco Seco. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

Benito Ramírez roba un balón a Pejiño, durante el entrenamiento del pasado viernes en Barranco Seco. | | JOSÉ CARLOS GUERRA

¿Quién es el lateral izquierdo de la UD Las Palmas? La respuesta, si se mira a la plantilla actual del equipo amarillo, parece clara: Benito Ramírez. Sin un lateral puro, criado en esa zona de manera natural, la entidad grancanaria se encuentra ante una encrucijada en esa posición de la zaga. Un molde sin pieza, al menos, de manera aparente.

La salida de Dani Castellano y de Alberto de la Bella del Estadio de Gran Canaria deja un hueco en esa zona del campo. Sin embargo, el plan de la UD Las Palmas parece claro, de momento. De hecho, la idea, tanto del cuerpo técnico como de la dirección deportiva es que Benito Ramírez entre en la confección de la plantilla como carrilero zurdo y su rol como extremo sea secundaria.

Basta con recordar el tramo final de la temporada pasada, donde Pepe Mel apostó por Benito como lateral zurdo ante la baja de Dani Castellano, con aquella contusión torácica que sufrió tras el balonazo que se llevó en el costado en el derbi canario –unido a su posterior positivo en coronavirus–. Aquellos minutos en el Heliodoro Rodríguez López los completó Jonathan Silva, uno de los grandes fiascos de la campaña pasada. Su errático día propició que Mel empezara la reconversión completa de Benito en carrilero.

Una posición que no era del todo desconocida para el futbolista aldeano. De hecho, al inicio de la pasada temporada, la dirección deportiva cambió el paso con respecto a la misma posición: el lateral izquierdo. La UD había soltado lastre tras ceder al veterano Alberto de la Bella al Cartagena, el dueño de ese costado en los dos cursos anteriores, y elemento más fiable en esa posición. Con Dani Castellano como único lateral, la prueba ante el CD Tenerife sembró ciertas dudas. La incorporación de un carrilero pasó de ser una prioridad a estar descartada; después, la búsqueda se reactivó para fichar a Jonathan Silva a préstamo procedente del Almería.

Ahí ya se veía a Benito Ramírez como una opción real para pelear por esa posición, complementado incluso con el multiusos Eric Curbelo, el elemento más versátil entre los defensas de la UD. Incluso Ale Díez podía hacer el apaño. Los tres siguen esta temporada, pero falta ese lateral de experiencia.

Mel siempre ha considerado a Benito un buen elemento en esa demarcación. A su favor, el recorrido que aporta a ese costado, su físico y capacidad para replegarse con la misma facilidad con la que cabalga la banda; en contra, la falta de rigidez defensiva. En cualquier caso, el canterano es a ojos del cuerpo técnico lateral izquierdo.

Durante la primera semana, cuando Mel ha sacado la pizarra a paseo ha utilizado siempre al jugador aldeano como lateral izquierdo. Por ejemplo, en la sesión del pasado viernes Mel junto a Benito con Álvaro Lemos por la derecha y Erick Ferigra formando pareja central con Eric Curbelo. Una muestra clara de dónde ve Mel a Benito en esta UD, pero también una pequeña pista de las cosas que empezará a probar el técnico madrileño en la concentración de Marbella, donde el conjunto grancanario tendrá sparrings de nivel.

A sus 26 años –cumplidos en el día de ayer– esta temporada está marcada en rojo para Benito Ramírez, en una vida que ha dado pasos importantes –acaba de ser padre por primera vez durante este verano–. La pasada campaña jugó 37 encuentros, su cota máxima en su carrera. Ahora debe dar el siguiente paso: consagrarse en una UD Las Palmas que quiere algo más que salvarse al final del curso.

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