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La UD Las Palmas se lo cree

Los amarillos logran su primera victoria (2-1) del curso ante el líder, el Huesca, gracias a un inicio fulgurante en el que Jesé, de penalti, y Pejiño, marcan los goles | El tanto del rival llega en el añadido.

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LaLiga: UD Las Palmas - SD Huesca

Una victoria para creer. La UD, que venía de dos empates en las primeras jornadas, ya se ha posicionado. Y ha dejado claro que mira hacia arriba. Porque logró su primera victoria (2-1) no ante un cualquiera, sino frente al líder, el Huesca, firme candidato al ascenso, pero sobre todo porque dejó unas sensaciones tales que hacen creer que este equipo puede competir por cosas grandes. Un inicio fulgurante fue suficiente para que Jesé, de penalti, y Pejiño, enorme en el tramo inicial, marcaran los dos goles que valieron a Las Palmas para regalar a los casi 10.000 aficionados un triunfo que no veían desde hace 20 meses.

El cuadro amarillo fue un derroche de virtudes, y no venció por más porque la efectividad que tuvo en el primer cuarto de hora no la tuvo en la segunda. Presionó durante todo el choque, se mostró seguro en defensa durante la mayor parte del tiempo y demostró tener una buena sincronización grupal. Todos defendieron y todos atacaron, y hasta Jesé robó balones gracias a su entrega, absoluta como la de todos, cualidad que la grada supo valorar. Si bien supo divertirse, también supo sufrir. No tanto como para temer por el resultado, porque el gol de cabeza de Florian Miguel llegó en el 94', pero ha aprendido a sudar. Y todo esa mezcla elevó a la UD hacia la victoria.

Pepe Mel recuperó el 4-3-3 de inicio para salir al ataque y la jugada le salió bien, porque la UD se presentó en el Gran Canaria desatada y a toda máquina. Lo más novedoso del 'once' fue la primera titularidad de Jesé Rodríguez, ya en mejor forma, y siempre desequilibrante. Le escoltaron por las bandas dos puñales, Pejiño y Peñaranda, dos socios de lujo para el juego vertical amarillo. Por detrás, Sergio Ruiz, como es habitual, mandó en el juego desde el principio con Loiodice y Moleiro como escuderos en la creación. Y la defensa, con Lemos, Ferigra, Raúl Navas y Benito, que volvía tras su sanción, evidenció desde muy pronto que hacer sufrir a la UD iba a ser una cuestión muy difícil, como en los partidos anteriores.

La chispa de Las Palmas se sintió desde el pitido inicial de Iglesias Villanueva. La máquina amarilla comenzó a funcionar a todo trapo con jugadas que partían con robos en el centro del campo y arrancadas de los extremos. En la primera por la derecha de Pejiño, que volvió loco a Marc Mateu, la pelota acabó en la frontal para un disparo de Sergio Ruiz de primeras que se fue alto. Fue a los tres minutos, dos antes de que otra cabalgada del barbateño acabara con el balón en los pies de Jesé, que lo tocó justo en el momento preciso para que Mikel Rico cayera en la trampa y le tocara en el pie. Quizá leve, pero hubo contacto. El nuevo killer de la UD no falló desde el punto de penalti con un tiro raso al lado contrario por el que se había lanzado Andrés.

Con el marcador de cara a los cinco minuto, el plan fue claro: replegar para salir a la contra. Parecía que las ideas estaban muy claras, que ya estaban bien caladas, porque fue automático. Y salió a la perfección. Al cuarto de hora la galopada esta vez fue por la izquierda, ejecutada por Peñaranda, que se fue como quiso de Buffarini con una potencia descomunal y una conducción perfecta, se trasladó con la pelota pegada al pie hacia el centro y puso un pase al hueco a Pejiño, que entraba con todo por el otro lado. El andaluz, sin controlar, golpeó con la zurda hacia arriba y marcó el segundo.

Dos goles en un cuarto de hora con tres tiros. El plan de Mel no podía ir mejor. Con la ventaja clara la UD dejó que fuera el Huesca, un líder superado en todos los lados del campo, el que se ahogara en una posesión estéril que únicamente le permitió aproximarse dos veces con cierto peligro en el acto inicial. En la primera, Ratiu, un lateral que actuó como extremo derecho, enganchó una volea tras un centro desde la izquierda que Benito rechazó con un buen cruce (24'); en la segunda, Escriche se hizo un hueco en la frontal y chutó a la derecha de Raúl Fernández (36').

Las Palmas, por su parte, gobernó el partido sin sufrir. Pejiño nuevamente y Loiodice intentaron marcar desde lejos sin fortuna antes del descanso, tras el que no varió un ápice su planteamiento. Lo que sí cambió fue la actitud inicial del Huesca, más agresiva, más intensa, lo que, por otra parte, le hacía más vulnerable atrás. Pero tenía que correr ese riesgo, porque perdía por 2-0.

Antes de que pudiera asustar al meta local tuvo dos sustos. Un gran desmarque de Jesé en una de las primeras acciones del segundo periodo acabó en una jugada personal del grancanario cuyo resultado fue un tiro demasiado cruzado (48'). Poco después, una contra lanzada gracias a un robo de Loiodice en la frontal del área propia pasó por Pejiño y finalizó en Jesé, que tiró casi sin espacio porque se le echó encima un defensa y el balón salió mordido (54').

Comenzó entonces la demostración de que la UD también ha aprendido a sufrir. Porque el Huesca, a base de coraje, comenzó a tener ocasiones, lo que no evitó que los amarillos respondieran a la contra. Los cambios, por otra parte, no mejoraron a Las Palmas. Pejiño, funfido, se retiró a la media hora, y Jesé, Loiodice y Moleiro lo hicieron antes del 70. En el correcalles en que se convirtió el partido los aragoneses salieron vencedores en el marcador parcial, sobre todo porque toda la efectividad que la UD había tenido en la primera parte la perdió en la segunda.

Fue el momento de Raúl Fernández, que primero detuvo una falta a Pulido (67') y luego rechazó un chut lejano de Seoane (70'). Pero sobre todo salvó a su equipo cuando voló hacia la izquierda para evitar que acabara en gol un cabezazo de Escriche en el área pequeña tras un centro desde la izquierda de Marc Mateu. El paradón, tremendo, aportó belleza a lo que es una inmensa alegría: la recuperación de un porterazo para la UD.

Las respuestas del cuadro de Mel no fueron menos peligrosas. Peñaranda, sustituido después, no estuvo fino al entregar la pelota a Sadiku cuando había robado bien tras presionar al portero Andrés, que estaba vencido (70'). Poco después, Maikel lo intentó desde fuera del área con un tiro que salió desviada y Sergio Ruiz, que no paró de correr, estuvo a punto de marcar un gol de carambola desde lejísimos en un rechace producto de su presión. El Estadio se habría caído (84').

Un mano a mano de Sadiku con el meta, reducido a nada por un encontronazo entre ambos que el colegiado no consideró punible, pareció ser el punto final al choque, pero todavía quedaba que el Huesca marcara su gol, que llegó a 30 segundos del final. Un buen centro por la derecha acabó en la cabeza de Florian Miguel, que aprovechó el despiste de la zaga, el único en toda la tarda, para marcar delante de Raúl. Pero un empate habría sido demasiado premio para el rival. Porque la UD fue mejor y ya se cree que puede mirar hacia arriba.

Ficha técnica.-

(2) UD Las Palmas: Raúl Fernández; Lemos, Ferigra, Raúl Navas, Benito; Sergio Ruiz, Loiodice (Maikel, 67'). Moleiro (Kirian, 67'); Pejiño (Pinchi, 60'), Jesé (Sadiku, 67') y Peñaranda (Clemente, 77').

(1) SD Huesca: Andrés; Buffarini (Florian Miguel, 66'), Salvador, Pulido, Marc Mateu (Lombardo, 85'); Mosquera (Juan Carlos Real, 66'), Mikel Rico (Muñoz, 78'), Seoane; Andrei, Escriche y Ferreiro.

Goles: 1-0.- (6'): Jesé, de penalti; 2-0.- (14'): Pejiño; 2-1.- (94'): Florian Miguel.

Árbitro: Iglesias Villanueva (C. Gallego). Amonestó a los locales Raúl Navas y Clemente, y al visitante Salvador.

Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada de LaLiga SmartBank, disputado en el Estadio de Gran Canaria ante la presencia de 9.840 espectadores.

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