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La mejor versión de Pejiño, el sostén de Las Palmas

El barbateño, que suma tres goles y una asistencia, explota tras un curso pasado en que las lesiones le lastraron | Es el que más tira (6)

Francisco Jesús Crespo Pejiño dispara a puerta durante el choque del sábado pasado ante el Ibiza. | | ANDRÉS CRUZ

Francisco Jesús Crespo Pejiño dispara a puerta durante el choque del sábado pasado ante el Ibiza. | | ANDRÉS CRUZ

La mejor versión de Francisco Jesús Crespo Pejiño ha reaparecido en el tramo inicial del campeonato 2021-22 para convertirse en el sostén de la UD Las Palmas. Tras la disputa de las cinco primeras jornadas, el barbateño, que cumplió 25 años el pasado mes de julio, antes de ampliar su contrato con la entidad amarilla por dos temporadas, es el jugador más diferencial del cuadro de Mel.

Volvió a demostrarlo el sábado pasado en el choque frente a la UD Ibiza, con arrancadas tanto por la banda derecha como por la izquierda y con la asistencia de gol a Moleiro. La jugada fue suya; la ejecución final, del tinerfeño. Gracias a un cambio de ritmo descomunal dejó atrás a su defensor antes de levantar cabeza para elegir dónde poner la pelota. Encontró al canterano solo en el punto de penalti y se la brindó en bandeja para que con un toque lleno de clase evitara el desastre de Las Palmas.

Fue su primera asistencia del curso, pero Pejiño destaca sobre todo en una clasificación mucho más importante, la de los goles. Suma tres, el que más en la UD, y está empatado con varios jugadores como pichichi de la Liga. En toda la campaña pasada sumó cuatro, lo que aventura que en la presente superará esa cifra. Es, además, el que más tiros suma: seis.

Todos los tantos los metió mientras arrancaba desde la derecha. El primero fue frente al Huesca al culminar una gran jugada personal de Peñaranda, y los otros dos contra el Mirandés, uno tras resolver un mano a mano y el otro después de un zurdazo imparable a la escuadra. Pero al margen de su claridad de cara a puerta, su desequilibrio es uno de los aspectos más positivos de la nueva UD.

Su mejor versión, de alguna manera, es la que sostiene al cuadro de Pepe Mel, que comenzó con las mismas buenas sensaciones que luego desaparecieron en las dos últimas jornadas. La UD, por fin, cuenta con el mejor Pejiño. Está de vuelta. Ahora sólo falta que su aportación, hasta ahora muy buena, valga para más.

Cabe recordar que el de Barbate comenzó el curso pasado con buen pie. Tras una primera suplencia en la jornada inaugural, agarró la titularidad y no la soltó hasta que el técnico decidió rotarle en una partido entre semana. Fue el inicio de su drama, pues tuvo una lesión muscular a la que luego se sumó una en el tobillo y estuvo sin jugar desde finales de octubre hasta principios de febrero. Antes le había dado tiempo de marcar al Fuenla y de dar dos asistencia, una a Lemos en Zaragoza y otra a Rober ante el Castellón.

La lesión de cierta gravedad echó al traste la intención de la UD de venderle este verano porque no disfrutó del tiempo necesario como para destacar. Varios equipos, como el Cádiz o el Levante, se interesaron por el jugador, sin embargo, cualquier posibilidad de salida quedó frustrada por su poca participación.

Las buena relación que existe entre el club, el jugador y los representantes de este –los mismos que de Rober o Raúl Navas– llevaron a que hace unas semanas las partes se pusieran de acuerdo para ampliar el contrato por dos cursos, toda vez que el antiguo terminaba el próximo mes de junio. De esa forma, la UD obtendría un beneficio ante una posible venta –llegó a coste cero–. Eso, en todo caso, es una cuestión del futuro. En el presente, Pejiño es el sostén de Las Palmas.

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