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Espiau, el apadrinado de Yuri

El delantero, descartado por la UD este verano, es titular junto al brasileño, también examarillo | Ambos amenazan a Las Palmas

Edu Espaiu –izquierda–, de la Ponferradina, defendido por un jugador del Girona, esta temporada. | | LALIGA

Edu Espiau regresa al Gran Canaria pasado mañana con la camiseta de la SD Ponferradina, en cuya delantera ha encontrado acomodo junto a otro examarillo, Yuri de Souza. El isleño todavía no ha marcado, pero ha sido titular en los seis partidos. Tras ser el cuarto delantero de la UD, ya tiene protagonismo.

Edu Espiau ha encontrado su sitio. Lo ha hecho junto a Yuri, probablemente el jugador más mítico de toda la Segunda División. De alguna manera, el brasileño, que acaba de cumplir 39 años, ha apadrinado al grancanario, con el que se complementa a la perfección en el ataque de la SD Ponferradina, aupada en los más alto de la clasificación. Ambos han formado la pareja titular de delanteros del cuadro berciano en las seis primeras jornadas y pasado mañana (17, 15 horas) amenazan a la UD Las Palmas.

La vida para Espiau ha cambiado mucho en cuestión de meses. Pasó de ser el cuarto atacante de la plantilla amarilla al segundo de la blanquiazul, por detrás de Yuri, aunque hasta ahora siempre han jugado los dos. Jon Pérez Bolo avaló el fichaje del grancanario y, de momento, le saca partido. Todavía no ha visto puerta, en seis encuentros, pero realiza otro trabajo, más oscuro, indispensable para que el club leonés se haya convertido en la revelación de la temporada: ha sumado 15 puntos de 18 posibles.

Su única derrota fue, precisamente, en una isla, Tenerife. Por lo demás, cinco triunfos, muy buenas sensaciones y una ilusión por luchar por algo grande que se acrecienta con la llegada de Sergi Enrich al plantel. El ex del Eibar, tras su fichaje frustrado por el Shalke O4 alemán –el club desestimó su llegada a última hora por las presiones que recibió de un sector de la afición en relación al vídeo de contenido sexual protagonizado por el catalán y su excompañero Luna en 2017–, llega para reforzar el ataque y convertirse, al mismo tiempo en competencia directa del isleño.

El capitalino marcó dos goles el curso pasado como cuarto atacante; de momento, no suma con la Ponferradina

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La labor de Espiau en la Ponferradina es sorda. Trabaja, corre, presiona, juega de espaldas... De alguna manera, el estilo de juego del equipo de Bolo le viene como anillo al dedo, más directo y vertical, menos ornamentado.

En la UD de Pepe Mel, más acostumbrada a dar protagonismo al balón y al juego de combinación, no pegaba tanto. Su falta de técnica le lastraba en ese sentido, porque sus cualidades son otras. El técnico madrileño le utilizó fundamentalmente cuando los partidos requerían otra cosa.

La temporada pasada Espiau comenzó con más protagonismo del que tuvo en el los últimos meses del campeonato. Aunque en principio partía como tercer delantero, por detrás de Sergio Araujo y de Pietro Iemmello, la falta de adaptación del italiano –terminó por regresar a su país en el mercado de invierno– le abrió las puertas de la titularidad en las primeras jornadas, aunque en su primera suplencia, en Zaragoza, marcó el gol del empate (2-2) a poco de saltar al campo.

Remontada y caída

Posteriormente, a finales de noviembre, marcó su otro tanto en el curso, el que sirvió para culminar la remontada frente al Sporting de Gijón en el Gran Canaria (3-2). Desde entonces, el protagonismo de Espiau cayó en picado hasta desaparecer casi por completo con la llegada de Jesé Rodríguez y Rafa Mujica en el mercado invernal: pasó a ser el cuarto delantero.

El grancanario, a la sombra de Araujo y de los dos refuerzos, apenas participó. Terminaba contrato en junio y la dirección deportivo comenzó a tener claro que no le renovaría porque prefería apostar por la continuidad de las dos incorporaciones que había realizado en enero. Además, daría salida al Chino –al AEK de Atenas– para dar entrada a otro atacante –Armando Sadiku–.

Pero la Ponferradina se cruzó en el camino de Espiau para ofrecerle un contrato por dos campañas con el aval de Bolo, que le pidió. Meses después, el técnico ha demostrado que quería al delantero no para figurar, sino para que supusiera un complemento perfecto para Yuri. Los goles, de momento, los ha puesto el brasileño –tres–; el grancanario, por su parte, ha aportado el trabajo.

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