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UD Las Palmas

El toque de corneta de Viera

El mediapunta, en su tercera aparición y con 80 minutos, alcanza la excelencia con una asistencia de oro a Peñaranda en el 2-0 | Manda un balón al palo | Ovación junto a Jesé

Jonathan Viera Ramos supera la marca del atacante grancanario de la Ponferradina Dani Ojeda, ayer, en el Gran Canaria. Detrás, el uruguayo José Luis Zalazar (24). | | ANDRÉS CRUZ

En la partitura poliédrica de Mel, la inspiración de Jonathan Viera es la piedra filosofal. Peregrinos de la fantasía. El Camino de Santiago de la corte de monjes del caño. ‘JV-21’ y el precio de una entrada. De doce a 25 euros por el deleite que arrolló al líder SD Ponferradina de Bolo. Con el genio desatado, la UD alcanzó la perfección con una puesta en escena diabólica. El arte de la velocidad.La lesión de Pejiño (20’) dibujaba el drama en el horizonte,pero un pase al espacio a Peñaranda terminó por iluminar un ejercicio encomiable.Si en El Plantió latió una UD previsible, que anunciaba sus movimientos con el telégrafo, ayer, ante un rival mecanizado, explotó la cordura.

Con trece remates -uno menos que ante el Burgos CF- y una posesión del 44,9%, el cuadro del novelista firmó la segunda victoria del campeonato. Al igual que ante el Huesca, con un registro de posesión menor que el rival -ante la formación de Ambriz fue de un raquítico 35,9 %-, los amarillos manejaron los tiempos del encuentro a la perfección. Con el viento a favor, nadie puede con este sello sideral que ataca los espacios como nadie. Van 175 minutos jugando con ventaja en el marcador. Ante el Huesca, tres tiros y dos goles a los 14’ de la contienda. Ayer, cuatro lanzamientos, y a los 24’, un 2-0 incuestionable que generó un terremoto en el partenón. Gracias al toque corneta de Viera.

Al descanso, hubo ‘Vierina’ -charla motivadora del capitán junto a la figura de Mel, episodio que ya ocurrió ante el Ibiza-, y una respuesta compacta. La UD fue una estructura de hormigón armado. La actuación de Álvaro Lemos fue la más brillante que se recuerde en las dos últimas campañas, así como la energía de Ferigra y la anticipación de Cardona. El catalán es un aglutinador de balones, roba y sale como una centella. Por su parte, el ingeniero Eric Curbelo no se complica. No hay ‘tiki taka’ en su alma con espíritu italiano. Palmeras de chocolate y toneladas de solvencia para un mimbre que dispara su pedigrí.

En la zona de creación, el nivel de Nuke convenció a los críticos, así como la aparición de Fabio como bombero. La lesión de Enzo Loiodice -un hombro dañado en el tramo final del primer acto- conformó el segundo incidente de gravedad. Contra todo los elementos adversos, la UD fue creciendo con el baile de los minutos. Por la sencilla razón de que reinaba el orden y la armonía. El paraíso del novelista. Bolo no dio con la tecla para frenar a una diligencia. Soviéticos en labores de intendencia, la KGB del rigor. Y con el balón controlado, envíos rápidos al ‘21’, el marqués de la precisión. La retirada del emperador fue una ofensa al buen gusto, adiós al dandi de La Feria. 85 minutos de frenesí.

A Jesé se le atraganta la tercera diana, pero le brindó la asistencia a Pejiño en el 1-0 a los 59 segundos. Conviene llegar en hora. Puntuales como en misa. El AVE de la venganza. El tren de alta velocidad de una partitura con miles de registros. Indetectable para el líder. La corneta de oro de Viera y las vidas del novelista. Guarden el ataúd. Mel I, el irreductible.

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Partido UD Las Palmas - SD Ponferradina Andrés Cruz

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