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El sello de la Real

Unai Veiga, canterano ‘txuri urdin’, y Raúl Navas conocen bien la casa donostiarra

Unai Veiga conduce un balón la temporada pasada con el ‘Sanse’. | | LP/DLP

La UD llega el viernes (20.00 horas) a San Sebastián para enfrentarse ante un escudo imprescindible para comprender la carrera de dos de los suyos. 

Vestidos de amarillo, pero con gran parte de su corazón txuri urdin. La UD Las Palmas visita esta semana el Reale Arena para jugar ante la Real Sociedad B, el ‘Sanse’, con dos hombres que saben bien lo que es sentir ese escudo en su pecho: Unai Veiga, canterano realista, y Raúl Navas, que durante tres temporadas hizo de San Sebastián su casa.

Unai Veiga dejó Zubieta esta temporada a lo grande: con el filial en Segunda División. Su fichaje, adelantado antes del fin de la temporada en las oficinas de la UD Las Palmas, fue el primero en caer del pasado verano. Sin embargo, el pivote defensivo apenas ha tenido oportunidades en su primer año lejos de San Sebastián. Con Mel solo ha jugado 24 minutos, en el partido donde la UD goleó con claridad al Cartagena (4-1).

La pasada campaña Veiga disputó 18 encuentros en el Grupo II de la Segunda B, donde firmó un gol y un par de asistencias. Todo para llegar a la categoría de plata tras ganar al Algeciras en la final de la promoción de ascenso (2-1). Ahí jugó la mitad del partido. Fueron sus últimos minutos como txuri urdin, unos colores que vistió desde la categoría juvenil tras pasar por Athletic y Danok Bat.

Un descenso administrativo

Con ese adiós por todo lo alto, la Real Sociedad B consiguió el pase a LaLiga SmartBank. Algo que ya tenía su precedente en el año 1960, donde el Sanse se coló en la Segunda División, con dos temporadas más que dignas. En el curso 1961-1962, el filial donostiarra acabó quinto clasificado del Grupo 1 de Segunda División. Casi nada. Por delante, solo le superaron el Deportivo de Amancio Amaro, Valladolid, Orense y Alavés. Todo un hito.

Sin embargo se dio la circunstancia de que la Real Sociedad realizó una campaña pésima en Primera División y bajó a Segunda sin pasar ni por la promoción. El descenso del filial, para no jugar en la misma competición que los mayores, era una realidad. Un final triste.

Quien no pasó por el filial de la Real fue Raúl Navas. Sin embargo, la carrera del sevillano no se entendería sin el salto de calidad que experimentó en Euskadi. Primero, con su paso por la SD Eibar, al que llevó de Segunda B a Primera División. Fue en el salto a la élite donde la Real Sociedad se fijó en las mañas del futbolista andaluz. Lo fichó ese verano, aunque lo mantuvo el primer curso cedido en Ipurua. A la temporada siguiente, ya tuvo hueco en una Real que llegó a Europa.

En su primer curso en la Real Sociedad jugó 35 partidos (33 de Liga y un par en Copa). Los donostiarras acabaron sextos. Un año más tarde otros 25 partidos entre las tres competiciones. En su última campaña en el Reale Arena solo jugó 16 encuentros para cerrar una etapa que continuó en Osasuna. Ahora ambos volverán a un lugar feliz en su memoria con el objetivo de sumar con la UD la primera victoria lejos del Gran Canaria para poder apuntar alto.

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