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UD Las Palmas

La cabeza de Sergio Ruiz dice «basta»

El jugador atraviesa un proceso depresivo desde hace meses y se va a Cantabria para recuperarse

La cabeza de Sergio Ruiz dice «basta»

«Sólo quería comentaros que por una serie de circunstancias personales, de trabajo, por una serie de preocupaciones que he tenido a lo largo de los últimos meses que se han ido acumulando, acumulando, acumulando, mi cabeza ha dicho basta. Evidentemente, ni podía entrenar ni podía estar tranquilo en casa. Ahora mismo es momento de centrarme en mí, en mi salud mental y física y olvidar un poco al Sergio Ruiz futbolista y centrarme en el Sergio Ruiz persona porque al final es lo más importante. He decidido con el club, que me ha dado todo su apoyo, irme unos días a mi casa para seguir el tratamiento y las pautas que me han dado tanto el psicólogo como el psiquiatra y demás. Os agradezco todo el apoyo, espero que os vaya muy bien y espero muy pronto, muy pronto volver a estar aquí con vosotros».

Con esas palabras emocionadas y al borde del llanto, rodeado por todos sus compañeros y por los miembros del cuerpo técnico en el campo David García de Barranco Seco, Sergio Ruiz se despidió de la UD Las Palmas. Se vuelve a Astillero, su pueblo natal en Cantabria, para tomarse un respiro y recuperarse de la depresión que sufre desde hace meses y que le impide desarrollar su vida con normalidad. Se va sin billete de vuelta, sin prisas, porque ahora el fútbol no es lo que importa, pero seguramente haya puesto fin a su ciclo como amarillo.

Acaba su contrato de cesión el próximo 31 de diciembre, cuando debiera incorporarse a las filas del Charlotte FC de Estados Unidos, el club propietario de sus derechos, aunque ya ni eso es una certeza. Ruiz, que cumplirá 27 años en diciembre, dejó la puerta abierta a su regreso a Las Palmas en su discurso de despedida, aunque no especificó si antes o después de que acabe el año. En cualquier caso, las primeras negociaciones con la entidad americana para su continuidad fracasaron hace semanas.

Muestras de cariño

La UD, por su parte, emitió una nota ayer al mediodía en la que comunicó que «valora el esfuerzo que ha hecho –del jugador– por reintegrarse en el trabajo con el grupo» y le traslada «todo el cariño, comprensión y apoyo de la entidad amarilla, a la que tan buen servicio presta». Antes, al futbolista le habían llegado los abrazos en directo y las muestras de afecto de buena parte del plantel en las redes sociales.

Los problemas de Sergio Ruiz tuvieron su origen en Marbella después de dar positivo por covid-19 en plena concentración durante la pretemporada. Aquel percance le obligó a aislarse en Astillero y, según diversas fuentes médicas, pudo afectarle neuronalmente. No obstante, se recuperó y comenzó el curso como titular hasta que se produjo una fractura en el pie en la quinta jornada, frente al Ibiza. A lo largo de casi dos meses, cuando ya estuvo recuperado, trató de sumarse al trabajo grupal varias veces, sin embargo, los intentos no dieron resultado.

«Es momento de centrarme en mi salud mental y física; espero muy pronto volver a estar aquí con vosotros»

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Sin ir más lejos, el martes pasado participó con total normalidad en el entrenamiento, pero el miércoles ya no lo hizo porque no se encontraba en condiciones. Antes llegó a participar incluso, de mutuo acuerdo con Pepe Mel y los médicos, en los últimos 10 minutos del partido que la UD Las Palmas ganó al FC Fuenlabrada (2-1) el miércoles de la semana pasada. El objetivo era testar la respuesta del jugador, pero la prueba falló.

Dos días después, el técnico amarillo, por orden del club, tapó la ausencia del cántabro en la convocatoria de Oviedo alegando que sufría «un proceso vírico» que nunca existió. La realidad, en cambio, estalló con toda su crudeza hace un par de días cuando un informe psicológico encargado por la entidad confirmó lo que todos en el seno de la UD ya intuían por determinados comportamientos del jugador en los últimos tiempos, que atraviesa un proceso depresivo y necesita parar.

Ahora a Sergio Ruiz le toca pensar en sí mismo y recuperarse rodeado de los suyos. Incorporado a las filas de la UD en el verano de 2020 por una temporada y media, siempre fue indiscutible para Mel, quien le eligió incluso como uno de los capitanes para el presente curso. Se marcha de la UD con 46 partidos en su haber, cinco goles y seis asistencias. Mientras estuvo, fue el mejor, pero su cabeza, al menos por un tiempo, ha dicho basta.

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