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Derrota ante el Málaga

La cómica expulsión de Enzo

Prieto Iglesias le mostró la segunda amarilla al galo (51’) por una acción en la que no toca a Paulino | Es la segunda roja en la élite

El centrocampista galo de Las Palmas Enzo Loiodice golpea el esférico ante el capitán del Málaga, Alberto Escassi. | | LOF

35 remates,180 minutos,cero puntos y dos bombardeos estériles con el genio Jonathan Viera. Un escudo sin botín. ¿Qué ha fallado? Los deslices ante Real Zaragoza (2-3) y Málaga CF (2-1) exigen un análisis frío. Metódico. En las dos últimas apariciones ligueras, la UD bailó a su rival pero encadena por primera ocasión dos reveses. Paradojas y caprichos del cuero. Recuperar a Viera -acortó los plazos de forma milagrosa de su fractura en el dedo meñique- ha terminado por ser dañino. Lo nunca visto. A nivel estadístico, disponer del ‘21’ ha generado un caudal brutal de aproximaciones y cero triunfos.

El cuadro amarillo se doctora a la hora de generar ocasiones con bagajes impresionantes. Pero falla la puntilla... Ante Real Zaragoza (19) y Málaga CF (16), el cuadro del novelista se instaló en el área rival. Primero fue Cristian Álvarez -el guardameta argentino del cuadro aragonés completó diez paradas- y en La Rosaleda los palos. El tiro de Clemente tocó en la madera, el de Kirian se marchó por centímetros y Viera no supo resolver ante

Lo de La Rosaleda llegó a ser un monólogo, el balón era propiedad de una UD tremendamente combinativa: Viera, Jesé, Clemente, Kirian, Fabio, Enzo Loiodice...La contundencia de Eric Curbelo permitía ciertas licencias. No sería disparatado afirmar que ante el cuadro boquerón, los pupilos del novelista Mel completaron el mejor duelo de visitante. Pero los cinco goles encajados dinamitaron cualquier esperanza estadística. Sin Pejiño, Nuke Mfulu, Adalberto Peñaranda, Pinchi o Sergio Ruiz, todo el peso ofensivo lo manejó Viera. El arte del ‘21’ encontró huecos kilométricos. Un despiste por el costado derecho -del ataque local- diseñó el 1-0 de Antoñín.

Víctor conectó con Brandon y el envío lo empujó a la red Antoñín (30’). Lemos y Navas llegaron tarde. Superados por la simpleza de la acción. El otro pragmatismo.

Pero si hay una acción que vale de lienzo de este pulso de los despropósitos, fue la segunda amarilla que vio Enzo Loiodice (51’). El centrocampista galo, que vio la primera en el 17’, retira la pierna. La velocidad de Paulino le hace tropezar con el muslo del centrocampista de Las Palmas. No hay intención, el contacto es leve...El teatro de Paulino aporta otra clave. En la siguiente acción, Escassi agarró a Viera y no vio la segunda amarilla -la primera la recibió en el minuto 48-. Inmersos en la hora de partido, la UD, con diez y las entradas de Benito y Alberto Moleiro, hizo lo que tenía que hacer. Movió al rival de una banda a otra, y lució una personalidad tremenda. Viera (61’), Moleiro (67’), Jesé (69’) y de nuevo el tinerfeño (76’) coquetearon con el empate.

Finalmente, un desliz grosero de Mathieu Peybernes -cedió con el pecho al meta Dani sin percatarse de la presencia de Benito Ramírez- puso en bandeja de plata la igualada. Aún con la capacidad de hacer tres cambios más -dos llegaron en el 92’ con las entradas de Armando Sadiku y Rafa Mujica-, la UD resistió desde el orden.

Pero en inferioridad y en un saque de esquina, ocurrió algo inadmisible. Gassama, de 1,9 metros de estatura, estaba sin marca en el corazón del área. El envío lateral fue remachado por el gigante. Raúl Navas era el encargado de asumir el marcarje del senegalés. Desde la banda, Mel se desgañitó. En el 86’, llegaba el 2-1 y la resistencia numantina había saltado por los aires. Dos partidos, 180 minutos con Viera, 35 remates y cero puntos. De la irrupción de la segunda línea -victorias ante Alcorcón, Real B y Fuenlabrada- a dos varapalos en siete días tenebrosos.

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