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Martín Mantovani Exjugador de la UD Las Palmas y el CD Leganés

«Viera te hace ver que hay que ser ganador, da eso al grupo»

Leyenda del Leganés, recaló en la UD Las Palmas para vivir un año y medio de fútbol antes de salir a Andorra

Martín Mantovani, con la camiseta del CD Móstoles URJC. | | LP/DLP

Leyenda del Leganés, con el que pasó de Segunda B a Primera, recaló en la UD Las Palmas para vivir un año y medio de fútbol antes de salir a Andorra.

¿Qué tal le trata la vida?

Muy bien, de vuelta a Madrid en el Móstoles. Es una etapa diferente porque es Segunda RFEF. Es un equipo humilde, con ganas de hacer las cosas bien. Ojalá estemos arriba y podamos ascender. Tengo las ganas intactas aún con la edad que tengo, tengo ganas de progresar y de que las cosas vayan a mejor. Es otra etapa, pero contento y con ilusión.

¿Le pedía el cuerpo tranquilidad después de su temporada en Andorra?

Sí. Terminé el año y no me salió ningún equipo. Estuve en las sesiones para jugadores libres de la AFE [el sindicato de futbolistas] y en ese momento te echa para atrás la edad que tienes. La gente piensa que ya se te pasó el arroz y uno, por el contrario, se ve bien, con ganas e ilusión. Los clubes no llegaban y cuando se cerró el mercado, tras salir de las sesiones de AFE, quedarme en Móstoles era lo mejor.

Qué le van a contar de pelear contra las adversidades en una carrera...

Sí, totalmente. Pero estoy contento, feliz, con un gran grupo. Somos humildes, pero el club tiene las ideas claras y busca algo muy bonito.

Lleva ya dos temporadas fuera de la UD. ¿Cómo fue esa primer paso en Andorra?

No fue muy positivo a nivel personal, jugué poco, sin continuidad, algo que yo esperaba. Sobre todo porque venía de jugar 30 partidos en la UD e iba a Segunda B. No contaron mucho conmigo y no encontré minutos. Eso me mermó de cara al verano siguiente para buscar club. No fue positivo, pero sí fue algo bonito a nivel familiar, una experiencia distinta: de la playa y el calorcito al frío polar, la nieve y la montaña.

Con perspectiva, ¿entiende mejor su salida de la UD en el verano de 2020?

Fue lo que requería el club, lo que pasó. Para mí fue una situación llamativa, un verano difícil porque la situación se me hizo tensa hasta a nivel familiar: cualquier día me podía mover del club. Terminó de la peor forma en el peor momento, justo al término del mercado. Me disgustó, pero al fin y al cabo es fútbol. No me gustó, lo pasé mal, pero después lo asumí como una vivencia más. La suerte es que pude jugar en Las Palmas, un gran club en el que yo y mi familia estuvimos muy a gusto. Eso es lo más importante de todo. Me fui muy bien y muy agradecido a todos.

¿Cómo revive aquellos días de amarillo?

Bonito. Al principio no encontré esa posición que estaba buscando. Llegué como un buen fichaje y no me terminaba de encontrar, tuve una lesión que me mermó mucho de cara a los primeros tres o cuatro meses. No me encontraba bien, sinceramente. A partir de ahí, pude cambiar la cabeza de tal forma que en enero ya era otro jugador, me sentía cómodo. Y hasta acabé en el Huesca por el nivel que estaba mostrando. Al siguiente año, jugué, me sentí contento y a nivel familiar fue la bomba. Me llevo esa parte de positivismo, una parte bonita para todo. Eso y la gente, que siempre me mostró respeto y cariño. Pude disfrutar mucho en Las Palmas.

Si eligiera un momento en la UD, ¿con cuál se queda?

Cuando llegó Jonathan Viera en la segunda temporada. El equipo jugó un fútbol muy intenso, vistoso y encima ganabas partidos. Después, el ritmo bajó y las cosas no salían tan bien con los resultados. Pero cuando las cosas fueron bien y entraba el balón era muy bonito.

¿Es Viera uno de los mejores jugadores con los que ha compartido vestuario?

Sin duda. Jonathan es una persona que marca diferencias tanto en el campo, que lo ve todo el mundo, como en el vestuario. De puertas para dentro tira del grupo, de la gente, sabe volcarse el equipo en la espalda. Lo hace de maravilla eso. Disfruta con el fútbol como si fuera un niño. Te hace ver que hay que ser ganador. Es un gen que da al club y al grupo.

¿Con un jugador como Viera se está obligado a ascender?

No. También hay otros chicos. Estamos viendo a Jesé a un nivel altísimo, de grandes condiciones. Ojalá que pueda disfrutar del fútbol. Pero no creo que vaya por ahí el tema, enfocarlo todo en Viera. La UD tiene una plantilla que ha intercambiado las edades y se encuentra con gente joven que precisa de paciencia y tiempo. Si se mantiene, igual el año que viene es el año donde pueden pegar el ‘pelotazo’. Ojalá sea este curso, pero creo que será el siguiente año.

Habla de paciencia. ¿Le faltó a la UD en su primer año cuando despidió a Manolo Jiménez como técnico?

Sí. Lo que pasa es que era un situación en la que venías de un descenso y se había hecho un equipo para estar arriba. No se tuvo esa paciencia y hasta cierto punto era entendible porque el equipo era para ascender. Había que interpretar que paciencia iba a haber poca. Aquello nos hizo mal al equipo, pero creo que el club ha aprendido. Mira ahora con Pepe Mel, que lleva un montón de tiempo, manteniendo al equipo, tocando pocas fichas. Ahí sigue aguantando aunque haya veces que parece que lo van a tumbar. Está haciendo una buena temporada. Es algo positivo.

¿Qué le dejó Mel a usted de bagaje como jugador?

El mantener la normalidad en los momentos malos. Una de las cosas que hace muy bien es darle normalidad a las cosas malas. A nivel de prensa y de todo lo que hay alrededor del club, lo lleva bastante bien. Sabe darle esa amplitud también a los jugadores. Él deja al jugador y eso es positivo.

Nombró antes la virtud de la juventud. Felicitó a Pedri por su Golden Boy en las redes sociales. ¿Pensó que iba a hacer tanto en tan poco tiempo?

Por supuesto que no. Era un chico que marcó las diferencias desde el primer día. Recuerdo que en el primer entreno agarró el balón en un espacio reducido y hacía cambios de dirección, de orientación, salía en velocidad...Hacía cosas que muchos no hacemos en una carrera [Se ríe]. Es merecido el premio. No es fácil llegar de la UD al Barça y ser el segundo de Messi, agarrar la camiseta de la selección... Lo del enano es para sacarse el sombrero.

El Leganés, el equipo de su corazón, ha cambiado de rumbo con Nafti. ¿Le sorprendió que no rindiera bien en esta segunda era con Asier Garitano?

Sí. Asier no pudo tener continuidad de resultado y buen juego que tuvo antes. Al final termina saliendo de la peor forma, destituido. Lo quiero mucho y me dejó apenado. Es un entrenador que me dejó muchas cosas y con el que tengo una gran relación. Me dolió su destitución, pero es fútbol. Ahora el Lega está renovado, con unas ideas distintas y ganas. Es un equipo solvente ahora. Está en la fase de ganarse un respeto que había perdido en los últimos tiempos.

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