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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El renacer de Maikel Mesa

El centrocampista de la UD cumple en la medular y patenta el equilibrio | Veiga, retirado al descanso, fue la gran decepción | Ale García luce su matrimonio con el gol

El centrocampista lagunero Maikel Mesa controla el esférico ante la presión de Kirian Rodríguez -d- y Benito Ramírez, ayer, durante el ‘partidillo’ en Barranco Seco. | | JUAN CASTRO

De Pietro Iemmello a Unai Veiga. La Copa del Rey, ese juez perverso para dilucidar trayectorias. Oxígeno o condena. El delantero italiano -doce duelos con la UD, un tanto- se despidió de Las Palmas ante el Navalcarnero (1-0) en la sonrojante eliminación en el Municipal Mariano González. Ese 6 de enero del 2021 firmó su esquela. La falta de implicación del pistolero de Catanzaro terminaron por liquidar su cesión. Luego llegaría Jesé Rodríguez. Encaró el torneo del ‘KO’ sin el enfoque adecuado.

En el caso del centrocampista de Portugalete, fue retirado en el ecuador. No aprobó. Con solo 38 minutos de recorrido en el campeonato doméstico, afrontó una final en el Vivar Téllez. Lento, carente de anticipación y tras dejar un autogol -el 2-1 del bloque de Miguel Beas-, Mel dictó sentencia. Mientras el cuadro amarillo buscó el billete con las bajas de Sergio Ruz, Nuke Mfulu, Fabio González y Enzo Loiodice -los dos últimos por criterio técnico-, el exjugador de la Real Socieda B debía dar un golpe sobre la mesa ante un enemigo de la Segunda RFEF.

Su retirada en el descanso, para dar entrada a Kirian Rodríguez, sonó a liquidación. El exjugador de la Real Sociedad B llegó el pasado julio como un refuerzo de futuro -tiene 23 años-, y su concurso dispara todos enigmas. En la otra orilla, Maikel Mesa, el ‘hombre escudo’, completó los noventa minutos. El lagunero fue invisible en el desplome en Butarque (4-1) ante el agujero negro en la zona de creación. Su fútbol plástico y combativo le abre la puerta. El capitán no completaba un duelo íntegro desde el 30 de mayo en Las Gaunas ante el Logroñés en el cierre de la pasada edición liguera.

186 días después, Maikel abrazó el reloj y fue el sustento de la partitura del novelista. Bajo la rebelión del Vélez, el lagunero -con contrato hasta junio del 2023- silenció a sus detractores. Misiles de uranio a los herejes. Primero con Veiga de escudero, luego con Kirian Rodríguez. Acarició el tanto y respondió a la exigencia de una cita repleta de minas. Vinculado al mercado invernal por su escaso protagonismo (seis partidos, 235 minutos), lo de ayer fue un wasap de fuego. ‘Me quiero quedar’. Misión callar bocas. A la espera de Nuke, un soldado del rigor. En la lista de meritorios de la Copa, un genio como Moleiro. Así como el oportunismo de Armando Sadiku.

El último tanto del ariete albanés se remonta al 28 de junio del 2020 con la elástica del Málaga ante el Girona en La Rosaleda. 523 días después, pide paso ante la lesión de Mujica. Jesé precisa de alternativas, y Sadiku dejó actitud. No se marcó un Pietro. De los meritorios a los rostros del desconcierto. Ferigra dejó un primer acto preocupante, mientras que Díez se reinvidicó con una la asistencia al ejecutor de hielo en el 2-2. El himno de la cordura. García se ganó el cielo con un recital de picardía y talento. Tiene cosas de Saúl Berjón. Punta y bailarín. Mel asoma la cabeza y entierra el pánico. Es la vida del escapista y la de un juez implacable como la Copa.

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