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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El vuelo de Peñaranda

El jugador muestra en su segunda sesión con el grupo que está listo y con ganas

Peñaranda, con el balón durante el entreno de ayer en Barranco Seco. | |

Parece que Peñaranda no ha estado casi dos meses fuera de los terrenos de juego. Ayer, en su segunda sesión con el grupo, se le vio intenso, con ganas. Quiere recuperar su protagonismo.

Adalberto Peñaranda ya dejó atrás sus jornadas interminables de carreras en solitario y aburridas que no compensaban su esfuerzo. Un mes y medio después, por fin, el venezolano ya trabaja con el grupo y estará listo para jugar frente al Real Valladollid el próximo miércoles en la Copa del Rey. Comenzó el lunes y continuó ayer con su vuelo hacia la reaparición.

Cuando lo haga, habrán pasado ocho semanas desde que se produjera una rotura de tamaño considerable en el isquiotibial izquierdo. Fue el 20 de octubre, en Lugo, y desde entonces comenzó un periodo de recuperación en el que pasó por diferentes fases hasta que por fin vio la luz al final del túnel.

Ansioso por volver a jugar cuanto antes, se probó antes de tiempo para ver si no sentía molestias, pero cada una de las veces que realizó carreras a solas en los campos David García y Ernesto Aparicio de Barranco Seco comprobó que la realidad era una mucho más potente que su deseo.

En forma

Así que dio un paso atrás para dar dos hacia adelante cuando tocara. Al final, cumplió con los plazos establecidos y ya vuela en la ciudad deportiva. Se le vio intenso, metido, ágil, casi como si no hubiera estado tantas semanas fuera de los terrenos de juego. La falta de ritmo la suplió con sus ganas, y si no participa el domingo contra el Amorebieta será por cumplir el protocolo y no forzar, por aquello de que los que se suman al grupo después de superar una lesión muscular no suelen jugar hasta la siguiente semana.

Adaptado en la Isla gracias a la presencia de sus padres y otros familiares, a partir del miércoles buscará el sitio que tuvo en la UD Las Palmas al principio de la temporada, antes de que Jonathan Viera accediera a la titularidad una vez estuvo en condiciones de jugar, y Pepe Mel desterrara el tridente que formaba junto con Pejiño y Jesé.

Su última aparición fue el 20 de octubre, en Lugo; suma dos goles y dos asistencias con el rol de velocista

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El domingo pasado, en el palco de jugadores del Estadio de Gran Canaria, se le vio sonriente, con algún paisano, sabedor de que su regreso está cerca. No declinó ninguna foto. Estaba, en definitiva, igual de contento que sobre el césped.

Ahora deberá demostrar por qué la dirección deportiva apostó definitivamente por él el verano pasado después del intento que hizo por hacerse con su servicios el año anterior.

Tras ser titular en las cinco primeras jornadas, pasó a tener el rol de agitador en las segundas partes. Su primer gol, sin embargo, llegó en la primera, pero después de haber sustituido a Pejiño, con molestias. Fue contra la Ponferradina, a cuyo portero batió por bajo después de una larga carrera tras recibir un pase en profundidad de Jonathan Viera.

El segundo también fue a la contra, pero esta vez ante el Cartagena y después de una buena asistencia de Jesé. También brindó un pase de gol a Pejiño en la tercera jornada, frente al Huesca. Ese vuelo es el quiere coger Peñaranda dos meses después.

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