Pejiño siente molestias y su presencia es una incógnita

El barbateño, en el banquillo ante el Leganés y ausente en la lista de Ponferrada, decidirá si está para jugar con el paso de los entrenos

Francisco Jesús Crespo Pejiño –con peto blanco–, en acción durante el entrenamiento del lunes en Barranco Seco. | | LP/DLP

Francisco Jesús Crespo Pejiño –con peto blanco–, en acción durante el entrenamiento del lunes en Barranco Seco. | | LP/DLP / P. Fuentes

P. Fuentes

El misterio Pejiño. Francisco Jesús Crespo asegura sentir molestias todavía después de su operación de pubis a mediados de enero y su presencia el próximo sábado (20.00 horas) frente a la SD Amorebieta representa la incógnita principal de la UD Las Palmas. Llamó la atención su ausencia de la convocatoria el fin de semana pasado para la cita de Ponferrada porque días antes había estado en el banquillo del Gran Canaria en el choque ante el Leganés. Del banquillo a la grada. Su regreso casi medio año después –aunque participó uno minutos en diciembre contra el Eibar– es una cuestión que depende de él.

El lunes completó la primera sesión de la semana; suma casi medio año sin jugar normalmente

Porque suma ya varias semanas de trabajo junto al resto de sus compañeros y hasta ha completado los entrenamientos, sin embargo, asegura sentir algún dolor y prefiere no forzar. De alguna manera, tal y como asegura, no se ha recuperado del todo, a pesar de que Xavi García Pimienta le incluyera en la convocatoria del choque ante el Lega.

Días antes, el propio técnico había confundido a la opinión pública al declarar que el jugar todavía sentía alguna molestia, por lo que dio a entender que aún no estaba listo para jugar. Transcurridas apenas 48 horas, Pejiño apareció en el banquillo, aunque no jugó un sólo minuto.

Tres pruebas más

Cuatro días después del choque del lunes 28 de marzo en el Gran Canaria, el extremo no formó parte de la expedición que viajó a Ponferrada. García Pimienta, que proporcionó la lista después de su comparecencia, no reveló que hubiera ninguna baja por cuestiones físicas –más allá de las de Peñaranda y Loiodice–, anunciadas por la entidad.

Así las cosas, la presencia de Pejiño frente al Amorebieta depende de su evolución estos días. De momento participó con normalidad en el entrenamiento del pasado lunes. Tras la jornada de descanso de ayer, tiene por delante las sesiones de hoy, mañana y pasado para tomar un decisión.

Cabe recordar que todos en el club saben que el barbateño tiene el umbral del dolor bajo, por lo que ante la más mínima molestia prefiere no forzar por miedo a romperse. Hace dos semanas puso de su parte para regresar por fin a los terrenos de juego, sin embargo, finalmente no participó.

El último partido que Pejiño jugó con cierta normalidad fue el pasado 24 de octubre, ante el Alcorcón. Desde entonces sólo sumó unos minutos más meses después contra el Eibar. Tras fracasar el tratamiento conservador para su desgaste en el tendón del aductor decidió operarse en enero, pero de una osteopatía de pubis que derivó de su lesión primaria. Todos le esperan para el tramo final.

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