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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Hernán Santana Centrocampista del Sichuan Jiuniu de la Segunda de China y exjugador de la UD Las Palmas

«La UD aspira a lo máximo y no subir sería un fracaso»

El centrocampista grancanario Hernán Santana señala ayer la nación de China en un globo terráqueo de color negro, en el Parque de San Telmo. | | JUAN CASTRO

El futbolista de Zárate de 31 años -133 duelos con Las Palmas- prepara las maletas para volar a China y comenzar una nueva aventura junto al técnico Lobera. Campeón de la liga de India, reclama más reconocimiento para la generación de talento que subió en 2015 y luego maravilló con Setién. «El amor por el balón no tiene fronteras».  

Acude a la llamada de Sergio Lobera en el Sichuan Jiuniu de la segunda categoría de China con la misiva del ascenso. ¿Qué representa esta nueva aventura en el fútbol asiático en su expediente tras coronarse campeón de la India con el Mumbai City?  

Pues simboliza un nuevo reto. Ante todo es muy interesante encarar un desafío mayúsculo que refrenda mi cartel en Asia. Pinta sobre el papel de manera espectacular como es la búsqueda del ascenso a la Superliga de China. 

A usted cuando le llama Lobera presenta poca oposición...

Estaba en la India y me puse a buscar nuevo destino. A Lobera nunca se le puede decir que no. Sentía que mi ciclo en India estaba cerca del final y poner rumbo a China me recarga de energía. 

¿Por qué se ha quedado sin ofertas en el fútbol español?

No tengo cartel en España porque no se me lo he planteado a mis agentes. Uno siempre anhela volver a España, pero ahora mismo conforma un paso atrás. Estamos en el escaparate, el jugador europeo está bien visto en Asia y estoy disfrutando. Colecciono experiencias. Es algo que te llevas de cada de competición, de cada país. Te forma y es apasionante. 

¿Qué le supo mejor: el ascenso de amarillo en 2015 como pilar básico o la conquista de la Superliga de la India?

Es una pregunta compleja. Yo confío plenamente en mis cualidades y sé que tengo hueco en la Segunda de España. Opto por seguir en Asia porque me atraen los desafíos. Soy un ganador. Sí, ser campeón en la India, después de tantos años, y conquistar esos dos entorchados me llenan de orgullo. En cierta manera, confirman que tomé la decisión correcta. Pero un ascenso es algo especial y más con el escudo de tu tierra. Eso no lo puedo comparar con nada. Me decanto por el ascenso, por ese sentido de pertenencia y amor al futuro. Cuando subes con el equipo de tu alma todo se transforma. Se generó un grupo buenísimo, de enorme talento, que competimos junto durante ocho años desde la cantera. Los David García, Aythami Artiles, Roque Mesa, Vicente Gómez, Jonathan Viera, Araujo...Lo dimos todo, nos entregamos hasta límites insospechados. Si tengo que elegir un episodio de mi carrera; pues es el ascenso.

Vicente Gómez (Grecia), Erik Expósito (Polonia), Tana (Maldivas)...El jugador canario dinamitó su etiqueta de aplatanado y ahora es un conquistador.  

El amor que siento por el balón está por encima de las fronteras. Es una pasión indescriptible. No ha sido fácil poder competir lejos de Gran Canaria. Al final, fuera te valoran mucho más, percibes la realidad de tus méritos. Me lo planteo como vivir experiencias nuevas y sin límites. Pocos pueden decir que han jugado en China y en la India. Disfrutas con tu presión y te impregnas de su cultura. Un aprendizaje continuo.

¿Que aprendió de la burbuja en la India?

Es difícil de explicar. Aprecias las pequeñas cosas. Es como si te meten cinco meses en el Gloria Palace. Otro fútbol, un nuevo aprendizaje. A eso le suma la mala dinámica del equipo que llegamos a ir últimos y todo pesa.

«En el fútbol asiático gano tres o cuatro veces más de lo que puedo percibir en la Segunda División»

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¿A qué dimensión salarial se equipara su salario en China? ¿Cobra más que en Segunda?

El mínimo en Segunda ronda los 80.000 euros. Yo gano de tres a cinco veces más. 

¿Qué siente cuando ve jugar a la UD Las Palmas?

Frustración. Me duele. Desde mi ego de profesional, concibo la idea de que aún podría estar compitiendo de amarillo. 

¿Y por qué no está ahí?

Los ciclos pasan, se cierran etapas y abres puertas. Tenía fuelle para seguir pero no se dieron las condiciones [en enero del 2018 se fue al Sporting]. Sigo a la UD y estamos en un ciclo complicado. Veo un equipo sin identidad. La solución radica en una labor de club. Debes marcar la estrategia.

¿Se valoró realmente como era preciso a la generación de canteranos que conquistó el ascenso a Primera el 21-J de 2015?

Lo valoras en su justa medida cuando pasa. El tiempo dicta sentencia. Recuerdo que en la 14-15 reclamaban un cambio, decían que los canteranos no valíamos. Desde el descenso llegaron años complicados, el equipo carece de una identidad. Lo que daría por ver a un David García, un Vicente Gómez...Lo teníamos todo: mezcla de veteranía y talento. Ofrecíamos un gran juego y de quilates. 

Dicen los ejecutivos del club que la UD actual 2021-22 es mejor que la imperial de la 2014-15.

Deben dar ese mensaje, repetir a los cuatro vientos que subirán.

¿No subir es un fracaso?

Sí. La UD aspira a lo máximo.

¿Detecta que el nivel ha bajado en Segunda División? 

Pues sí, básicamente por la situación económica.

¿La UD de la 2014-15 le metería 5-0 a la actual?

Si Viera jugase una parte en cada equipo... Siendo honestos, creo que una ‘manita’ no les caería. Ganaríamos 3-2. No olvide que para subir nos medimos a gallos de pelea como el Valladolid o el Betis. Nos costó sudor y sangre. Luego con Setién explotó una versión magnífica en Primera. 

Usted no salió como merecía.

Jémez me hizo debutar y no sentí que me diese una patada en 2018. Pero sí llegó y no fue claro. Tenía una oferta buena del Sporting y salir me dolió en el alma. Me veía muchos años de amarillo. 

Nunca ha tenido una crítica.

La vida es un círculo. Me fui con la cabeza alta. Otros que han hecho menos se les dio más. Llegó la época oscura y se navegó sin rumbo. Cuando no hay dinero, se apuesta por los canteranos. Me hace gracia la gente que dice ‘cantera’. No pueden salir todos los años canteranos buenos. Es difícil que se repita aquella generación. 

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