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La afición de la UD no falló a su cita en la previa contra el Oviedo: El latido que nunca falta

La calle Fondos de Segura vuelve a vestirse de amarillo para recibir a la guagua de la UD dos horas antes del pitido inicial | «Lo hacíamos en el Insular, aquí y en todos lados»

UD Las Palmas - Oviedo: La afición se vuelca con los amarillos

UD Las Palmas - Oviedo: La afición se vuelca con los amarillos

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UD Las Palmas - Oviedo: La afición se vuelca con los amarillos David Rodríguez

«¡Sí se puede, sí se puede!». Un cántico sobresalió entre todo el repertorio de ánimos que profirieron los aficionados amarillos que se agolparon durante la tarde de ayer en los más de 600 metros de los que consta la calle ya mítica para la epopeya de la UD, Fondos de Segura. Allí, en esa procesión en la que se une la mística y los primeros versos que construyen la épica insular, unos mil aficionados se dejaron la garganta dos horas antes del choque del partido entre Las Palmas y Oviedo para dar su bendición al equipo de García Pimienta.

Nada más embocar la recta que comprende desde el Centro Comercial 7 Palmas hasta la rotonda en la que muere Fondos de Segura para encararse con la Ciudad Deportiva de Gran Canaria se formó un manto de camisetas amarillas con la legión de los 32.000 Vieras que inundaron el recinto deportivo para no dejar de alentar al equipo. En medio de la procesión, un tifo con los colores azul y amarillo representativos del club ondearon al viento con el que vencer al conjunto carbayón.

Una vez más las bengalas salieron al paso de la guagua que transportaba a la legión de Pimienta. Desde dentro del automóvil amarillo, los integrantes de la plantilla insular más el cuerpo técnico, todos ellos enfundados con el móvil en la mano para guardar el grato recuerdo con el que salir más que motivados al césped y devolver a su afición todo el cariño que le llevan profiriendo durante los últimos 65 días de gloria invicto.

La afición de la UD Las Palmas anima en la previa de la final ante el Oviedo

La afición de la UD Las Palmas anima en la previa de la final ante el Oviedo

Algunos feligreses fueron previsores y ante el temor de encontrarse con tráfico condensado en su traslado a Siete Palmas, emprendieron su viaje desde la hora del almuerzo. «Vinimos sobre la una y media para encontrar aparcamiento fácil y así también comer tranquilos por la zona y después venirnos a vivir el ambiente del partido aquí cerca», expresaba Echedey Robayna, uno de los fervientes seguidores que aguardó durante siete horas para comenzar a vivir el espectáculo sobre el tapete verde.

Otros como José Juan Delgado Pérez optó por apurar hasta el final dada la cercanía de su hogar. «Tengo la suerte de venir caminando, así puedo estar hasta el última hora con mi abuelo que ya no puede venir al estadio y ha dejado de renovar su abono, espero que Las Palmas pueda brindarle un triunfo hoy para que le saque una sonrisa desde casa», aseguraba este fiel desde hace más de 30 años al club y que según su visión: «La afición nunca falla, lo hacíamos en el Insular y lo seguimos haciendo no solo aquí sino por toda la Península como se vio el otro día en Alcorcón», sentenciaba el seguidor en referencia a los 500 fans de la UD que apoyaron al equipo en Santo Domingo.

Recibimiento a la UD Las Palmas en el Fondos del Segura

Recibimiento a la UD Las Palmas en el Fondos del Segura

En el otro lado de la trinchera, uno de los que no quiso perderse la cita fue Chemy, primo de Iván Ania, uno de las bestias negras en la historia de Las Palmas al materializar dos tantos frente a los amarillos en la eliminatoria de promoción a Primera en 1998. «Estuve ese año en la Isla y este partido me recuerda a aquel por lo que está en juego, fue muy vibrante y pudimos sacarlo al final con mucha emoción; espero que este partido pueda salir igual de bien», indicó el asturiano en los prolegómenos del duelo. La historia, 24 años después se le vino encima.

El embajador astur tuvo que vivir en sus carnes la venganza de la UD. Se las dio felices con el gol en el minuto 7 del Oviedo, pero una hora y media después tenía que resignarse ante la comunión de la plantilla con la Grada Naciente, el fondo donde se registra mayor temperatura en el Gran Canaria y en el que los jugadores amarillos celebraron dieron rienda suelta a sus cánticos y celebraciones como uno más desde su butaca.

Ale Díez se convirtió en maestro de ceremonia inesperado, Mujica le acompañó para portar la bandera amarilla y azul de los Ultras, toda una parranda que tuvo su doble ración de festejos al regresar del vestuario aclamados por la Marea Amarilla que no quería abandonar el Estadio.

En los alrededores del feudo de Siete Palmas a la conclusión del choque los vítores continuaban. Muchos cantaron «¡Moleiro, quédate!», y la rendición ante Jonathan Viera es inigualable.

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