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La Provincia - Diario de Las Palmas

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UD Las Palmas

UD Las Palmas - Oviedo (2-1): Jonathan Viera, Príncipe de Asturias

Un golazo del capitán da la victoria a la UD frente al Oviedo (2-1) y provoca el éxtasis en el Gran Canaria, que reúne a más de 30.000 personas | Moleiro iguala el tanto inicial de Borja Sánchez | Un punto en Gijón garantiza el 'playoff'

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UD Las Palmas - Real Oviedo UD Las Palmas

La UD volvió a hacerlo. Esta vez, lo imposible, porque tiene el playoff a tiro de un sólo punto cuando hace dos meses era inimaginable. Nadie había conseguido una remontada así en tan poco tiempo, pero Las Palmas es así, capaz de todo. También de reponerse a un mazazo brutal a las primeras de cambio para dar la vuelta al partido clave, al duelo decisivo, el que debía coronar la obra. Así, ganó al Real Oviedo (2-1) y le sobre pasó en la tabla, y hora le vale un empate en la última jornada frente al Sporting, eterno enemigo del cuadro carbayón, para cumplir el objetivo de la temporada. Lo hizo no sin sufrimiento, pero sí sin agonía, en una noche mágica en Siete Palmas, con más de 30.000 personas en un Gran Canaria entregado que estalló cuando Jonathan Viera, genio y figura, marcó el tanto del triunfo. Éxtasis total.

No fue sencillo, porque después de un inicio fulgurante Borja Sánchez puso por delante al equipo de Ziganda en el minuto seis y el presagio no fue bueno, porque como mejor vive el rival es así, por delante en el marcador y sin obligación de atacar. Por fortuna amarilla, el empate llegó pronto, obra de Moleiro gracias a una volea formidable (26'), y cuando el choque estaba encallado, apareció el mago para solucionar el tema. Una vez más, solventó la papeleta con un golazo en el que se fue de hasta tras defensores y definió como un killer. Como lo que es: el pichichi de la UD (13 goles). Fue la guinda a una actuación coral en el que todos cumplieron, unos más que otros, y que elevó la figura de Xavi García Pimienta, el arquitecto de la escalada. Ocho victoria y dos empates en 10 partidos. Y ahora esta UD parece imparable.

Bastaron simplemente ocho segundos para entender la manera en que Las Palmas iba a tomarse el partido, porque nada más sacar de centro Jonathan Viera y Jesé conectaron a toda velocidad y si el 1-0 no subió al marcador fue porque el pase del extremo, que ya había superado al portero Femenías, no encontró a Sadiku, sino a David Costas, que estiró la pierna para rescatar a los suyos y evitar el sonrojo.

El inicio eléctrico, lleno de energía de la UD se concretó con dos intentos del capitán, ultramotivado desde el calentamiento, desde fuera del área, primero con un tiro desviado y después con una falta a las manos del meta, hasta que llegó el bajonazo. Una bofetada en toda regla. Porque era inimaginable que en plena efervescencia amarilla, con el Oviedo asustado, el rival fuera a ponerse por delante.

Ayudó mucho Curbelo, que trató de anticiparse a Borja Bastón en un saque de banda cuando el delantero es más grande que él. Fue demasiado fácil para el madrileño proteger el balón con el cuerpo, abrirse camino y tirar a puerta. Valles realizó una buena parada, pero el rechace fue directo a Borja Sánchez, que tuvo suerte porque tiró mal y incluso el sevillano llegó a tocar la pelota con el pie, pero no como para evitar el gol (7').

Sí se puede

Lo acusó la UD pese a que la grada no se vino abajo. Con el sí se puede, el cántico más escuchado en la fresca noche de Siete Palmas, trató de que su equipo no se viniera abajo, sin embargo, la velocidad ya no fue la misma. Las Palmas comenzó a llegar arriba a arreones, sin demasiado claridad ante un equipo muy bien plantado, con las líneas juntas y muy correoso. Llegaban a todo. Pese al leve estado de depresión, Kirian estuvo a punto de marcar un golazo a los 10 minutos con un disparo con rosca desde lejos, pero al balón salió por fuera del poste izquierdo de Femenías.

Evitó el cuadro de García Pimienta colgar balones al área. Cada córner se sacaba en corto en previsión del fracaso por la vía del juego aéreo, pero como el fútbol es caprichoso, fue como consecuencia de un centro lateral como la UD empató. Vino desde la esquina de la banda derecha, el central Luismi despejó con la cabeza y Moleiro, que esperaba fuera del área, enganchó un volea formidable, sin dejar caer el balón, para provocar el griterío. Un estallido de desahogo, 1-1 y vuelta a empezar (26').

El partido entró en una fase de entretiempo. La misión del Oviedo fue evitar una avalancha como la del principio generada por el chute de adrenalina por el gol del rival; la de la UD, controlar y dejarlo todo para la segunda parte. Una nueva historia. Sólo una llegada de Brugman con cierto peligro perturbó el tranquilo caminar hacia el descanso.

Comenzó Las Palmas con una fuerza similar a la del principio, con dos llegadas en un par de minutos, pero se apagó con una cabalgado de Pierre desde la izquierda que terminó en un tiro que paró Valles sin problemas. La tensión cortaba el ambiente. En un Estadio con más de 30.000 espectadores el silencio se escuchaba. Tenía mucho tiempo por delante, pero había dudas. Esas que sólo los genios son capaces de disipar.

Tenía que aparecer y lo hizo. Cuando todo era obtuso, encontró la claridad. Superada la hora de juego, Jonathan Viera Ramos, el elegido, recibió una pelota de Sadiku, se fue de uno, se metió entre dos y definió con un toque sutil con la derecha. Para superar a Femenías (62'). La locura total, el éxtasis. La esquina de Tribuna con Curva fue el lugar de celebración, como el día del derbi. Las Palmas había obrado la remontada y debía resistir durante media hora.

La manera que eligió para hacerlo fue la habitual, la del control del balón, y por eso sufrió poco antes de los 10 minutos finales. Sólo un error propio, en este caso de Raúl Navas, provocó la zozobra y el cabreo a la par, pero la fortuna sonrió a la UD: Valles lo solucionó con una parada (69'). Al Oviedo le costaba un mundo generar, porque no está acostumbrado, y la sensación general era que sólo una pifia amarilla podía fastidiar la noche mágica. No llegó. Sí una contra en la que Rober estuvo a punto de sentenciar, pero Femenías le ganó en el mano a mano. Dio igual, porque el Príncipe de Asturias, había hecho su trabajo.

Ficha técnica:

(2) UD Las Palmas: Valles; Lemos, Raúl Navas, Curbelo, Cardona; Mfulu, Kirian, Jonathan Viera (Benito, 87'); Jesé (Rober, 67'), Sadiku (Rafa Mujica, 67') y Moleiro (Fabio, 77').

(1) Real Oviedo: Femenías; Isaac (Montiel, 76'), David Costas, Carlos Calvo, Pierre; Luismi, Brugman (Hugo Rama, 82'), Javi Mier (Sangalli, 66'); Viti (Obeng, 66'), Borja Sánchez (Matheus, 82') y Borja Bastón.

Goles: 0-1 (7'): Borja Sánchez; 1-1.- (26'): Moleiro; 2-1.- (62'): Jonathan Viera

Árbitro: Ais Reig (C. Valenciano). Expulsó al visitante Carlos Calvo por roja directa (90'). Además, Amonestó al visitante Isaac. En el VAR estuvo Gorostegui Fernández-Ortega (C. Vasco).

Incidencias: partido correspondiente a la penúltima jornada de LaLiga SmartBank, disputado en el Estadio de Gran Canaria ante la presencia de 30.063 espectadores. El Rocasa Gran Canaria y el equipo del Juvenil de la UD que ganó la Copa de España en 1972 fueron homenajeados.

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