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La Provincia - Diario de Las Palmas

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«Al Oviedo ni la hora; tiene que ganar la UD como sea»

En la Sidrería Sporting solo se concibe el triunfo de la formación de Pimienta | «Vamos a primar a los canarios con unos calamares»

Jorge Valdés (i), propietario de la Marisquería Sidrería Sporting, en la Avenida Pablo Iglesias, ayer, junto a su hijo, Carlos, en la previa del Sporting-UD Las Palmas. Detrás, una foto de El Molión. | | LP/DLP

Viera es Juanele. Catedráticos del abismo. Del Mesías de La Feria al emperador del regate victoriano de Gijón. Pichones contra el Oviedo. Legionarios del mojo picón. «Claro que he visto a Jonathan [Viera], menudo jugador», responde el exdelantero de la formación sportinguista y pistolero eterno del CD Tenerife. Ese diablo que fue devorado por ola del terremoto del elogio. La circunstancia va de genios. Todo es hermanarse por una buena causa como incendiar el Carlos Tartiere. En la Sidrería Sporting cada culín de sidra es una oportunidad para fastidiar al Real Oviedo del Cuco Ziganda.

«Al Oviedo ni la hora; tiene que ganar la UD como sea»

Un jaque mate eterno. Una espiral de mensajes subliminales bajo un manto de calamares y gambas al ajillo. Culines para alentar a la UD en su cruzada hacia lo imposible. «Al Oviedo ni la hora, mañana [hoy para el lector] deben imponerse los canarios. Es ley de vida, han completado un mejor campeonato. Son incluso más guapos y cantan de maravilla como José Vélez», recita desde la ironía Jorge Valdés. Lo del artista teldense no e es fantasía. «Es nuestro canarito».

«Al Oviedo ni la hora; tiene que ganar la UD como sea»

El hostelero se declara un fiel admirador de las bondades de la playa de Las Canteras. «Si dejan fuera del playoff al Oviedo, qué mejor escenario para los festejos que ese azul Atlántico. En consonancia con San Lorenzo, algo más frío», determina mientras mira a la pieza de la Virgen de Covadonga. «Nos tienes que ayudar, ver al Oviedo a Primera es una condena. Algo inhumano, como perder a un hijo», determina el empresario.

Es el turno de Jorge Tello, que se presta a vestir de amarillo. «No les damos ni la hora, lo de El Molinón es una final y vamos con la UD Las Palmas. Somos más amarillos que los plátanos. Una tierra hermosa con Carmelo González y Hernán Santana, dos grancanarios, que dejaron aquí su arte como Narciso», reitera Jorge Valdés, responsables del establecimiento y padre de Carlos Valdés, que ejerce de camarero y escudero. La situación del Sporting invita al desmadre. «Ha sido un curso lapidario, una pesadilla en alta definición». Para Chumi, un fiel consumidor de las croquetas de pescado, lo mejor es «que gane el Sporting y suba Las Palmas».

Para Esteban Suárez, el último triunfo en El Molinón (2014 con gol de Asdrúbal Padrón en la vuelta de las semifinales ya queda muy lejos). «Tengo la sensación de que la UD siempre se nos ha dado muy mal, es como el demonio. Pero siempre después del Real Oviedo, aunque seo de ‘Real’ lo compraron los chinos», bromea el abonado del bloque sportinguista.

En relación a las protestas, los seguidores del cuadro de Abelardo se muestran poco diplomáticos. «Yo los ponía aquí a escarciar hasta el nuevo amanecer. Que el Jony está más obeso que Jesé», bromean en esta capital del sentimiento desviado. En Gijón son amarillos, y en la Isla, miran a la fabada. «Somos conscientes de que es una situación lógica, que los aficionados quieran que pierdan esta normal»,valoró Nuke, que examina el grado de oposición de un escudo bajo sospecha. Un Molinón que sabe a ron Arehucas.

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