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La Provincia - Diario de Las Palmas

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«Al-Khelaifi no podría pagar lo que vale el Juvenil de 1972»

Juan Luzardo, integrante de la UD de Manolo Torres que ganó el título en el Bernabéu hace 50 años, realza el espíritu humano de la gesta | «Nos sigue emocionando como si fuese ayer»

Juan Luzardo Tejera, el pasado jueves, junto a la grada Curva del Insular, con su inseparable carpeta negra y mostrando la foto de la Copa de Franco de 1972. | | JUAN CASTRO

El escribano del Juvenil de oro de la UD Las Palmas. Una conquista sin margen salarial. Escapa a los tentáculos de Nasser Al-Khelaifi. «No podría pagar ese señor lo que valía aquel equipo». Secretos, confesiones, cartas y una gesta en alta definición. La Copa de Franco bajo la mirada enciclopédica de Juan Luzardo Tejera (67 años), uno de los integrantes del Sub 19 que iluminó el Roque Nublo bajo el éxtasis del dictador. En el Bar Tatono, a unos metros del Parque Insular –el último recuerdo del Estadio Insular–, y con el retrato de Diego Armando Maradona y Sergio Marrero de testigos, Luzardo se quita el cinturón. Toda una liberación.

El sábado 9 de julio se celebra la cena homenaje en el ‘Te lo dije Pérez’ de Vegueta

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Los cuatro jugadores del club amarillo fallecidos, José Ramón Santana (1977), José Antonio Artiles Mendoza (1994), José Antonio Camacho Parrilla (2008) y José Ángel Rivero Gutiérrez (1994), siguen presentes en su libreta mágica. El viernes 8 de julio se cumplen cinco décadas de la conquista de la Copa del Generalísimo Franco por el Juvenil A en el Santiago Bernabéu y ante el Madrid. Un día después de la efeméride, hay cena de rigor en el restaurante Te lo dije Pérez de Vegueta.

«Al-Khelaifi no podría pagar lo que vale el Juvenil de 1972» | JUAN CASTRO / LP

Luzardo es el llanto, la meticulosidad y la sencillez de un equipo que se ganó su espacio con honores en la eternidad. El 20 de mayo, en el restaurante La Marinera de La Puntilla, el club amarillo les hizo entrega de una réplica del trofeo, cuyo original se extravió durante una mudanza de mobiliario de la sede de Pío XII.

Ante el Real Oviedo, el 21 de mayo, el Gran Canaria se rindió a los pies de esta generación que luego careció de recorrido en la esfera profesional. «Nos reunimos con cierta periodicidad, se ha formado una familia auténtica. ¿Lo más emotivo? Brindar por los que no están, a ellos les llegó la muerte a una edad temprana. Se fueron en un momento bonito, dejaron su huella, la herencia en sus hijos y siguen aquí con nosotros», es la voz de Luzardo, que maravilló desde el lateral en las eliminatorias contra el CD Tenerife, Atlético Malagüeño, DAMM de Barcelona y se lesionó ante el Sanse.

En La Marinera, dejó una de las estampás más pasionales. «Exploté, fue la emoción contenida. Lo tenía dentro de mí desde que empezamos a organizador todos los eventos en este año tan especial para el Juvenil. Me pongo con las listas, porque yo siempre felicitaba a todos los jugadores por sus cumpleaños [de ahí lo de escribano]. También por Navidad, pero desde que llegó el wasap, todo cambió. Con el único que sigo manteniendo una relación postal es con José de Aguilar Hernández [presidente de filiales en 1972 y que luego llevó las riendas de la entidad grancanaria]».

Enigma en el vivero

Luzardo visualiza y evoca el pase a segunda ronda ante el Tenerife. «Toda la travesía fue muy hermosa. No dejaría nada atrás, todos participamos, todos somos importantes. Empezamos en Tenerife, dos partidos laboriosos ante un contrincante de enorme valía. Ya luego nos topamos con el Atlético Malagüeño y el Damm catalán. Todo se fue complicando, subía el grado de complejidad. Fue una campaña de gran exigencia física, y qué comentar de la Real Sociedad de Arconada y Jesús María Satrústegui. Otro equipazo».

«Al-Khelaifi no podría pagar lo que vale el Juvenil de 1972»

El exjugador del Juvenil de oro mantiene una estrecha relación con Arconada. «Hablo mucho con él y siempre me repite que ellos encaraban la competición con mucha ilusión. Me reconoce que fuimos superiores, y luego nos tocó el Real Madrid en el Bernabeú. Lo encaramos con una gran dosis de humildad. ¡Quién iba a pensar que ganaríamos! Competimos desde la ilusión por ganarla, jamás pensamos que nos saldría tan bien. Es algo que nos acompañará toda la vida. Fue un regalo, pero que logramos desde el espíritu de sacrificio. El éxito de una familia».

Con el Caudillo

La UD, con un gran segundo tiempo, trituró al Madrid en el Bernabéu. En la Isla se disparó la expectación. El templo merengue estaba lleno. El cuadro de Manolo Torres reacción tras el descanso con los tantos de Oramas y Leonardo, tras una genialidad de Miguel Ángel. En el palco, Francisco Franco y Carmen Polo. Leocadio recogió el trofeo y luego se celebró la final entre los profesionales del Valencia CF y Atlético de Madrid. Manteo a Manolo Torres y el rigor de saludar al Caudillo. «Cuando lo vi, me puse firme. En el césped tenía la pierna enyesada, no pude jugar la final por la grave lesión de la ida de las semifinales en San Sebastián. Pero con las dos muletas, desde abajo lo vi con todo lujo de detalles. Cómo le entregó la Copa a Leocadio, nuestro gran capitán».

«Cuando vi a Franco me puse firme. Estaba con las muletas pero todavía impresiona», añade

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Vuelve revisar la fotografías de la publicación 50 Años. 1972-2022. Aniversario del Campeonato de España de Juveniles de Félix Noda. La Biblia de la gran conquista. El día por primera y única ocasión que el Bernabéu fue amarillo. «Me veo jovencito, lucíamos un gran nivel físico. Los veinte jugadores contábamos para el entrenador Manolo Torres de forma especial y reseñable. Empezó una alineación, por el destino, y el fútbol marcó otra dirección. Llegaron las lesiones y los cambios. Pero el sistema se mantuvo, aquella UD Las Palmas lucía un estilo innato. Manolo Torres siempre acertó en los cambios, así como con el patrón de juego. Era el idóneo».

¿Pero qué pasó en el descanso en el Santiago Bernabéu? La arenga de Manolo Torres enchufó a los amarillos.Adrenalina directa al corazón. «Según me dijeron, les jaló de las orejas», confiesa Luzardo.

A la hora de tasar a aquel equipo de furia y técnica, de Félix Marrero a Miguel Ángel, no hay precio en el mercado. Ni el PSG podría hacerse con aquella generación. «Si hablamos en euros, Nasser Al-Khelaifi no tiene dinero para pagarnos. Estábamos muy bien preparados técnicamente. Así como por el tema físico, el responsable de esa faceta Ernesto Pons completó una labor maravillosa. Me acuerdo que empleábamos el balón medicinal pero también la butifarra, que era el neumático lleno de arena. Nos comíamos el terreno de juego, no había otra fórmula para el éxito. Y el balón también, si era preciso. Los partidillos que jugábamos contra los equipos de Primera Regional en el Estadio Insular nos sirvieron de mucho».

La falta de un relevo

El interrogante es gigante y van cincuenta años de espera por otra corona. El peso de la memoria. ¿Por qué el Juvenil de la UD no ha vuelto a conquistar un entorchado nacional? «Ahí está la madre del cordero», subraya Luzardo. «Desde mi punto de vista, Las Palmas trabaja de forma rigurosa con los juveniles, al mismo nivel que las cadenas del resto del país. La captación es de las más precisas y potentes, la entidad de esta manera genera un gran patrimonio».

Pasan los años y «no se da». Los juveniles de oro no gozaron de un papel importante en la élite. «Teníamos por delante un equipo que marcó época. Hablo de la mejor generación de la historia: la década de los setenta con los Germán, Guedes, Tonono, Eulacia, Aparicio...Completaron una labor fantástica, era difícil entrar. Futbolistas como Félix, Miguel Ángel o Rivero sí gozaron de oportunidades. Luego, les tocó a Oramas y a Eladio. Sin las leyendas, hubiesen llegado más de nuestra generación».

Los ensayos con Germán le encienden la mirada.«Era imprevisible; todo lo hacía bien». Del Maestro a Viera. «El fútbol es fútbol, el de Pelé era fantástico pero se quedó obsoleto. La técnica y la táctica evolucionan. Fuimos una familia aferrada al escudo». Pedro, Cristóbal, Mayor, Segundo, Toni Cruz, Carlos Juan, Luzardo, Cruz Pérez, Oramas, Miguel Ángel, Félix, Guzmán, Martín, Eladio, Leocadio, Leonardo, Artiles, Camacho, José Ramón y Rivero. Héroes inmortales de la Champions de Franco.

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