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Un regalo para Mary Paz, madre de Alberto Moleiro, talento de la UD Las Palmas

La madre de Moleiro recibe de manos de su hijo un regalo que le entrega una aficionada, Yaiza, a la salida de Barranco Seco: un cuadro con imágenes del tinerfeño como futbolista

Cuadro con múltiples fotos de Alberto Moleiro en distintas etapas de su vida como futbolista. | | Instagram

En Catar, a miles de kilómetros de distancia, están a punto de sonar los himnos de Alemania y de Japón con motivo de su partido del Mundial. Más cerca, en Las Palmas de Gran Canaria, quedan apenas 10 minutos para que Nuke Mfulu acuda a la sala de prensa de Barranco Seco a tres días del derbi frente al CD Tenerife cuando tres vehículos aparcados a la salida de la instalación cambian el panorama habitual de la zona. Los ocupan aficionados de la UD Las Palmas que esperan la bajada de los futbolistas por la cuesta de acceso a la ciudad deportiva para saludar a los que ya se van, entre ellos, Florin Andone, que luce el automóvil más espectacular; Álvaro Jiménez y su tocayo Lemos, que se marchan juntos, y Alberto Moleiro, quien acaba de tener un encuentro especial.

Tan singular que enfila la carretera con una sonrisa que se ve con claridad desde la ventanilla del coche con el que se cruza. Porque el tinerfeño, sobre el que los focos del derbi estarán apuntados una vez por el cierto morbo que produce el hecho de jugar en el eterno rival del equipo representativo de la isla en la que nació, acaba de recibir un regalo. Pero no para él, sino para su madre.

Ya lo ha visto, y le ha provocado los mismos niveles de alegría y gratitud por el detalle que acaba de tener Yaiza, una aficionada de toda la vida, abonada en la grada Tribuna del Estadio de Gran Canaria y amiga de Mary Paz González, la mujer que dio a luz al último talento de la fábrica amarilla. Se lo había prometido: un cuadro con múltiples fotos de Moleiro como jugador, tanto en las categorías inferiores de clubes y de la selección española como en la UD, donde a sus 19 años ya es profesional.

De niño a mayor

El montaje, en ascendencia temporal a medida que aquel niño de convertía en futbolista, es evocador. Empieza desde abajo con las primeras patadas del hoy número 10 de la UD, incluso con la camiseta del Tenerife, y culmina en la cúspide con la celebración tan efusiva como reivindicativa de su primer gol como amarillo, la temporada pasada frente a la UD Ibiza. En medio, una trayectoria supersónica hacia el éxito que aún está por desarrollar.

El objetivo principal de Yaiza, que prefiere no entrar en detalles, era que el propio Moleiro firmara el cuadro que muy poco después habría de entregar a su madre. Lo hizo –la signatura aparece en la parte inferior izquierda de la imagen que ilustra este reportaje– nada más salir de Barranco Seco y luego se marchó con el obsequio. Horas más tarde, Mary Paz subió a una de sus redes sociales la especie de mosaico que acaba de recibir como regale con un mensaje añadido tan escueto como sincero: gracias –en la parte superior derecha de la estampa–.

Ella misma, instalada en Gran Canaria junto a su hijo, había colaborado con la entrega de algunas de las fotografías, sobre todo las que muestran al Moleiro más niño, las que sólo se encuentran en los viejos álbumes de fotos; fue la manifestación de una amistad surgida de una manera peculiar.

Mary Paz y Yaiza se conocieron en la grada del Estadio de Gran Canaria porque se sientan prácticamente juntas, en el lugar en el que suelen ubicarse los familiares de algunos jugadores. Una acude de manera circunstancial porque su hijo juega en la UD; la otra lo hace desde siempre y en el mismo sitio.

Con el paso de los meses y los partidos ambas estrecharon el contacto hasta que la aficionada amarilla sacó a relucir su talento para montar un cuadro para el recuerdo, ese que habrá de lucir en algún rincón de la vida de Mary Paz González.

Yaiza prefiere no hacer declaraciones, pero sí cuenta que la amistad con la progenitora de Moleiro no es la única que tiene con un familiar de alguno de los jugadores de Las Palmas producto del contacto estrecho en los días de partido en Siete Palmas.

Si no se marchó después de entregar el regalo al tinerfeño pues porque esperaba a otro futbolista: Enzo Loiodice, con cuyo padre también ha hecho migas. También tenía un obsequio para el francés, pero, aunque lo muestra, su contenido es irrevelable porque el destinatario no pudo recibirlo: había demasiado atasco a la salida de Barranco Seco y no tuvo tiempo de parar. Lo recibirá más adelante.

Pero Mary Paz si pudo recibir el detalle que Yaiza tuvo con ella en la previa del derbi canario. Un gran momento en una gran semana. Son las pequeñas y grandes historias de la grada; historias, en definitiva, del fútbol.

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