Sandro: un calvario que no tiene fin

Una molestias por un bocadillo en el muslo en el partido de Ibiza privó de jugar al isleño

Sandro, cabizbajo antes del choque ante el Mirandés.

Sandro, cabizbajo antes del choque ante el Mirandés. / Andrés Cruz

Cuando la UD Las Palmas publicó la alineación con la que el equipo habría de jugar una hora y cuarto después contra el CD Mirandés Sandro Ramírez estaba incluido: había sido elegido por Xavi García Pimienta para actuar como delantero centro. Sin embargo, algo no fue bien en el calentamiento. El de La Feria saltó al césped y en cuanto empezó a correr notó molestias, aquellas que había arrastrado durante toda la semana y cuyo origen estaba en un golpe de había recibido el fin de semana anterior en Ibiza, una especie de bocadillo muy doloroso. Un nuevo percance, en definitiva, que no hace sino prolongar el calvario del jugador, golpeado por las lesiones durante toda la temporada.

El vendaje aparatoso que presentó en el muslo derecho durante la activación hizo presagiar que había padecido un nuevo problema muscular, sin embargo, el técnico reveló al final del encuentro que el causante de la suplencia final del grancanario había sido algo menos grave. Sea como fuere, el atacante se perdió otro partido este curso, uno más, y como los males no suelen venir solos, tampoco podrá participar la próxima semana porque el rival es la SD Huesca, que incluyó la cláusula del miedo en el contrato de cesión del jugador a la entidad amarilla. Por tanto, el ‘9’ volverá el lunes 6 de febrero, en Burgos.

El delantero no podrá participar en la próxima cita ante el Huesca por la cláusula del miedo

La cara de Sandro al retirarse al vestuario junto al resto de sus compañeros describió a la perfección su sentimiento de rabia e impotencia por no poder actuar por culpa de un nuevo percance físico cuando venía de ser titular en Can Misses y de marcar un gol. Se llevó las manos a la cara mientras varios miembros de la plantilla trataban de consolarle. Minutos después, apareció nuevamente sobre el césped, pero para dirigirse al banquillo. Llamó la atención que lo hiciera vestido de corto, con la misma ropa del calentamiento, porque ya no llevaba botas, sino playeras –como refleja la imagen que ilustra esta información–. Entonces era ya una evidencia que no iba a jugar.

Otra vez a la grada

El grancanario vio desde el banco cómo la UD remontó el encuentro que se le había complicado con el golazo de Roberto López desde el centro del campo; el sábado que viene, presenciará el compromiso contra su exequipo desde un palco del Estadio de Gran Canaria –no el de jugadores, porque tanto Sandro como Jonathan Viera y Vitolo suelen ver los choques en palcos privados cuando no juegan–.

Así, cuando acabe enero Sandro habrá sumado ya 13 partidos fuera por unos motivos u otros, aunque la mayoría por lesión. En realidad, sólo ha sufrido dos roturas musculares de importancia, pero una serie de molestias también le han privado de participar. Nada más llegar a la UD en la tercera semana de agosto, justo después de que el equipo ganara en La Rosaleda en la segunda jornada, el isleño se rompió en un entrenamiento producto del ímpetu y las ganas de ponerse a tope para debutar cuanto antes como amarillo, tal y como reveló García Pimienta en una de sus comparecencias.

Se ha perdido hasta 13 encuentros en lo que va de curso, la gran mayoría por lesiones musculares

El delantero estuvo tres semanas fuera y se perdió los partidos frente al Andorra, el Alavés, el Leganés y el Racing de Santander. Debutó por fin con unos minutos contra el Granada y una semana después, en Miranda de Ebro, logró su primer gol. Había empezado como suplente y tuvo que ser sustituido al final por una sobrecarga que, sin saberlo en ese momento, iba a impedirle tener una continuidad.

Y cuando comenzó a tenerla, tuvo otras lesión muscular grave en el partido de Copa del Rey en Teruel a mediados de noviembre. Se perdió otros seis encuentros hasta que regresó en el primer partido del año y de la primera vuelta, ante el Racing. Una semana después marcó en Ibiza, y el viernes pasado volvió a sentir una molestia que le privó de jugar.

Es, en definitiva, el calvario de Sandro Ramírez, ese que espera desterrar a partir del lunes 6 de febrero en El Plantío. De momento, el infortunio que le azota parece no tener fin.

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