Drama en la UD Las Palmas: Sandro vuelve a caer

El delantero de la UD prolonga su agonía con las lesiones musculares y estará fuera varias semanas, por lo que se pierde el derbi. Es la cuarta rotura que sufre en el presente curso

Sandro, tras disparar fuera en el partido contra el Racing.

Sandro, tras disparar fuera en el partido contra el Racing. / José Carlos Guerra

No hay fin al calvario de Sandro Ramírez. Cada vez que vuelve, cae. Sucede más pronto o más tarde, generalmente lo primero, pero al final siempre se rompe, lo que supone un lastre para la UD Las Palmas, que pagó a la SD Huesca 500.000 euros por su cesión y apenas ha podido disfrutar de él. Por mala suerte o no, la realidad es que el delantero ha estado más tiempo lesionado que disponible y no volverá a estar apto hasta dentro de varias semanas porque su aductor se resintió de nuevo.

No hay parte médico oficial del club, como tampoco lo hubo en dos de las tres lesiones anteriores que padeció, pero el grancanario tiene una pequeña rotura que le impedirá estar, como mínimo, el próximo sábado (20.00 horas) en la cita frente al Málaga CF en el Estadio de Gran Canaria ni una semana después en el derbi contra el CD Tenerife en el Heliodoro Rodríguez López, aunque nadie descarta que su ausencia pueda alargarse incluso a un mes, como la vez anterior.

El jugador cedido por el Huesca, que costó medio millón, ausente en más de la mitad de la campaña

Sandro no viajó a Andorra la semana pasada porque aseguró sentir unas molestias poco antes del viaje a Barcelona, sin embargo, las mismas resultaron ser algo más grave tal y como reveló la resonancia magnética a la que fue sometido –el tamaño de las roturas musculares se detectan por esa vía–. Nadie en el club, ni siquiera el propio jugador, esperaban que tales dolencias tuvieran como significado una nueva baja del ‘9’.

Pero como el isleño está abonado al drama esta temporada las molestias resultaron ser una rotura que le dejará otra vez en el dique seco justo cuando había marcado su tercer gol del curso e iba a ser titular en el Nacional, el estadio del equipo del Principado. Nada nuevo para él.

Una detrás de otra

Porque Sandro Ramírez se ha roto hasta cuatro veces en lo que va de campaña, todas ellas por problemas musculares, algo que ya arrastraba de sus etapas anteriores. De alguna manera, es un futbolista de papel, y seguramente por eso su carrera haya tomado un camino diferente al que todos esperaban cuando debutó en el gran Barça de Messi, Xavi e Iniesta.

Lo demostró a las primeras de cambio, nada más llegar el verano pasado después de unas negociaciones duras con el Huesca que se prolongaron más de la cuenta porque la UD intentó abaratar la operación lo máximo posible, algo que finalmente no consiguió, entre otras cosas, porque ya se había comprometido con el jugador, que se había declarado en rebeldía con su club. Al final la operación se cerró en una cesión por medio millón de euros y una opción de compra por una cantidad de 350.000 euros si el equipo no sube a Primera y de un millón si accede a la máxima categoría.

Sandro, tras marcar su gol a la Ponferradina.

Sandro, tras marcar su gol a la Ponferradina.

Es una cuestión que la entidad amarilla habrá de analizar cuando acabe la temporada, toda vez que se comprometió con Sandro, tal y como reconoció el propio delantero el día de su presentación en Barranco Seco, a que ejecutaría esa opción. Sin embargo, las continuas lesiones del atacante podrían hacer que la UD revisara su postura.

Pocos días después de su llegada, Sandro sufrió su primera rotura muscular, en la semana en que el Andorra visitaba el Gran Canaria en la tercera jornada. Aún así, no habría estado disponible porque apenas había entrenado en la pretemporada y necesitaba un proceso de puesta a punto junto a sus nuevos compañeros, pero le supuso el primer lastre del curso, tanto que no debutó hasta la séptima fecha, cuando el Granada visitó Siete Palmas.

Buenas sensaciones

Sandro jugó 13 minutos y dejó un par de disparos entre palos. Había dejado, en definitiva, una buena sensación. Días después, en Anduva, tuvo que sustituir al lesionado Marc Cardona en la primera parte y participó más, pero no pudo terminar el partido porque tenía una sobrecarga. Antes le había dado tiempo de marcar su primer gol como amarillo con un tiro cruzado perfecto tras un gran pase de Jonathan Viera al hueco, pero las molestias posteriores las mantuvo durante la semana y por eso no fue titular ante el Ibiza.

Justo después llegó el periodo más largo en el que estuvo disponible: participó durante las segundas partes de los choques de Lugo y Ponferrada y fue titular frente al Cartagena, hasta que la cláusula del miedo le impidió actuar en El Alcoraz, donde la UD sufrió su primera derrota de la campaña. Luego jugó 90 minutos ante el Burgos y 70 ante el Eibar, y después empezó el calvario.

Mal fario

En un partido de poca importancia para Las Palmas, el de la primera eliminatoria de la Copa del Rey en Teruel a mediados de noviembre, el grancanario entró al campo en el descanso y duró unos cuantos minutos sobre el terreno de juego: sufrió una rotura en el isquiotibial izquierdo. Fue la primera y única vez que la UD publicó un parte médico del jugador.

Sandro no volvió a jugar hasta 2023. Reapareció el pasado 8 de enero frente al Racing de Santander en el primer partido de la segunda vuelta y una semana después, en Ibiza, marcó su segundo tanto como amarillo tras salir nuevamente desde el banquillo. Cuando iba a ser titular frente al Mirandés en el Gran Canaria, el infortunio volvió a llamar a la puerta del delantero: se rompió en el calentamiento. No había manera de que actuara como titular ni de que adquiriera una continuidad.

El isleño, azorado por el infortunio suma tres tantos y dos pases de gol en sólo 12 partidos

Así, el isleño estuvo otros cuatro encuentros sin poder participar, otro mes sin competir, hasta que por fin regresó en Butarque, donde entró en la segunda parte en el extremo izquierdo y dinamizó el ataque de la UD, que no fue capaz de ganar pese a que jugó durante una hora con uno más.

El gol a la Ponferradina, el tercero suyo del curso, y la participación en el segundo tanto parecieron dar un impulso definitivo al delantero, sin embargo, una nueva rotura en el aductor la semana pasada le privó de viajar a Andorra y le impedirá participar en los próximos compromisos amarillos, incluido el derbi. No habrá jugado ninguno. Es el calvario de Sandro.