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El derbi del horror / La contracrónica

Tenerife-UD: un chorreo para la reflexión

La UD recibe el mayor correctivo en la historia de los derbis en el Heliodoro y evidencia su crisis de juego - Un triunfo en cinco duelos - Seis tantos recibidos en los últimos 180 minutos - Desplome físico -Nuke y Loren, los señalados

Nacho logra el cuarto tanto del Tenerife, tras superar a Valles. LFP.ES

Una noche para la infamia. El chorreo que debe servir de reflexión urgente. El dato es diáfano, tremendamente revelador. La UD recibió anoche el mayor correctivo en la historia de los derbis en el Heliodoro (4-1). El cuadro de Xavi García Pimienta se presentó con una renta récord de treinta puntos y fue triturada por una puesta en escena deplorable. No se presentaron. Era el derbi 69 y tardará en olvidarse. La contienda 33 en el feudo chicharrero y la ceguera de Pimienta en la búsqueda de soluciones -ya le pasó ante el CD Leganés o el Andorra cuando se quedaron en inferioridad-. Deja nombres propios, como el de Nuke Mfulu o Loren Morón señalados por su falta de acierto y pulmones. A los 18 segundos, Enric Gallego ya mandaba en el electrónico. 

A los cinco del pulso, el segundo y la fuga de la serenidad defensiva. Sin tensión, abocados al juego por dentro y olvidando las bandas, la UD inició la búsqueda de la dignidad perdida con la aparición de Álvaro Jiménez. Las bandas. La importancia de los alfiles para abrir murallas enemigas. El ‘Tete’ suma dos tantos de penalti en las últimas seis jornadas y estaba a trece unidades de la promoción. Ayer, le metió un señor meneo a los amarillos. Waldo (46’) y Nacho (93’, desde el punto de penalti) completaron la exhibición.

A falta de diez jornadas, es evidente que la UD Las Palmas se ha ganado el beneficio de la duda. Encadenaba catorce jornadas en la zona de ascenso directo, pero el 4-1 se veía venir. Una victoria en las últimas cinco contiendas y seis goles encajados en 180 minutos -dos ante el Málaga CF y los cuatro tachazos de los de Ramis-. 

Nuke y Enzo han perdido impacto en la toma de decisiones. Parecen sombras. Sin el oxígeno preciso, la presión de la UD ya no inquieta a los rivales. Mal con balón, peor sin el esférico. Ayer, no hubo noticias de Moleiro, tampoco de Viera. Ni de Pejiño. Loren, retirado al descanso, trató de fajarse con los centrales León y Sergio pero fue presa de la desesperación. Ya lo advertía Fabio González en Andorra, la frustración se ha instalado en la caseta amarilla en el peor momento de la maratón por la gloria del ascenso. Restan diez jornadas, el tramo decisivo, y ayer se pudo llevar cinco en la primera parte. Básicamente, por eludir su responsabilidad. No se presentaron al examen de la pasión. Solo en el segundo acto, con la entrada de Fabio González, Florin Andone, Kaptoum, Álvaro Jiménez y Álvaro Lemos, la UD lideró el control de la posesión con colmillo.

Soberbio tanto de Álvaro, un acto de rabia, y penalti de Cardona sobre Garcés en la acción del cuarto. En una temporada de matrícula, los de Pimienta cayeron en la trampa de un Tenerife incisivo. Preciso hasta el abuso. Un chorreo histórico. Fue la versión apática de Las Palmas. Ajenos al ritmo, calor y exigencia de un derbi, los chicharreros se pasearon. Por pura agresividad y amor propio. La formación grancanaria no perdía de visitante desde octubre. Solo tienen cuatro derrotas, pero lo del Heliodoro escuece. Una mancha en el escudo. El epitafio del rigor. 

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