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La UD Las Palmas lo pone demasiado fácil en el Bernabéu (2-0)

El equipo amarillo, con rotaciones y plagado de suplentes, cae en el Bernabéu pese a resistir el asedio del Real Madrid durante 47 minutos.

Brahim, al filo del descanso, y Joselu, al poco de comenzar el segundo acto, marcan los goles

Nulo bagaje ofensivo del cuadro de García Pimienta

Llegada de la UD Las Palmas al Santiago Bernabéu

Llegada de la UD Las Palmas al Santiago Bernabéu UD LAS PALMAS/H. U. D.

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Llegada de la UD Las Palmas al Santiago Bernabéu Pablo Fuentes

Una visita más al Santiago Bernabéu, esta vez con techo, aunque abierto, y otra caída. Sucedió lo normal, porque la UD, en 39 visitas anteriores en toda su historia, sólo había logrado llevarse un empate en cinco ocasiones, pero el cuadro amarillo puso las cosas demasiado fáciles al Real Madrid, que si no goleó fue porque Álvaro Valles desquició a Joselu en la primera parte al desbaratarle un sinfín de ocasiones claras. Con una alineación plagada de suplentes, Las Palmas no dio la sensación de plantar cara al Real Madrid en ningún momento. Eligió quedarse en medio: ni atacó bien ni defendió bien. Y así era imposible dar la campanada. El gol de Brahim al filo del descanso puso justicia y puso de cara el choque al cuadro blanco, que sentenció con un cabezazo de Joselu, ahora sí, al poco de comenzar el segundo acto. Ni antes ni después de los goles los amarillos dieron la sensación de suponer una amenaza.

Cuando salió primero la alineación del Real Madrid, que anunciaba el mismo 4-4-2 con rombo, pero sin Kroos, ni Modric ni Bellingham, y con Tchouameni, Valverde y Camavinga en el centro del campo, alguno habrá pensado que si la UD Las Palmas salía con el mismo centro del campo del otro día, con Perrone, Loiodice y Kirian, más Jonathan Viera por delante, podría tener una cierta superioridad en la medular; al cuadro blanco, que había apostado por la energía en vez de calidad superior, podría costarle al menos tener el balón, clave para los amarillos, pero García Pimienta ya había elegido el Bernabéu para hacer un rotación casi integral del equipo. Supuso una pequeña decepción de entrada, porque si bien perder era lo normal, la ilusión podía con todo.

Cambió a todos menos a Valles, Araujo, el capitán y Munir; el resto, todos nuevos, incluidos Curbelo, que ni siquiera había debutado este curso, y Cristian Herrera, cuya primera aparición había sido en el descuento del choque ante el Granada. Entraron también Coco, Sinkgraven, Mfulu, Javi Muñoz y Sory Kaba. Enfrente, Ancelotti se guardó a los jugones, a su pichichi, y a Vinicius, y apostó por un ataque con Brahim, titular por primera vez, en la mediapunta, y Joselu y Rodrygo en la delantera. Así, por la propuesta de los entrenadores, el partido bonito, el esperado, habría de empezar en la segunda parte.

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LaLiga: Real Madrid - UD Las Palmas LOF

Entró bien la UD al perfecto verde del Bernabéu, sacado de los fondos del Paseo de la Castellana para la ocasión; forma parte del espectáculo en sí que es el recinto. Se plantó con personalidad, sin miedo a tener el balón. Puso tal cloroformo al partido que el Madrid se contagió durante un tiempo, lo que no fue óbice para que a los cinco minutos Brahim robara en el área amarilla, y habilitara a Rodrygo para fusilar: lo hizo con todo a favor, pero Valles, bien colocado, dejó su primer sello con las piernas. Con nada, los blancos habían tenido ya una clara. Lo habitual.

Y cuando el efecto del somnífero pasó, llegó el torbellino. A partir del cuarto de hora el Madrid, advertido por el murmullo del Bernabéu, puso tres marchas más y acosó a la UD de tal manera que le creó un sinfín de ocasiones muy claras que Valles, investido héroe, desbarató una detrás de otra. Parecía como si el rey de Europa necesitara una remontada como las que recientemente endosó al PSG y al Manchester City.

El asedio, al final, tuvo el premio del gol de Brahim justo cuando más duele, en la última acción antes del descanso. La acción fue una de las que ya había hecho el equipo local: entrada por la banda de Lucas Vázquez, que había sustituido poco antes al lesionado Alaba, pase atrás cuando toda la defensa amarilla había corrido a la línea de gol y control y disparo del malagueño, que estaba solo y puso la pelota en la escuadra derecha del meta sevillano (45+3'). Lejos del alcance del portero, y eso había sido definitivo.

Porque antes muchos de los tiros a puerta del Real Madrid habían sido al muñeco, si bien de las siete paradas de Valles en la primera parte, cuatro fueron de gol. Desquició sobre todo a Joselu, que tuvo hasta cuatro oportunidades claras y nuca resolvió bien para desesperación de la grada, que no perdona. Luego corearía su nombre con el segundo gol, porque aquí todo va en función de los méritos.

El delantero falló cuatro goles frente al portero con disparos con la zurda y la derecha carentes de definición. También fallaron dos ocasiones claras Nacho y Valverde, hasta que el tanto cayó por su propio peso. La UD, después de aquel inicio correcto, estuvo desarbolada por completo por mucho que se fuera el vestuario con un 48% de la posesión. La sensación era otra. Cuando tuvo alguna oportunidad de correr, Viera frenó, salvo una vez que encontró a Cristian Herrera por la izquierda. Esa llegada y dos tiros lejanos de Javi Muñoz y Sory Kaba, altos, fue todo el bagaje ofensivo del cuadro amarillo. Detrás, con Curbelo muy perdido y el resto superado, bastante había sido con encajar un sólo gol.

García Pimienta introdujo a Kirian y Sergi Cardona por Mfulu y Sinkgraven, de los claramente desarbolados, y casi no dio tiempo a valorar si el equipo reaccionaba porque Joselu, ahora sí, con la cabeza, como más le gusta, marcó un golazo al anticiparse al central de Santa Brígida y hacer bueno el gran centro que le había puesto Rodrygo desde la izquierda. El tanto dio la tranquilidad definitiva al equipo blanco y a la grada, y un nuevo partido comenzó, con la UD derrotada y sin haber competido con sus mejores jugadores, y con el Real Madrid en modo relax, con la vista en su cita del sábado en Montilivi.

Ancelotti sólo tardó tres minutos en meter a Vinicius para alentar a la masas; también a Ceballos, por Brahim. El técnico amarillo puso a Marvin por Sory Kaba (Munir pasó al centro) y los minutos pasaron sin historia, a la espera de una carrera de alguien o un pase en profundidad a Vini que rompiera la monotonía. La UD seguía a lo suyo, entre toques parsimoniosos para no sufrir y el permiso del Madrid para hacerlo. Jonathan Viera y Kirian, con dos disparos consecutivos desde fuera del área pasada la hora de juego, contribuyeron a que Kepa se fuera a su casa con alguna parada.

Kroos y Fran García entraron por Camavinga y Mendy, y Loiodice y Perrone por Viera y Javi Muñoz, que se fue tocado. Ahora la UD tenía un centro del campo de más calidad, si bien arriba, con Marvin, el intocable Munir y Cristian Herrera, era nulo. Pero el equipo estaba entregado, sin mordiente alguna y, lo que es peor, sin convicción. Marvin tuvo la oportunidad de marcar en el tiempo añadido en la que quizá fue la jugada mejor trenzada del equipo. Recordó que a esta UD le falta gol. Cabía la posibilidad de la derrota, pero Las Palmas dio poco, aunque con dignidad. Lo puso fácil. Al menos, no salió goleado. Y sumó su partido 40 sin ganar en el Bernabéu. Intentarlo el año que viene ya será un éxito.

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