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Copa del Rey | Derbi canario

La UD Las Palmas, eliminada de la Copa: otro derbi tirado por la borda (2-0)

La UD cae eliminado en los dieciseisavos de Copa al perder por 2-0 contra el Tenerife, que en 21 minutos anota sus dos goles

Las Palmas sólo tira una vez a portería y le condenan las rotaciones

David Rodríguez

David Rodríguez

Santa Cruz de Tenerife (enviado especial)

Otro derbi que tira la UD Las Palmas por la borda. Empieza a quedar claro que a García Pimienta no se le da nada bien medirse al CD Tenerife, pues de sus cinco ocasiones, cuatro ha salido escaldado. Casi repite la tragedia de la pasada campaña el conjunto amarillo, pues a los 21 minutos ya iba a 2-0 en el marcador y en ningún momento dio sensación de poder anotarle un gol a un equipo de Segunda División.

Guardó la ropa el técnico catalán para centrarse en el enfrentamiento del sábado frente al Villarreal. Cualquier aficionado chicharrero cambiaría su situación por los grancanarios, pero al menos su día de fiesta no se los va a quitar nadie al vencer de nuevo al máximo rival regional y haciendo la ola y entonando el «¡canarión el que no bote, eh, eh! y un «cantando no llores» directo al corazón de los 500 aficionados de Las Palmas que regresaron a la Isla pasada la madrugada con el cabreo de haber perpetrado una partido infausto.

Quedó claro que por mucho que Sory Kaba fuera la apuesta durante el verano para reforzar la delantera amarilla, el delantero guienano no se adapta a Las Palmas y su ya imborrable cara entristecida fue el reflejo de la apatía de una UD que apenas disparó una vez sobre los dominios de Tomeu Nadal.

La política de rotaciones de Pimienta le explotó en la cara y entre jugadores del filial y otros fuera de su posición natural y lejos de su mejor forma física, apenas compitió frente a un rival al que no le importó entregarle la pelota para asestarle dos apuñaladas en la primera parte y no gastar energías tampoco para su reto de subir a LaLiga EASports.

Tanta impotencia reflejó Las Palmas que por un momento dispuso 12 minutos de superioridad numérica con la expulsión de José Amo, que a Julián Araujo le dio por agredir a Nacho y pulverizar cualquier anhelo de llevar el partido a la prórroga.

Ese fue el tiempo que dispuso Las Palmas para sentirse cómodo sobre el césped. Con uno más y después de que Moleiro y Kirian entraran en el terreno de juego. Muestra también de que entre los titulares y la segunda unidad hay una diferencia considerable de calidad y más se palpa si combinas a muchos de estos jugadores de inicio.

De Ramis a Garitano

Debió llamar Asier Garitano a Luis Miguel Ramis para preguntarle sobre la receta del derbi de la pasada temporada en el Heliodoro. El del 4-1, el partido en el que en el minuto 5 ya iba 2-0 porque en el de ayer, ocho meses después, en el minuto 4 el marcador reflejaba 1-0 con el tanto de Roberto López, pero bien podía haber emulado el tanteador de Segunda División porque a los 10 segundos casi inaugura la contienda el conjunto chicharrero con una presión alta y la indecisión de Álex Suárez y Escandell en un despeje no cayó en la jaula por centímetros.

Por si fuera poco, el segundo del Tenerife tampoco se hizo esperar cunado Luismi Cruz remató a placer en el área tras un embrollo en el área y en el que Ángel fue el más pillo para mandar el balón al otro lado del cubículo y que el extremo andaluz levantara a la grada Herradura entera y silenciara por consiguiente al cerca de medio de millar de aficionados grancanarios que cogieron el barco para cruzar el charco.

Parecía que la UD quería repetir la historia. Minuto 20 y los de García Pimienta iban a tener que escalar el Teide si querían salir indemnes de otra visita a la isla vecina. La motivación local era palpable en el plantel tinerfeño, plagado de también de rotaciones respecto al campeonato liguero, pero con mayor ganas de llevarse el partido desde el primer balón en juego.

El experimento con gaseosa de García Pimienta en el que apostó por introducir a los jugadores del filial Juanma Herzog y Deo Bassinga –que no lo expulsaron de milagro-- en el once inicial, acompañado por otros hombres que no tienen la cabeza en dinámica competitiva como Sory Kaba o Nuke Mfulu le estaba arrojando resultados totalmente fatídicos en la primera parte. No sólo por el marcador, sino por el desequilibrio táctico.

Por mucho 69% de posesión que tuviera la UD en los primeros 45 minutos, los amarillos –ayer de rojo-- no entendían cómo tenían que progresar hacia el marco rival. El centro del campo parecía una clase de diversificación educativa, falto de creatividad, con la única opción de enviar balones en largo a un Kaba que se dedicó más a pelearse con Williams que a contactar con la pelota.

Un único tiro realizó Las Palmas en la primera parte. Un único intento tímido de Pejiño, de desesperado, desde 25 metros y casi por quitarse el balón de encima. Un chut endeble, impropio de su potencia, la misma con la que le marcó dos tantos en el derbi de la primera vuelta la anterior campaña y que tanta falta le hacía al equipo en este duelo.

Sin profundidad

Necesitaba Las Palmas sacar su estatus de Primera División. Imperaba una sacudida a la actitud del equipo en la caseta al descanso y pagó el pato el juvenil Bassinga. Totalmente desubicado y sin adaptarse a los automatismos del equipo. Pimi optó por introducir a Benito en busca de ensanchar el campo e intentar embotellar a los chicharreros en su área.

Aun así, todavía le costaba a la UD progresar en el centro del campo. Faltaba por poner a todos los hombres en su sitio y eso conllevaba introducir un interior puro y que Cristian Herrera o jugara de delantero o se fuera al banquillo, pues el canterano no es un centrocampista para nada. Su cartel se ha generado por marcar goles, no por construir juego.

Tardó 66 minutos en darse cuenta el técnico catalán de la situación. O quizás tampoco es que quisiera competir por la Copa en caso de obviar el caos que tenía delante. Pero a falta de 24 minutos para la conclusión y tras la expulsión de José Amo por doble amarilla, Pimienta metió en el campo a Kirian y Moleiro para quitar a unos grises Nuke y Kaba.

Pero la mínima ocasión en la que corrió aire fresco para que Las Palmas creyera en una posible remontada con uno más sobre el terreno de juego duró 12 minutos, lo que pasó entra la expulsión de Amo a la de Julián Araujo cuando se le cruzó el cable y le dio un cabezazo a Nacho.

Ahí se acabó la película, que pudo ser peor incluso si Enric Gallego mete el 3-0 en el tramo final, que ya hubiera sido de traca para el gusto chicharrero.

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