Ocho meses de incertidumbre en el banquillo de la UD Las Palmas: De la renovación ficticia de ‘Pimienta a la espera por Carrión

El banquillo de la UD aún sigue libre por la apuesta firme del club por el técnico del Oviedo, que recibe al Espanyol en la ida de la final del ‘playoff’ 

Nadie en la entidad amarilla esperaba que el cuadro ovetense pudiera llegar tan lejos

Los dirigentes creen que no hay prisa porque tienen otras opciones y el plantel está avanzado

Miguel Ángel Ramírez entra en la sala de prensa del Estadio de Gran Canaria.

Miguel Ángel Ramírez entra en la sala de prensa del Estadio de Gran Canaria. / Juan Castro

La UD Las Palmas es todavía el único equipo de Primera División que no tiene entrenador. No pasa nada, pues la apuesta de la dirección deportiva por Luis Carrión es firme y por eso los dirigentes están dispuestos a esperar al menos hasta el domingo por la tarde (17.30 horas), cuando se miden el Real Oviedo y el RCD Espanyol en la ida de la final del playoff y puede aclararse el panorama del ascenso. Si el cuadro carbayón sube, el deseado por el club isleño se quedará en Asturias, tal y como él mismo reveló el pasado martes; si no, está predestinado a acabar en Gran Canaria.

Es el convencimiento de Luis Helguera y de su equipo, que tienen el beneficio de la duda en cuanto a entrenadores se refiere: con Xavi García Pimienta acertó, a la vista de los resultados. Además, el trabajo en cuanto a la confección de la plantilla, con 10 fichajes ya confirmados y sólo unos cuantos por llegar, está hecho en su mayoría, y con el conocimiento del catalán. Pero será sólo cuando esté confirmado el nombre del nuevo técnico cuando quede cerrado un culebrón del banquillo que arrancó en octubre del año pasado.

Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD.

Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD. / Juan Castro

Porque el día 17 de ese mes la UD, para sorpresa de todos, informó de que García Pimienta estaba renovado hasta 2025. Lo que no añadió, sin embargo, fue algo que el propio entrenador aclaró días después en su primera comparecencia tras el comunicado: las dos partes podían romper el supuesto vínculo si lo estimaba oportuno. Se trataba, por tanto, de una supuesta firma que valía bien poco; fue, de alguna manera, un paripé cuyo único objetivo era que quedara bien claro que el club apoyaba al barcelonés en su guerra abierta con Jonathan Viera, enfrentado con el entrenador y que terminó por marcharse un par de meses después.

Largas de Pimienta

La renovación fue tan ficticia que nunca dejó de estar encima de la mesa, sobre todo desde que el equipo amarillo, con tres victorias entre enero y febrero –ante el Villarreal, el Rayo Vallecano y el Valencia– se supo salvado. Fue entonces cuando la UD planteó una oferta a García Pimienta a la que este dio largas porque esperaba un proyecto mejor.

En todo ese tiempo, es decir, en los meses de competición en los que Las Palmas cayó en picado y estuvo cerca de descender, algo que sólo pudo descartar en la penúltima jornada, tanto el presidente Ramírez como el director deportivo Luis Helguera y su ayudante de este Deivid Rodríguez reiteraron una y otra vez que querían la continuidad del entrenador, si bien tras la caída de Mallorca, la octava consecutiva, su cargo corrió peligro: tuvieron que convencer al quería echarle.

Xavi García Pimienta, durante el Celta-UD.

Xavi García Pimienta, durante el Celta-UD. / Lof

El técnico catalán, por su parte, era confuso: por un lado, llegó a asegurar que «ojalá» siguiente mucho tiempo; por otro, que se pronunciaría sobre su futuro cuando el equipo lograra la salvación matemática. Al final, García Pimienta consiguió lo que quería, que no era otra cosa que marcharse de la UD para recalar en otro equipo con unas aspiraciones mayores que la permanencia, pues consideraba que con el conjunto amarillo había tocado techo. Además, no estaba conforme con los fichajes y el vestuario estaba quemado con él, y no sólo los jugadores que menos participaban. Su oportunidad le salió con la llamada del Sevilla FC.

Vuelve Carrión a la palestra

Y mientras la UD, que intuía que no continuaría desde la primera vez que el técnico del último ascenso le dio largas –con el paso del tiempo la oferta inicial caducó–, volvió a entablar contactos con Luis Carrión, que fue el favorito de Helguera el verano pasado por si García Pimienta no renovaba, algo que el propio club llegó a deslizar que pudo haber sucedido. Acaba su etapa de tres temporadas en el Cartagena, el barcelonés se quedó sin equipo hasta que en la séptima jornada se puso al mando del Oviedo, al que, pasados los meses, ha llevado a la final del playoff.

Luis Carrión, en un partido del Oviedo.

Luis Carrión, en un partido del Oviedo. / Juan Plaza

Nadie contaba con eso en la UD. De hecho, cuando tal circunstancia quedó confirmada el pasado miércoles con el triunfo del cuadro carbayón en Eibar, cundió la incertidumbre entre los dirigentes: esperar por el técnico con el riesgo de que si el Oviedo sube su fichaje sería imposible –la UD incluso contempló pagar una compensación para la liberación del entrenador en tal caso– u olvidarse de él. Surgió otra opción, pero con tan poca viabilidad que casi ni se tuvo en cuenta. La prioridad era y es Luis Carrión.

Miguel Ángel Ramírez, en su primera comparecencia tras concluir LaLiga, dijo que tenía el entrenador «prácticamente cerrado» pero que no podía dar su nombre «por respeto», en alusión a que Carrión estaba en plena competición. El miércoles pasado, durante la presentación de la campaña de abonos, deseó el ascenso del Oviedo, pero no descartó que si no subía el barcelonés pudiera recalar en la Isla. Renovaciones ficticias, declaraciones confusas y un banquillo libre a la espera de Carrión.