Una década del capítulo más negro / Sillazos y patadas voladoras

Diez años del Cordobazo y la gran 'resiliencia UD': dos ascensos, Viera, Pedri, Kirian y la legión de los 25.000 abonados

El club isleño evoca con la cabeza alta y sin traumas el aniversario de la pesadilla más cruenta: "Fue tan humillante, que saltamos al vacío y logramos superarlo"

El recinto no fue clausurado y la tragedia deportiva fue la semilla de las mayores hazañas de este siglo y reforzó el vínculo con la grada

Momo abandona el terreno de juego, bajo un manto de lágrimas, junto a dos aficionados que saltaron al campo.

Momo abandona el terreno de juego, bajo un manto de lágrimas, junto a dos aficionados que saltaron al campo. / LA PROVINCIA / DLP

Paco Cabrera

Paco Cabrera

No se podía caer más bajo y el ‘Cordobazo’ hizo de cura espiritual. La tragedia deportiva provocó la salida de Aranda, Barbosa, Apoño, Masoud o Chrisantus y consolidó la apuesta por la cantera con las subidas del filial de Simón y Roque Mesa, que sería traspasado por doce millones al Swansea. Récord de abonados (15.000) y el regreso de Viera. Tocar fondo con la invasión más traumática hizo despertar a la entidad.    

Héctor Ramírez tratan de esquivar las patada de un grupo de seguidores de la UD.

Héctor Ramírez tratan de esquivar las patada de un grupo de seguidores de la UD. / LA PROVINCIA / DLP

Diez años del horror. Diez años para cicatrizar la Apocalipsis con doble ración de ascenso (21-J de 2015 y el 27-M de 2023). Patadas voladoras, sillazos entre fieles amarillos, la mirada al abismo de Juan Carlos Valerón ante un seguidor con gorro de arlequín, la rabia del presidente Miguel Ángel Ramírez y el llanto eterno del escudo. Un borrón que se ha alquitranado con el tanto de Araujo y la escalada gloriosa de Pimienta y Viera.

Los sillazos, otra de las imágenes icónicas del 22-J.

Los sillazos, otra de las imágenes icónicas del 22-J. / LA PROVINCIA / DLP

Desde el pedestal de la Primera y a unas semanas del 75 aniversario, la UD puede presumir de esquivar la guillotina más humillante de su historia de una forma milagrosa. Hoy se cumple una década del Cordobazo, la pesadilla de aquel 22 de junio de 2014, que sonrojó a Gran Canaria, al país y puso a la entidad en modo superación. La rabia de quedarse a las puertas de la leyenda de esta forma tan cruenta generó un clima de protección del escudo. Al grito de ‘no pasarán [en referencia a los fieles saltarines], la masa social batió todos los récords de la época al alcanzar los 15.000 abonados.

Con el 1-0 de Apoño en el marcador del recinto de Siete Palmas -31.240 incondicionales, una cifra que figura en el podio de las mejores entradas y a solo 797 del récord de 32.037-, dos centenares de espectadores, saltaron al césped en el 89’. Abrieron las puertas y explotó el caos. El parón y la retirada de los fieles más revoltosos provocó que el colegiado Sánchez Martínez añadiese siete minutos. A los 120 segundos de la reanudación, con Raúl Bravo en fuera de juego, el 1-1 del mexicano Uli Dávila brindó el ascenso más increíble al Córdoba CF del Chapi Ferrer y Luis Carrión -que suena con fuerza como técnico amarillo si el Oviedo no sube mañana-. 

Del éxtasis a un funeral retransmitido en directo por TV. Dio la vuelta al mundo y llegó a Chicago. El desfile de Momo, Raúl Lizoain, Asdrúbal Padrón, Josico, Javi Guerrero, Nauzet Alemán, Héctor Figueroa...Una procesión enfermiza de héroes sin corona en busca de una explicación. Botellones en el perímetro exterior del Gran Canaria y la aparición con talante agresivo de gente sin entrada. La Justicia no clausuró la instalación.

Competición multó a la UD con 1.500 euros y apercibimiento de cierre. En el acta de Sánchez Martínez se reflejó el lanzamiento de una bengala (57’) y la presencia del espontáneo (83’). Penas de dos meses de cárcel a tres y multas de 3.000 euros a los jóvenes que saltaron y agredieron a jugadores del Córdoba y miembros de seguridad privada. Lejos de fustigarse, la UD fichó a Paco Herrera y Sergio Araujo. Recuperó a Viera -diciembre de 2014- y subió en la final del playoff ante el Zaragoza con un estadio en obras -habían fosos en los fondos por la retirada de las pistas de atletismo-. Un recinto que se acabará finalmente en 2027 con la inversión récord de 101 kilos.

Ramírez lo explicó de forma concluyente. «Fue como un descenso, estábamos en Primera y senos fue de las manos». Como curiosidad, el reparto televisivo de LaLiga se dobló en 2015. La UD cobró más que el Córdoba. «Fue tan humillante, que nos hizo saltar al vacío y luchar», se repetía en el consejo de administración. 

Horror mediatizado

En 2018, la entidad descendió a Segunda con dos mil almas en el Estadio ante el Alavés. Tres 16 jornadas consecutivas sin ganar, el 19 de mayo se bajó la persiana ante el Girona en un ambiente infernal. 

En el playoff del veo mucha fiesta aquí de 2022 (4 de junio), el Tenerife tomó en Siete Palmas y alcanzó la final (1-2). El plantel se quedó abatido y fue agasajado por la afición. Al año siguiente, llegó el séptimo ascenso a Segunda. 

Ahí siguen los amarillos, que en unos días conocen el nombre del técnico. Con 5.000 renovaciones del carné, no hay puñalada que pueda equipararse al Cordobazo. Ni la última desintegración para caer a las mazmorras de 2ªB -en 2004-. Como si fuese de acero, la UD escapó del pozo, subió en 2006 con Juanito, y afronta ahora los últimos pagos de la deuda de 72 millones. Concurso de acreedores y liberación meritoria. Incluso, escapó del Covid, que significó la quiebra del Barça. Ramírez encara su temporada 20 y Las Palmas sopla en agosto sus 75 velas. Escapar  del 22-J vestido de Armani no lo hace cualquiera. Pura resiliencia.